LA YUME NUM TOX MUK IL IN TIAL

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
EL CICLO

I


El cielo enegrecido sobre las minas del Planeta Azul avisaba de una próxima tormenta, un chillido agudo y molesto anunció que era hora de devolver a los mineros a sus celdas. Por supuesto, poco le importaba a los guardias metnalitas si los mineros que trabajaban en el exterior sufrían intoxicaciones o quemaduras a causa de esa lluvia, ácida como antes no la había conocido la Tierra, pero las órdenes eran claras con respecto a cuidar a los esclavos, pues aunque siempre habría uno que tomara el lugar del caído, se perdía tiempo mientras el nuevo reemplazo aprendía a hacer bien sus deberes.

La mayoría de los esclavos eran jóvenes, el más viejo llegaba apenas a los 35 años, y el resto variaba entre los 12 y los 25. La vida precaria y dura como trabajador de las minas era causal de muchas muertes prematuras cada mes.

Recostado en una esquina de la obscura y sucia celda perteneciente a su "unidad de trabajo", Josh, con 15 años cumplidos, pensaba en lo cómodo que sería tener ahí a su amigo Takao, entonces podría recostarse con la cabeza en sus piernas, pero hacía casi tres meses que Takao había muerto a los 24 años. Ahora él debería estar con el Gran Espíritu, pensaba Josh... pero esa idea de la muerte, antes recomfortante, ahora no surtía más efecto que el de distraer un poco la pena. ¿Era verdad todo lo que su madre le había enseñado sobre el Silencio, el Gran Espíritu y lo que hay más allá de la muerte? Porque si en verdad las cosas eran así, entonces ¿cómo era que la GAU había perdido la batalla en la Tierra?



II


Día de endoctrinamiento para el Grupo 87-64C. Dentro de la celda 104, un proyector holográfico daba clases de historia para los esclavos, pues era deber del Imperio difundir la verdad hasta los niveles más bajos de su sociedad.

Josh sabía de memoria esas clases, y muchas veces, mientras trabajaba o antes de caer dormido, pensaba en todas las contradicciones entre la versión metnalita y lo que le contó su madre.

Según la proyección holográfica de casi 3 horas de duración, con tipo de documental histórico e incluso algunas palabras del gran Asura, la GAU no era mejor que los metnalitas, pues su plan de conquista era a través del fanatismo despertado por falsos maestros y esto había provocado en un principio la guerra con Metnal. Claro que los metnalitas eran guerreros y conquistadores, pero no fanáticos religiosos.

Obviamente, la excusa no era una diferencia para los esclavos, pero al parecer, gran parte de la población "libre" de la Tierra comenzaba a creer todo esto.

La proyección continuaba con la narración de varias batallas decisivas y los testimonios de Zuyua y otros miembros de la GAU capturados, que habían recapacitado y ahora revelaban la verdad sobre los planes de la GAU para dominar al mundo y hablaban de las prácticas depravadas y sangrientas de Canilek y su heredero Zacek, mismas que habían sido ocultadas inteligentemente para engañar a los ingenuos.

Y finalmente, venían las escenas de la batalla en la que el mismo Asura había derrotado sin ayuda y en desventaja numérica, a dos Transformables y al mismo KarmaTrón, que no era otra cosa que la forma demoniaca que tomaba Zacek al pedir prestado el poder de los demonios y cosas peores con los que mantenía pactos.

Tras esta derrota, se lanzó un ataque decisivo contra las desmoralizadas bases en la Tierra. El diabólico profesor Dathú incluso trató de destruír el planeta al ver la derrota ceñirse sobre la GAU, pero al final, él y todos los dirigentes traidores que permanecieron en la Tierra, fueron capturados y ejecutados. Sólo Lis-Ek, la consorte del emperador Zacek, logró escapar usando poderes tan diabólicos como los de su pareja.

La Tierra fue tomada, y en sólo unas semanas el Imperio tenía bases en todos lados. Se instalaron sofisticados equipos de vigilancia en cada hogar para cuidar que nadie le diera asilo a los Guerreros Kundalini y también en las calles se colocaron guardias y cámaras. Cada que alguien ayudaba, aún de la forma más insignificante a uno de los fugitivos kundalini, tanto el traidor como quien lo ayudó y quienes estuvieran presentes, eran ejecutados.

Según el Imperio, esto era necesario para acabar con los rebeldes y poder comenzar la reconstrucción del planeta de forma segura.



III


Pocos de los trabajadores eran tan estúpidos como Milton. Por alguna razón, él nunca había dejado de tener fe en el Gran Espíritu y todas esas cosas, pero siempre había tenido al menos el cuidado de no hablar muy alto sobre sus creencias.

Ese día, Josh notó que Evita se sentía mal. Sudaba mucho y se veía débil, pero trataba de mantener el ritmo de trabajo, pues sabía lo que le pasaba a las niñas que dejaban de servir como mineras, Milton había hablado de esas cosas con todos... Los laboratorios y los burdeles metnalitas nunca estaban escasos de vacantes para las niñas débiles. Pero por mucho que luchó contra su debilidad, a media faena Evita cayó de rodillas y ya no se pudo levantar. Uno de los guardias hizo una señal y una alarma comenzó a sonar, llamando a los responsables de transferir a los esclavos débiles. Fue entonces cuando Milton hizo su movimiento.

Milton, un muchacho larguirucho de ojos grises y cabello rubio, quien hacía poco había cumplido 19 años, siempre se había preguntado cuál era el destino de quienes se mostraban débiles para el trabajo. ¿A dónde eran transferidos exactamente? Pero como es lógico, las respuestas no vienen fácil para quienes se encuentran encerrados de por vida en las minas, así que la ignorancia había sido su aliada desde que tenía 12 años, edad en la que como casi todos quienes estaban ahí, él había llegado a trabajar. Pero en el último verano, durante la visita de un "ingeniero" metnalita, uno de los ayudantes de tan distinguido personaje fue víctima de una confusión cuando un guardia pensó que se trataba de un minero y al enfrentar la resistencia de este a volver a su trabajo, le disparó dos veces en la cabeza. El ingeniero hizo un espectacular berrinche y amenazó con mandar ejecutar a todos los imbéciles guardias de la mina, lo que el capataz vio como un inconveniente porque, aunque los guardias eran todos clones y por tanto completamente reemplazables, también eran ya trabajadores de confianza, y el traer guardias nuevos significaría el volver a trabajar en su entrenamiento y el pasar otra vez por todo el proceso de irlos conociendo y catalogando según sus capacidades de tortura, abuso e intimidación, todo esto indispensable para un guardia metnalita que valiera su título. Así, el capatáz habló con el ingeniero y le pidió que a cambio de su ayudante tomara todos los esclavos que quisiera para sus experimentos. El ingeniero al principio no se mostró interesado, pero cuando vió a Milton, algo cambió, y aceptó al muchacho y a otros cinco trabajadores, niños y niñas, para llevárselos.

¿Qué pasó con Milton durante los dos meses que estuvo fuera de la mina? Bueno, al parecer el ingeniero lo ocupaba como compañía especial cuando se sentía aburrido, solo o con frío (papel que tenía su finado ayudante), por lo que gozaba de un trato como nunca lo había tenido a cambio de sus servicios y además podía acompañar a su "maestro" a todos lados. Fue así como descubrió lo que pasaba con quienes salían de las minas con la etiqueta de debilidad comprobada.

Tras esos dos meses de descubrimientos, el maestro de Milton fue encontrado colgado de los pies y con la cabeza separada del cuello. Un rebelde había logrado llegar a él y había descargado su ira un par de días antes de ser atrapado y ejecutado por la ley. Luego de este incidente, un reemplazo fue enviado de inmediato para tomar el lugar del ingeniero, y al ver este a Milton sólo dijo: -A las minas.

Pues bien, desde su regreso a las minas, esta era la primera vez que Milton veía a una de sus compañeras de grupo en riesgo de ser etiquetada como débil, y en un intento por evitarle uno de los destinos que había visto para aquellos como ella, arrojó sus herramientas de trabajo y corrió a lado de Evita.

Los encargados de las transferencias llegaron y encontraron a Milton ayudando a levantarse a la niña.
-Esclavo, trae acá ese bulto y vuelve a tu trabajo -dijo uno de los encargados.
-Estoy bien, nada más me caí -dijo Evita tratando de fingir fuerza.
-Cállate, esclava. Y tú, perro, ¿qué esperas para obedecer? -dijo otro de los encargados apuntándole con su arma a Milton.
-Por favor, no se la lleven, ella puede seguir trabajando aquí -dijo el muchacho abrazando a Evita.
Como si no hubieran escuchado, dos de los encargados tomaron a Evita y arrojaron a Milton al suelo para después escupirlo.
-¡Otra muestra de rebeldía y terminarás limpiando las letrinas con la lengua, cerdo! -amenazó uno de los encargados mientras los otros se llevaban a Evita.
-¡Por favor, dénle otra oportunidad! -suplicó Milton y en respuesta recibió una patada en pleno rostro.
Todos los mineros se quedaron en silencio, aunque la mayoría trataba de seguir trabajando por miedo a recibir una reprimenda. Josh deseaba que Milton dejara de insistir, pues había visto un par de veces a alguien morir a golpes por ser demasiado insistente y no quería volver a verlo. Pero Milton no sabía de sus deseos.
-¡Por el Gran Espíritu, muestren piedad aunque sea una sola vez! -gritó Milton con la boca sangrándole, y esta vez no sólo hubo silencio, sino quietud. Todo el mundo dejó de trabajar y todas las miradas se clavaron en ese torpe muchacho.
-¿Qué? -preguntó el encargado que le había dado la patada, pues creyó no escuchar bien.
Milton se levantó, y entonces Josh pudo notar algo extraño en él, no era algo visible sin embargo, era más bien una especie de vibración que de alguna forma era transmitida por el más tonto de todos los mineros.
-Déjenla -dijo el muchacho-. Por favor...
-Mencionó esa estúpida herejía del Gran Espíritu -señaló un guardia-. Y lo hizo a voz en cuello.
-¿Crees en esas mentiras, esclavo? -dijo el encargado sacando su pistola-. ¡Responde!
Cualquiera hubiera pensado que Milton titubearía y que terminaría mintiendo, pero en vez de eso, hizo lo más estúpido de su vida.
-Creo en su verdad -dijo-, y creo que a través de esta verdad vendrá un día la luz de vuelta a la Tierra.
Fue lo último que dijo. Un disparo le atravezó el cráneo y su cadáver fue arrojado a la fosa común.
Sin embargo, las acciones de Milton estuvieron acompañadas de cosas que aparentemente sólo Josh notó. Además de la extraña vibración, notó la determinación de Milton y su paz antes de morir, y hubiera jurado que justo antes de que el disparo acabara con su vida, había volteado a verlo. Pero hubo algo más que fue notado por todos los mineros del Grupo 87-64C, aunque se tuvo cuidado de no comentarlo, y fue que por alguna razón, tras la muerte de Milton, los encargados de transferencia y los guardias parecieron olvidar a Evita, quien en unas horas mostró una milagrosa mejoría.



IV


La madre de Josh le contó muchas cosas que sabía por el testimonio de su propia madre, osea la abuela de Josh. Decía que la abuela había vivido en una de las bases de la GAU, y que era una Guerrera Kundalini, y que todo lo que decía el Imperio de Asura era mentira.

Para empezar, la GAU no buscaba la conquista ni el fanatismo, sino todo lo contrario a esto. Los objetivos eran en realidad la unión, la libertad y el Silencio. Tampoco era verdad que el emperador Zacek o su padre hubieran sido crueles o pervertidos, y menos que los poderes de KarmaTrón fueran producto de pactos con seres obscuros.

Según la versión de la abuela, el emperador Zacek había entrado a una zona de gran negatividad buscando salvar a uno de sus amigos, un Transformable, pero en este acto de heroísmo perdió mucha energía y la situación fue aprovechada por Asura, que en ese momento envió un par de Gladiadores Cibernéticos al lugar para después llegar y rematar al debilitado guerrero. Tras esto, el cuerpo de Zacek fue colocado en el exterior de una nave que lo fue exhibiendo por todo el mundo, mostrándole a la GAU y a los Guerreros Kundalini en lo que había acabado su dirigente.

No conforme con esto, Asura ordenó que la Tierra fuera arrasada, y su científico Garkoz propuso disparar el más potente de su cañones contra el pequeño planeta. Asura, no tenía contemplado el destruír la Tierra, pero como parte de su celebración tras haber eliminado definitivamente al emperador Zacek, autorizó a su científico para que hiciera lo que mejor le pareciera con ese planeta. Por fortuna, los Guerreros Kundalini que quedaban evitaron que Garkoz consumara su plan, pero esto fue a costa de muchas vidas.

Se logró salvar la integridad física de la Tierra pero no se evitó el dominio metnalita. Y tras esto, los pocos sobrevivientes de la GAU escaparon guiados por Lis-Ek, con la esperanza de rescatar la Tierra en un futuro.

Los "rebeldes" que quedaron en la Tierra fueron perseguidos sin piedad, y la misma abuela fue capturada, torturada públicamente y ejecutada... lo mismo pasó después con la madre de Josh.

Y fue pensando en todo esto que Josh se dió cuenta de algo: Milton no era un imbécil y su muerte no había sido por nada, pues pensar tal cosa, sería igual a pensar que su madre y abuela habían sido imbéciles también y que habían muerto sin razón alguna. Era curioso que esto se le ocurriera sólo cuando ya no podía decirle a Milton que no pensaba de él lo mismo que todos.



V


-Evita, despierta -dijo Josh en un susurro para no llamar la atención de los guardias del turno nocturno.
-¿Josh? ¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?-preguntó la niña, quien por cierto tenía 13 años, aunque parecía como de 11 ó 12 a lo mucho, estaba dramáticamente delgada, su cabello era negro, le daba hasta la espalda y estaba algo ensortijado aunque sin formar rulos, y sus ojos, de los que no podía decirse con facilidad ni aún con buena luz si eran cafés obscuros o negros, tenían una expresión triste. Aunque con todo y esto, Evita era una niña que de cierta forma era bonita, y por alguna razón inspiraba el deseo de protegerla... tal vez por eso era que Milton había muerto por ella.
-No. Quiero que me hagas un favor -dijo Josh, quien tenía el cabello café, los ojos verdes y una cicatriz en la mejilla que le había dejado un guardia al golpearlo con un el filo de un tubo.
-¿Qué?
-Estaba soñando, pero fue un sueño muy raro y... bueno, quiero que vengas conmigo.
-No podemos salir de la celda, ¿quieres que nos maten? -replicó Evita ya más despierta.
-No, quiero que salgamos de aquí.
-¿Por qué yo?
-No sé. No me acuerdo bien del sueño, pero creo que por eso Milton te salvó.
Evita se quedó callada un momento. Todavía se sentía mal por la muerte de Milton, ya que parecía que todo había sido su culpa.
-Vete a dormir, Josh -dijo la niña al fin-. Mañana hay que trabajar.
-Por favor, sin tí no voy a lograrlo -dijo Josh en tono suplicante.
-¿Lograr qué? Si salimos de aquí los guardias nos van a matar. No quiero morir, ¿entiendes?
-Saldremos por la puerta que hay en la pared de esta celda, nadie nos verá, pero necesito que me ayudes a apretar uno de los dos botones.
-¿Por qué mejor no le pides ayuda a Rudolph o a Emily o a Juana?
-Porque sólo tú vas a apretarlo al mismo tiempo que yo y esa es la única forma de abrir la puerta.



VI


Hacía ya varias semanas desde que Josh había tenido ese extraño y poderoso sueño que lo había despertado con la idea de que había una puerta secreta en el muro de su celda. Afortunadamente, en cuanto la razón había vuelto a él, Evita se había mostrado muy comprensiva y le había perdonado con facilidad sus disparates.

Sin embargo, desde ese día, no había logrado quitarse del todo la idea de escapar de ahí no sólo con Evita, sino con todos los que fuera posible hacerlo. Pero eso parecía más fantasioso que nada, pues era imposible salir de las minas. Los guardias estaban muy bien armados y muchas veces disparaban antes de hacer cualquier otra cosa, y lo peor era que un disparo era el trato más piadoso que podía esperar un fugitivo.

Como miembro del Grupo 87-64C, asignado al trabajo en el exterior de las minas, Josh tenía al menos la oportunidad de ver el mundo de afuera y más o menos el sol, cuando la espesa nata de contaminación que cubría el cielo adelgazaba un poco. Los grupos que trabajaban dentro de las minas, en cambio, nunca más volvían a ver sobre sus cabezas más que un techo de piedra iluminado por una pésima luz. Sin embargo, poco consuelo era ese de ver el sol al compararlo con su imagen de la libertad, sin temor de morir a golpes o acribillado con lásers por cometer un error.

-Abre la puerta secreta -dijo una voz sacando a Josh de sus pensamientos.
-¿Qué?
-Yo no dije nada -dijo Uther sin distraerse mientras acarreaba un carro lleno de piedra picada.
Josh miró hacia todos lados buscando a quien le había hablado, entonces notó frente a él a alguien tan parecido a Milton que se asustó.
-No temas -dijo el extraño vestido con una larga túnica.
-¿Usted me habló? -preguntó Josh casi a punto de ponerse a temblar por la impresión.
-Sí. Yo lo hice, y escucha bien, porque no puedo estar mucho tiempo aquí.
Josh se quedó en silencio.
-Hoy, cuando todos duerman -continuó el extraño-, verás una salida en tu celda. No es la puerta secreta que te sacará de este lugar, pero es algo que te dará una opción y la llave para usar esa puerta con la que soñaste. Pero debes saber una cosa. Entrar por esa puerta que verás hoy no será sencillo, y una vez que pases por ella, estarás aceptando otros retos.
Al terminar de decir esto, el extraño desapareció, y Josh se encontró apaleando piedras, como si todo hubiera ocurrido sólo en su imaginación. Su confusión aumentaba.



VII


Un día común en Metnal. Las cantinas repletas de piratas espaciales y otros criminales buscando algo de diversión a cambio de su dinero. En las calles, peleas, asesinatos, la mayoría de las víctimas clones, claro, pues en Metnal el asesinar un clon se castiga con una multa y todo arreglado... y si no se trata de un clon, bueno, otra multa. Y en el resto del mundo, violencia para todos los gustos, desde lo más "inocente", como dispararle en un pie a alguien, hasta lo más monstruoso y pervertido.

Y en el trono del planeta, el emperador Asura, ahora durmiendo entre suaves sábanas, acompañado por dos mujeres metnalitas de su servidumbre. Soñando algo obscuro, el opuesto al sueño de un Guerrero Kundalini, una serie de imágenes ruidosas, caóticas en extremo, más crípticas y torcidas que el sueño de un loco... pero con un significado que alguien como Asura podía entender.

El emperador del mal despertó, hizo a un lado a sus concubinas y con una orden mental se vistió. Salió de su cuarto y se dirigió hacia su centro ritual, y ahí, en las llamas negras siempre encendidas al centro del lugar, apareció una imagen que cada quién vería distinta, algunos como un ser cornudo, otros como una serpiente monstruosa, algunos incluso como un ángel de fuego... pero Asura lo veía como algo más profundo y terrible, pues se trataba de la representación de la negatividad.
-¿Qué sucede? -preguntó el emperador metnalita.
-Un problema se aproxima -respondió la criatura de fuego-. La GAU recupera fuerza y otra oleada de Guerreros Kundalini amenaza con aparecer. Toma medidas, Asura.
-No fallaré en hacerlo. Cuando esos kundalini aparezcan, me encargaré de aplastarlos como lo hice con su querido Zacek.

Y tras esto, la criatura de fuego desapareció y Asura fue a ordenar que todas las patrullas en los planetas conquistados redoblaran la vigilancia y actuaran de inmediato ante la mínima sospecha de un kundalini cerca.


VIII


La obscuridad de la celda se rompió al aparecer una luz en el suelo de la misma. El brillo se incrementó y se volvió tan potente que terminó despertando a Josh. Todo estaba cubierto de luz, pero curiosamente, sólo él había despertado.

Miró curioso la fuente de la luz. Era un hueco en el suelo como de metro y medio de diámetro, y al mirar dentro de él no se veía fondo alguno, y de hecho, tampoco se veían paredes, sólo luz por todos lados.
-La puerta no estará abierta mucho tiempo -dijo Josh sin darse cuenta de sus propias palabras.

Dudó en lo que debía hacer, pues no estaba seguro de lo que pasaría si saltaba en ese hueco, pero sabía que esa era la puerta de la que se le había hablado y entendía que si dudaba mucho tiempo esa puerta desaparecería y quién sabe cuándo fuera a volver... asumiendo que volviera, claro.

Volteó a su alrededor y miró a todos sus compañeros de grupo durmiendo, suspiró, y entonces saltó a través del hueco. Sentía miedo de lo que estaba haciendo, pero después de todo no era algo peor que el vivir en las minas, la diferencia era que en este caso hubiera podido rechazar esa salida y las minas en cambio no daban oportunidad de rechazar la esclavitud.

No se dió cuenta de cuánto cayó, como si el tiempo se hubiera roto y hubiera sido igual un segundo que un milenio, de hecho, ni siquiera supo si cayó o se elevó o sólo flotó en alguna dirección horizontal, pues también el espacio perdió valor.

Ahora estaba en una caverna, pero a diferencia de las minas, esta caverna estaba iluminada (aunque no podría decir de dónde venía la luz), las formaciones de las rocas eran hermosas y no se sentía claustrofobia.
-Bienvenidos -dijo entonces un extraño hombre que hacía un momento no había estado ahí, tenía el cabello blanco, no había pupilas en sus ojos y su ropa parecía flotar, como si el material del que estaba hecha no fuera real, tenía una larga barba y era muy alto también.
-¿Dónde estoy? -preguntó Josh.
-En Merú -fue la respuesta.
-¿Y quién es usted? -preguntó alguien más. Josh volteó y vió a Evita, tan confundida y maravillada como él.
-Soy Katnatek, y mi deber es recibir a quienes vienen a este lugar a despertar a la Serpiente Kundalini.
-¿Evita? ¿Qué haces aquí? -preguntó Josh.
-Ví cuando saltaste hacia la luz -dijo la niña-. Pensé que era la salida de la que me habías hablado y quise despertar a otros para que también salieran, pero nadie despertó, y cuando ví que el hueco se cerraba, salté por él-.
''No esperaba... esto... aquí me siento muy bien -y al decir esto sonrió, como hacía mucho no lo había hecho, y fue tal su sonrisa que contagió a Josh y ambos sonrieron y hasta comenzaron a reír.
-¿Despertar a la Serpiente Kundalini? -reaccionó Josh después de un rato-. ¿Ese es uno de los otros retos?
-Lo es -dijo el extraño que se le había aparecido esa tarde, y que como Katnatek, hacía un momento no estaba ahí.
-¡Milton! -exclamó Evita y corrió a abrazarlo-. Gracias por defenderme, pensé que te habían matado por mi culpa.
-No pueden matar lo que el Gran Espíritu creó eterno -sonrió Milton.

Josh, por su parte, no podía creerlo. Y estaba más confundido que nunca, sin mencionar algo de miedo ante la idea de estar viendo un fantasma.



IX


-El despertar a la Serpiente es riesgoso, pues si pierdes el equilibrio, terminarás muerto -advirtió Milton a los dos muchachitos antes de que estos conocieran a la serpiente.

Josh tuvo algunos momentos difíciles durante el despertar de Kundalini, apenas fue capaz de mantener el balance, y Evita, por otro lado, aunque iba más despacio parecía tener menos percances.

Por momentos, ambos se enfrentaron a las tentaciones de poder, pero algo interno, podría calificarse como instintivo, les advertía de no seguir esa voz. También tuvieron miedo, pero en un momento lo superaron y siguieron elevando a Kundalini, cada vez más y más arriba, activando cada uno de los siete niveles.

Y Kundalini despertó, la prueba había sido pasada.

Al salir de la cámara de Kundalini, los chicos notaron que Milton se había ido, pero ahí estaba Katnatek.
-Bien hecho -dijo el guardián-. Han despertado a Kundalini, ahora les otorgaré sus objetos de poder.
-¿Y Milton? -preguntó Evita.
-Se fue, me pidió que lo despidiera y les dijera que la puerta no tiene botones. Ahora, Josh, toma -dijo entregándole al muchacho una capa blanca y roja con un yin-yang bordado-. Con ella podrás moverte a la velocidad de la luz.
''Y para tí, Evita, este kalpé -dijo entregándole un cinturón a la muchachita.

Entonces algo se movió en la mente de Josh, y por un momento pudo ver que ese objeto que ahora se le entregaba a su compañera había sido usado antes por un joven de cabello blanco que no le parecía conocido.
-Ese objeto le peteneció a alguien más... -dijo pensativo.
-Si y no -dijo Katnatek.
-¿Y qué hace? -preguntó Evita.
-Al pronunciar las palabras de poder tendrás el poder de la armadura que porta el protector de esta dimensión -explicó Katnatek-. Repite conmigo...

Y entonces, Josh supo de quién había sido ese kalpé, y con cada palabra... "Om mani padme hum..." la imagen del joven de cabello blanco... "La' yume' num t'ox..." se iba haciendo más y más... "Muk' il in tial" nítida.
-El emperador Zacek -murmuró Josh al momento en que frente a él Evita comenzaba a crecer y a cubrirse con una armadura roja, negra y blanca.
-¡Esto es fantástico! -exclamó KarmaTrón, pues ese era el nombre de batalla que la armadura confería a su portador.
-¿Y cómo uso yo la capa? -preguntó entonces Josh.
-Sólo póntela y muévete normalmente, al traerla puesta sabrás cómo controlar su poder -dijo Katnatek, y apenas hubo terminado, Josh se puso la capa y desapareció para reaparecer un parpadeo después. Había recorrido todo Merú.
-¡Wow! -exclamó el muchacho a la vez que Evita volvía a su tamaño normal.
-Después podrás viajar a la velocidad del pensamiento y tu capa evolucionará contigo para darte nuevas habilidades -dijo Katnatek-. Ahora deben volver a casa.

Los dos chicos miraron al guardián con expresión suplicante.
-¿No podemos quedarnos aquí? -preguntó Josh.
-Pueden hacerlo -dijo Katnatek.
-Pero si lo hacemos... -dijo pensativa Evita.
-Entonces no libraremos a nuestros compañeros -completó Josh.
-Las minas no son nuestra casa, Josh -dijo Evita con un tono de voz que Josh no le conocía, aunque pensó que tal vez era porque no hablaba mucho con ella, realmente-. Él dijo que debíamos volver a casa... y la puerta en el muro de la que hablabas la otra noche... debe ser la que nos llevará de vuelta.
-Es su decisión -dijo Katnatek.

Era el tercer reto, y ambos chicos lo pasaron.

Volvieron a las minas a través de una de las puertas de Merú. No había una puerta como tal en el muro de la mina, pero ambos chicos, uniendo su energía pránica, pudieron abrir una salida. Ningún guardia fue capaz de detenerlos y nadie pudo encontrarlos.

Y esa misma noche, en Metnal, Asura lanzó un grito de rabia, pues le molestaba que el ciclo que creía pasado había vuelto a comenzar con un nuevo defensor.

Avlesha, por su parte, sonrió al escuchar el grito de Asura. Si el emperador del mal prefería la compañía de las concubinas a la suya, se tenía bien merecido lo que fuera que lo hubiera molestado.

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
ASHCAT

I


Ashcat siempre había odiado el momento de acercarse a la órbita de los planetas del Imperio, durante su entrenamiento como piloto de carga había practicado cómo aterrizar en cualquier terreno, la realización de maniobras evasivas y de defensa en caso de ataque, la forma correcta de angular la entrada en distintas atmósferas y gravedades, y hasta cómo evitar asteroides para no causarle daño a la nave... pero no había practicado cómo eludir basura espacial, y si algo era verdad en los planetas del Imperio, era que todos parecían estar en alguna competencia no declarada para ver cuál lograba poner más basura en órbita.

Restos de satélites, de naves guerreras y en más de una ocasión hasta los restos orgánicos (o inorgánicos) de los caídos en batalla durante la toma del planeta en cuestión, todo esto y más podía encontrarse flotando alrededor de estos mundos.

Hacía años, cuando todavía era un niño, Ashcat había oído de la guerra en el lejano Planeta Azul. Se hablaba entonces de una gran resistencia organizada por la GAU y de sus fuertes bases en varios puntos de ese sistema solar, e incluso se comentaba de una posible derrota del Imperio. Esas historias lo habían reconfortado muchas veces, imaginando el día en que al ser derrotado Asura, su planeta volviera a ser libre y a llenarse de flores.

No era que la libertad no trajera muchas cosas además de flores, claro, pero Ashcat siempre había tenido curiosidad de ver alguna fuera de las imágenes en una pantalla o proyector holográfico. Decían que eran cosas vivas con muchos colores, que nacían de la tierra y que tenían fragantes aromas, y describían un área cubierta de flores como algo hermoso y relajante.

Pero llegaron entonces noticias de la derrota en el Planeta Azul y la toma de la base selenita, y poco después se supo que el emperador Zacek, líder de la GAU, había muerto en la lucha. Al parecer ya no habría flores para Ashcat, así que decidió convertirse en piloto interestelar de carga para el Imperio, pues así, visitando varios mundos, tal vez en alguno encontraría flores. Pero ningún planeta del Imperio gozaba de tal lujo, y lo más cerca que había estado de experimentar las flores reales, había sido con el uso de un neuroestimulador de realidad virtual, ahí, en un mundo artificial, había podido oler y tocar las flores... pero aunque la ilusión era perfecta, sentía que sólo se engañaba.



II


Hacía casi una semana desde el escape de varios trabajadores de las minas del sector 37, y desde que esto sucediera, muchos rumores se extendieron por todo el planeta sobre un regreso de la GAU y los Guerreros Kundalini. Estos rumores, claro, inspiraban miedo entre la población honrada y trabajadora (esto entre comillas, la mayoría de las veces), pues si la GAU y sus diabólicos guerreros volvían a la Tierra, significaba que podría desatarse otra vez la guerra.

Por todos lados había vigilancia como sólo se había visto durante la persecución de Guerreros Kundalini al finalizar la guerra hacía poco menos de un siglo, y ya no sólo guardias metnalitas comunes vigilaban las 24 horas, sino también guerreros de élite del Imperio y varios mercenarios.
-¡Hey, Hurock! -llamó Galar, mercenario desde los 8 años nacido en la Tierra, a un "colega". Un tipo atlético, de cabello negro con corte militar, ojos azules y facciones fuertes, todo cubierto de pequeños aparatos extraños y armas.
-¿Eres tú, Galar? -preguntó impresionado el gigante de 4 metros de alto por 2 de ancho mirando a su conocido con dos ojos mientras mantenía los otros dos vigilando el perímetro, como acostumbraba hacerlo siempre.
-¿Y quién más? ¿O esos ojos ya no ven tan bien como antes?
-Pues a decir verdad me sometí a una nanotecnocirugía y ahora veo mejor que nunca -dijo Hurock-. ¿Creerías que si me relajo puedo ver hasta ciertas ondas de radio? Pero dime, ¿qué haces de vuelta en este planetucho? ¿Viniste a visitar tu casa? -bromeó el gigante de forma cruel, pues sabía que la casa de Galar había sido quemada con su familia dentro por un fanático de la resistencia. Entonces Galar tenía 6 años, pero el recuerdo no había desaparecido.
-De hecho vine por dinero del Imperio Metnalita -respondió Galar sin inmutarse-. Supe de una fuga de posibles Guerreros Kundalini y de la recompensa que se ofrece por cada uno de ellos. Supongo que tú también estás aquí por eso, ¿no?
-Supones bien.
-¿Y cuándo llegaste, si puedo preguntar?
-Hace unas horas apenas, en una nave del Imperio.
-Supongo que sería una nave de las que transportan animales, ¿no? Sé que no acostumbras pagar primera clase como yo -dijo Galar con malicia.

Hurock reprimió su rabia.
-Alquilé una nave de carga sólo para mí -dijo el gigante-. Mi tamaño me impide tomar transportes para turistas.
-Tal vez sería buena idea que pagaras por una nave de tu tamaño.
-Puede que con lo que cobre en esta misión lo haga.
-No cuentes con eso, la competencia es dura, ¿sabes?
-La cantidad de competidores novatos no significa nada para mí -sonrió Hurock-. La calidad del buscador es lo importante y nadie se me compara.
-No hablaba de la cantidad de mercenarios y guardias... obviamente me refería a competencia de verdad. Al único mercenario que supera a todos los otros, incluído tú -dijo Galar con seriedad absoluta.
Hurock entendió lo que Galar quería decir y rió de una forma un poco forzada.
-Muy bien, Galar -dijo Hurock-, ¿qué tal si seguimos charlando en una cantina? Dicen que este planeta insignificante ofrece una gran diversión a quienes pueden pagar por ella.




III


Ashcat vagaba por las calles de la Tierra esperando que su próxima carga le fuera confirmada, lo que en promedio le daría un par de días más. Estaba acostumbrado al ambiente de los planetas del Imperio, pero no dejaba de molestarle la insistencia de los comerciantes de distintos placeres. No podía dar un paso sin que alguien le ofreciera apuestas, sexo, drogas, o cosas más exóticas como unirse a una cacería (en la que la presa solía ser un esclavo) o el degustar algo de carne humana (otra vez usando generalmente esclavos). Incluso había muchas variantes que combinaban varios de estos placeres (como cazar al esclavo que luego se degustaba sazonado con algún alucinógeno), pero nada de esto le llamaba la atención.

El ignorar a los comerciantes solía funcionar, aunque algunos eran muy insistentes y con esos sólo una mirada intimidante y una frase como "Largo o te mato" surtía efecto, aunque en ocasiones este recurso podía tener como consecuencia una pelea en la que alguien terminaba muerto.

Al fin, Ashcat se detuvo en un puesto ambulante para comprar una bebida baja en alcohol (y ya que la mayoría de las bebidas tenían alcohol debido a las cualidades tan saludables que el Imperio había encontrado en él y comprobado científicamente, sobre todo en grandes cantidades, esto solía ser algo difícil). Pagó por la bebida de olor fuerte, color verde y sabor a hígado puesto en formol, y al darse media vuelta para seguir su camino dos tipos lo tomaron uno de cada brazo apuntándole en las costillas con armas láser y a paso veloz lo condujeron hasta un callejón cercano. No era porque temieran que un representante de la ley los sorprendiera, claro, sino porque en ocasiones otros asaltantes se unían al atraco y querían su parte o, en el peor de los casos, dos o más aprovechados rodeaban a los asaltantes y terminaban robándolos junto con la víctima original.

Ya en el callejón, los asaltantes se solazaron golpeando a Ashcat hasta dejarlo tendido en el suelo, y sólo entonces procedieron a pedirle que les entregara cuanto traía. Pero tan lastimado como estaba, Ashcat apenas podía moverse, por lo que los asaltantes decidieron que la víctima estaba resistiéndose y uno de ellos le disparó, luego revisaron sus ropas y se llevaron todo lo que consideraron de valor. Según ellos, Ashcat estaba muerto, pero Ashcat opinaba otra cosa y con gran esfuerzo se arrastró fuera del callejón dejando un rastro de sangre amarilla en el camino (dado que la piel de su raza era rojo carmesí, la naturaleza debió pensar que la sangre amarilla era una buena opción para evitar confusiones, y hablando de esto, Ashcat era de tipo humanoide, con orejas en punta, ojos amarillos parecidos a los de un gato y una complexión cuya estructura parecía estar diseñada más para la agilidad que para la fuerza, y claro, con la mencionada piel carmesí).
-Por favor... -dijo Ashcat con voz débil a los traunsentes-. Ayúdenme...

Por supuesto, otra cosa que Ashcat sabía de los planetas del Imperio era que nadie ayudaba a otros. El hacerlo siempre robaba tiempo, muchas veces dinero y en ocasiones le causaba problemas adicionales al buen samaritano, así que como regla, lo más que un moribundo podía esperar era que llegaran a recoger su cadáver antes de 48 horas. Claro que se sabía de afortunados que habían sobrevivido lo suficiente y habían sido salvados por la tecnología médica, pero Ashcat no se sentía tan optimista como para aguantar ni una hora más.

Entonces sintió que alguien lo halaba de los pies de vuelta al interior del callejón y mientras cerraba los ojos pensó que habían regresado para rematarlo, aunque el pensamiento no significó gran cosa, de alguna manera extraña le era indiferente el morir en ese momento pero sentía mucho el nunca haber conocido sus añoradas flores.
-¿Qué vamos a hacer con él, Josh? -escuchó Ashcat una voz muy joven.
-No podemos dejarlo morir aquí -dijo otra voz-. Voy a tratar de curarlo.
Ashcat abrió los ojos al oír esto, más por la sorpresa que por alguna mejoría, y vió frente a él a dos chicos humanos, uno de ellos con una capa blanca y roja en los hombros y con las manos puestas sobre la herida mientras parecía estar concentrándose.
-Josh, mira, ya abrió los ojos -dijo el otro muchacho con voz nerviosa, pero no recibió respuesta.

Ashcat comenzó a sentirse mejor, pero entonces Josh dejó de hacer lo que fuera que le estuviera haciendo y retiró las manos.
-Uuuuf... El daño es mucho y no tengo mucha energía, sólo he podido cerrar un poco la herida, pero todavía está abierta -dijo Josh con voz cansada.
-Dejémoslo aquí, Josh, seguro con lo que hiciste aguantará hasta que alguien lo encuentre y lo lleven al hospital -dijo el muchacho que cada vez se veía más nervioso.
-No, Uther... No debemos dejarlo. Encuentra a Evita y dile que se olvide de la comida, que tenemos una emergencia y hay que volver al refugio, yo cargaré a nuestro paciente hasta allá.
-¡No creo que debamos hacerlo, Josh! -chilló Uther.
-No te preocupes, todo saldrá bien -dijo Josh mientras levantaba al herido y se lo ponía en los hombros.




IV


Sobre el tronco encorvado de un árbol, en medio de un jardín de un verdor omnipresente, moteado por flores de diversos colores y formas y musicalizado con la risa juguetona de un arroyo, una mujer de mirada triste dejaba que el viento jugara con sus cabellos rojizos. Tenía en sus ropas el emblema de la casa real Zuyua y por su expresión parecía que estuviera en otro lugar.
-Lis-Ek -la llamó una voz conocida.
-Vete, Cord... -dijo la emperatriz zuyua, aunque desde que guiara a los sobrevivientes de la batalla en la Tierra había delegado tal título y ahora los zuyua eran gobernados por Bantar, quien también había ocupado el puesto como dirigente de la GAU-. Sé que otra vez te enviaron a convencerme.

El gnomulón de piel amarilla y ojos brillantes se acercó a la mujer y se sentó sobre el césped húmedo a pocos pasos de ella.
-¿Cuándo entenderán que ya no pertenezco a la GAU ni me interesa continuar la guerra? -dijo Lis.
-A mí tampoco me gusta pelear, pero sé que es nuestro deber luchar por un universo positivo -dijo el gnomulón.
-¿Luchar? -dijo la emperatriz con la voz ensombrecida-. ¿Luchar para qué, Cord? ¡Ni KarmaTrón pudo contra el Imperio! ¡Todo se perdió hace años cuando... -y una vez más, sus ojos se humedecieron por el recuerdo.
-¿Cuando el emperador Zacek murió? -se aventuró a preguntar el gnomulón.

Lis-Ek secó sus lágrimas con ambas manos.
-Nunca ganaremos esta guerra, Cord -dijo la emperatriz-. ¿Cuánta sangre y dolor faltan para que la GAU se de cuenta de que sólo se alarga lo inevitable?
-Tú realmente no piensas eso, Liz... No eres así. Recuerdo cuando sonreías y veías todo en Silencio.
-Entonces era una tonta. Creía estar en un estado de paz perpetua, pero era una ilusión. Todo se derrumba, y por más que se luche ya no se logrará nada. La mayoría ha preferido el negativismo, así que nada podemos hacer nosotros ya, no importa si seguimos soñando lo contrario.

Cord miró hacia el arroyo con pesar que no pudo disimular.
-¿Y si hubiera otro portador de la armadura de esta dimensión? -preguntó el gnomulón tratando de sonar casual.
-Nunca será así -dijo Lis.
-Pues parece que ya fue... Alguien en el Planeta Azul. ¿Katnatek no te lo dijo?
-Hace mucho que no lo veo -respondió cortante la emperatriz-.
''¿Y se ha comprobado algo de ese rumor? -continuó después de un momento de silencio.
-No creo que sea un rumor, la esperanza ha vuelto -sonrió tímidamente el gnomulón.
Lis-Ek bajó del tronco y miró al cielo reprimiendo un suspiro profundo.
-Tu esperanza y la de ellos, Cord, no la mía. Dale mis saludos a los miembros de la GAU y a los Guerreros Kundalini -y tras esto, se dirigió a su habitación en el interior de su palacio. Ahí, frente a la cama, descansaban sus brazaletes de poder dentro de una caja de un material transparente como el cristal pero infinitamente más resistente. Se detuvo frente a esta caja un momento y mirando a los brazaletes susurró: -Esperanza... La perdí cuando te fuiste, Zacek... Y ahora me es tan difícil creer otra vez... Un nuevo KarmaTrón... ¿Por qué no pudiste ser tú siempre? -y las lágrimas que más o menos había logrado controlar frente a Cord comenzaron a deslizarse libres-. Ahora estás con el Gran Espíritu, pero yo estoy sola en un universo en guerra... ¿por qué tuvo qué ser así? ¿Por qué?




V


Galar siempre había tenido confianza en su intuición, y aunque al seguir los rastros de sus perseguidos solía usar la lógica, nunca ignoraba el llamado de la intuición cuando lo escuchaba. Gracias a esto, pensaba, era que se había hecho de tanto éxito en su trabajo y no sólo eso, sino que había sobrevivido con todos sus miembros en su lugar.

Las pistas que tenían de los fugitivos de la mina eran vagas, y los rumores eran muchos. Seguramente la lógica podría dar con la ubicación de las presas en algún momento, pero también era seguro que esto tardaría, así que la intuición se convertiría ahora en una ayuda bien recibida.

Comenzó a caminar por la ciudad más cercana a la mina, sin rumbo definido, sólo esperando el llamado que lo conduciría hacia el lugar indicado. De hecho, ni siquiera estaba considerando los datos que hasta el momento tenía, pues no quería distraerse.

Llegó a una de las zonas antiguas de la ciudad, y caminando entre edificios en ruinas desde la derrota de la GAU, notó que había otros que como él buscaban a los fugitivos en esos edificios. Se detuvo y sonrió ante la competencia que tenía, luego miró a sus pies y sin perder la sonrisa abrió un hueco en el suelo con un minicañón de protones para después saltar dentro de él. Ahora estaba en un sistema de drenaje abandonado. Se colocó su infravisor para ver en la obscuridad y su purificador de aire en la nariz para evitarse la molestia del olor impregnado en el lugar, luego comenzó a explorar y se encontró con que también ahí había competidores.
-Estúpida mente de colmena -pensó el mercenario algo molesto y terminó por sentarse a descansar un rato mientras oía a los otros andar de un lado a otro en busca de los fugitivos. Entonces vió pasar una rata y entrar en un agujero en la pared frente a él. Activó su guantelete de impacto sonoro y lo ajustó a una frecuencia especial en la que podría derribar ese muro sin hacer ruido de más.

Al pasar por el agujero vió un viejo pasaje que iba en dirección descendente y comenzó a caminar por él hasta que se encontró con bifurcaciones y cruces de camino. Volvió sobre sus pasos y con un pequeño holoproyector cubrió el hueco que había hecho en la pared con un holograma, lo que le daría más tiempo antes de verse importunado por la competencia, luego volvió hasta la primera división de camino y ajustó su visor para buscar algo que aún no sabía qué era. Entonces pudo ver huellas que eran recientes y no eran las suyas.
-Probablemente esto sea un punto para la intuición -pensó, y comenzó a seguir el rastro.




VI


Ashcat despertó luego de un sueño extraño en el que se encontraba con figuras luminosas y difusas que le decían que el código era 398769USHA93-1. El código se le había grabado aunque normalmente poco era lo que recordaba de sus sueños, pero seguramente en algunos minutos u horas olvidaría ese código.
-¿Se siente bien? -preguntó una niña delgada y con cabello negro.
-Sí... eso creo -respondió Ashcat notando que se encontraba en una especie de sótano iluminado por una vara de luz color azul, estaba recostado sobre un pedazo sucio de tela y la niña estaba de rodillas a un lado de él-. ¿Esta es tu casa? -preguntó tras inspeccionar el lugar, curioso por saber dónde estaba y esperando que no se tratara de algún lugar donde no le hubiera gustado terminar.
-No. Sólo es un refugio -dijo la niña-. Me alegra que ya se sienta mejor, era una herida grave y a Josh y a mí nos dió mucho trabajo curarla -sonrió satisfecha.

Ashcat recordó entonces lo que le había pasado y miró el lugar donde le habían disparado. Había una cicatriz bastante grande en su abdomen, pero se sentía bien.
-Perdón por la cicatriz -dijo la niña- pero ya casi no nos quedaba energía.
-No sabía que hubiera humanos con este tipo de poderes -dijo Ashcat-. Había escuchado que algunos rogulanos podían regenerar a otros, pero nunca oí de humanos que lo hicieran. ¿Usaste nanorrobots o algo así?
-No. Sólo mis manos.
-Pues gracias -dijo Ashcat sentándose-. Sólo que tendrás que esperar a que regrese a la base y pida un préstamo para que te pague, pues los asaltantes se llevaron todo.
-No lo hicimos por dinero -dijo la niña.
-Ah... -dijo Ashcat tratando de descifrar el problema en el que sospechaba se había metido ahora-. ¿Entonces qué es lo que te debo? -preguntó esperando una respuesta como: "Sólo tus ojos" o "Ahora eres mi esclavo".
-¡Nada!
-¿Nada?
-No. No lo hicimos esperando recompensa.

Todo era cada vez más raro.
-Bien... de cualquier forma te debo la vida y a tus amigos también, así que si algún día puedo hacer algo por ustedes búsquenme. Mi nombre es Ashcat Ghes y soy piloto de naves de carga, pregunten por mí en la base de transportes del Imperio, en cualquiera de ellas, y les facilitarán alguna forma de comunicación conmigo. Sólo dame tu nombre para saber cuando seas tú quien me llama.
-Me llamo Evita -sonrió la niña.
-Bueno -dijo Ashcat poniéndose de pie-, ahora debo irme.
-Oye -dijo Evita-, ¿las naves de carga son de las que salen del planeta?
-Sí, al menos como las que yo piloteo. Transportamos cosas de un planeta a otro.
-Entonces creo que sí podrías ayudarnos en algo. Si quieres hacerlo, claro.
-¿Se trata de llevar o traer algo? Claro que puedo, es lo menos que te debo.
-¿Podrías ayudarnos a salir de la Tierra? Es muy importante que encontremos nuestra verdadera casa -dijo la niña.




VII


Galar había descendido casi 200 metros hacia el interior de la Tierra, según marcaba su equipo. Escuchó varias voces discutiendo acaloradamente y activó su traje mimético para poder acercarse sin ser visto. Entró en una galería y no pudo evitar una gran sonrisa de satisfacción al ir identificando a cada uno de los presentes como alguno de los mineros fugitivos.

La discusión se centraba en si dejar irse o no a un tipo de color rojo carmesí que no estaba identificado en la base de datos del mercenario. El tipo rojo, por otro lado, trataba de convencer a los fugitivos de que no hablaría de su escondite y de que haría lo posible por ayudarlos en cualquier forma, menos en la que una tal Evita le había pedido, pues le era imposible.

Con toda tranquilidad, Galar colocó un par de pequeños cubos de redes expansivas en la entrada a la galería por si alguien trataba de salir por ahí, luego sacó su útil pistola aturdidora y preparó su pistola y navaja láser por si las cosas se ponían difíciles y era necesaria algo de sangre, aunque esperaba que no fuera así, pues según veía, la mayoría eran niños. Que el Imperio cargara con sus muertes si tal era la decisión, no él, después de todo la paga era igual si los entregaba vivos o muertos. Con paso tranquilo, confiando en su mimetismo, se acercó al grupo de la discusión y comenzó a disparar con su arma aturdidora, causando en las víctimas una corta convulsión y una pérdida inmediata del sentido.
-¡¿Qué pasa?! -comenzaron a oírse los gritos-. ¡Nos encontraron! ¡Corran, nos van a matar!

En efecto, uno de los fugitivos trató de salir del lugar, pero al pasar sobre los cubos, uno de ellos se activó y con una ligera explosión liberó una substancia pegajosa que cubrió al muchacho y le prohibió cualquier movimiento, de hecho, apenas lo dejaba respirar.
Galar estaba riendo feliz al imaginar una recompensa tan grande por un trabajo tan fácil.
-¡Basta! ¡Quien seas detente! -gritó Josh tratando de ver algo mientras sus compañeros seguían cayendo.
Galar ignoró al muchacho y le apuntó a una de las niñas, entonces se encontró con la mirada de esta y bajó su arma para después hacerse visible. Los dos se quedaron mirándose fijamente, como si el tiempo se hubiera detenido.
-¿Qué es esto? -se preguntaba el mercenario sin poder apartar su vista de esos ojos-. ¿Qué pasa?

De pronto el mercenario ya no estaba en esa galería subterránea, ni había a su alrededor varios fugitivos paralizados, ni siquiera traía ya su traje ni su equipo. Estaba en medio de un prado y el viento golpeaba su rostro mientras miraba a varias jóvenes vestidas con amplias faldas en un día de campo.
-¿Qué me pasa?
Caminaba hacia ellas decidido a hacer algo que había planeado por mucho tiempo.
-¿Por qué veo esto? ¿Este soy yo?
Su corazón latía apresurado y entonces se escuchó pidiéndole a una de las damas que lo acompañara mientras las otras reían con algo de juguetona malicia.
-¿Qué me pasa? ¿Por qué veo estas cosas? No quiero ver esto... no debo...
Llevó a la joven a varios metros de sus compañeras y trató de hablar, pero entonces otra joven llegó corriendo y lo interrumpió con sus juegos y risa, y en poco tiempo los tres estaban riendo.
-¿Qué significa?
Y al ver los ojos de la recién llegada, reconoció a su hermana.
-No, esto es... es una ilusión... debo salir de esto...

Las imágenes comenzaron a volverse confusas. Frente a él veía a su hermana y un momento después a la chiquilla ante la que se había vuelto visible sin saber siquiera por qué lo había hecho.
-Por favor... ya basta... -dijo sin saber si era él. Entonces Evita se hizo a un lado y Galar cayó de rodillas como si todas las fuerzas lo hubieran abandonado-. Ya basta... ya basta... ya... basta... basta... ya...
El mercenario sintió que alguien tomaba sus brazos y los ataba con algo, pero nada podía hacer contra eso, sólo segía repitiendo "ya basta".
-Muy bien, Evita, lo que sea que hiciste estuvo perfecto -dijo Josh mientras apretaba más los nudos que había hecho en los pies y manos del mercenario con una sábana.
-No hice nada -dijo Evita.
-Increíble -dijo Ashcat-. Lo detuvo con una mirada sin siquiera saber que estaba ahí. ¿Qué son ustedes?
-La pregunta es quién eres tú -acusó Rudolph, uno de los mayores del grupo fugitivo con 23 años cumplidos-. Estoy seguro que de alguna forma hiciste que nos encontraran.
-Basta, Rudolph -dijo Josh-. No creo que haya sido por él.
-Nos han encontrado, ahora deberemos buscar un nuevo refugio -señaló Evita.
-¿Por qué los buscan? -preguntó Ashcat, aunque hasta ese momento había sido su firme intención no interesarse demasiado, pues todo lo que quería era salir de ahí.

Una pequeña explosión como la que se escuchara cuando el primer chico trató de salir, hizo voltear a todos antes de que alguien respondiera, y en la entrada a la galería vieron a una enorme figura acompañada de otras tres menos monumentales, la cosa más grande se estaba quitando la red expansiva con una gran facilidad, como si la substancia no pudiera adherirse a su piel.
-Tengan cuidado, perece que derrotaron a Galar estos pequeños diabólicos -dijo el gigante con cuatro ojos.
-Sí, Hurock. No nos tomarán desprevenidos -dijo uno de los otros mercenarios.
-Por órdenes del emperador Asura, ustedes deben ser entregados para que se les juzgue por escapar de unas minas -dijo Hurock-. Hay un precio por cada una de sus cabezas, ya sea vivas o muertas. Les doy la oportunidad de entregarse o de otra forma nos veremos en la penosa necesidad de dispararles -sonrió sardónicamente.

En ese momento, Josh desapareció y las armas que apuntaban hacia los fugitivos desaparecieron de las manos de sus dueños, luego Josh reapareció con varias armas láser en los brazos.
-¡Cuidado! ¡Tienen poderes! -gruñó Hurock, pero apenas lo había terminado de decir, los tres compañeros que llevaba cayeron inconscientes por descargas de energía pránica. De hecho hubo una de estas descargas para el mismo Hurock, pero aparentemente no le hizo ningún daño-. Pequeños idiotas, me han hecho enojar...
Josh volvió a desaparecer para reaparecer atrapado por el cuello en la mano de Hurock.
-Niño imbécil, mis ojos son más veloces que tú, sólo que la primera vez me tomaste desprevenido... casi logras escapar a mi agarre, pero ahora estás perdido -dijo el gigante aumentando la presión hasta dejar inconsciente a Josh.
-¡Josh! -exclamó Evita.
-Entréguense ahora o este será el primero en morir -amenazó Hurock-. Sólo falta un poquito de presión para que su cuello reviente.



VIII


Hurock usó una cadena de material irrompible para asegurar a sus prisioneros, y luego procedió a llamar a la guardia imperial con un comunicador para anunciarles que tenía a los fugitivos. Josh todavia estaba inconsciente, igual que varios de los afectados por el aturdidor de Galar.
-¿Estás bien, Evita? -preguntó Ashcat.
-Sí -dijo la niña.
-¡Cállense, animales! -gritó Hurock-. No tienen permiso de hablar.
En ese momento, Galar cortó sus ataduras con su navaja láser.
-Bienvenido de vuelta, Galar -saludó el gigante-. Veo que el efecto de los poderes de estas bestias ya pasó.
-¿Qué haces con mis prisioneros? -preguntó Galar poniéndose de pie.
-¿Tus prisioneros? Parecía que eras tú el prisionero de ellos y no a la inversa -sonrió Hurock.
-Todo estaba bajo control.
-Lo está ahora. Siento que te quedaras sin recompensa pero es lo justo.
-Me seguiste.
-¿Qué te hace pensar eso?
-No pudiste haber llegado aquí de otra forma -dijo Galar mirando de reojo a Evita.
-Está bien, me declaro culpable, pero tú sabes que en este negocio todo se vale y bueno, tienes ese don para siempre encontrar lo que buscas, así que ¿por qué no compartirlo de vez en cuando con los amigos? -rió Hurock.
-Pudiste ver el hueco en la pared.
-Sí. Mis ojos pueden hacer cosas que nunca antes hubiera imaginado.
-Y supongo que llamaste ya a la guardia imperial.
-Lo hice. Pero no te sientas mal, te daré un 5% de la ganancia total por haber sido mi guía hasta aquí.
-No me gusta la sensación de ser derrotado, ¿sabes? -dijo Galar pensativo mientras se acercaba al gigante-. Pero supongo que esta vez nada puedo hacer al respecto, ¿correcto?
-Correcto.
-Aún así, preferiría al menos un 10%, sabes que sin mí no hubieras podido llegar hasta aquí.
-Mmmm... está bien, lo tienes, Galar. ¿Para qué son los amigos?
-La próxima vez vigilaré mejor mis espaldas -rió Galar dándole una palmada a Hurock-. ¿Y esos perdedores que te acompañan? -señaló a los tres mercenarios inconscientes.
-Sólo idiotas que traje para que admiraran la habilidad de los verdaderos profesionales.
Galar se acercó al trío que yacía en el suelo, se agachó como si fuera a revisar algo y de pronto se cubrió con uno de los cuerpos, al momento que una explosión cimbraba todo el lugar.
-¿Por qué...? -dijo Hurock con medio cuerpo en pedazos-. ¿Por qué...?
-Las presas son mías, amigo. Disculpa la pequeña bomba, pero sé que te regenerarás en menos de 48 horas -sonrió el mercenario humano.
-Cuando te vuelva a ver te mataré por esto...
-Yo no te maté, así que agradecería la misma cortesía de tu parte... en el remoto caso en que llegues a encontrarme desprevenido.

Entonces Hurock perdió el sentido y una especie de enorme capullo comenzó a formarse velozmente sobre él.
Galar fue hacia los prisioneros y les arrojó una llave maestra.
-Quítense las cadenas -dijo ante la sorpresa de todos los que estaban concientes.
-¿Por qué haces esto? Pensé que tú también querías entregar a estos muchachos -observó Ashcat.
Galar no respondió, en vez de eso se acercó a Evita y retiró sus cadenas con otra llave. La tomó de la mano y se apartó con ella a una esquina de la habitación.
-Por favor, explícame lo que me hiciste -dijo el mercenario tratando de no ser escuchado.
-No hice nada -respondió la niña.
-¿Entonces qué fue lo que ví? ¿Lo que sentí? ¡Responde!
-Tal vez un pedazo de tí que habías olvidado.
Galar soltó a la niña, se quitó su traje mimético y se lo arrojó a los pies.
-Con ese traje podrás escapar de aquí, aunque temo que tus amigos serán recapturados. Sólo presiona el botón en la manga derecha y no serás vista mientras dure la batería... tendrás energía para unas 3 horas -explicó Galar con una expresión extraña y después fue hacia la salida.
-¿Por qué haces esto, mercenario? -preguntó otra vez Ashcat-. No lo entiendo.
-Tampoco yo -dijo Galar-. Así que deja de preguntarme antes de que decida que estoy haciendo una estupidez. Y por favor, que ninguno de ustedes vuelva a aparecer frente a mí, porque para entonces puede que esto que siento haya pasado.
Galar salió del lugar y al pasar junto al muchacho cubierto por la red le arrojó la substancia contenida en una pequeña cápsula y la red comenzó a disolverse.



IX


Un poco de energía pránica sirvió para reanimar a los que seguían sin sentido, y una vez hecho esto, Josh llevó uno a uno de sus compañeros fuera del refugio usando su velocidad. La gurdia imperial no vio a los fugitivos al cruzarse con ellos.

Aunque Evita no tuvo la necesidad de usar el traje de Galar, lo conservó. Tal vez podría servir de algo.
-¿Y ahora a dónde irán? -preguntó Ashcat a los muchachos mientras se iban ocultando entre las calles.
-No lo sabemos todavía -respondió Josh- pero ya encontraremos algún nuevo refugio. El Gran Espíritu nos guiará como la primera vez.
-Esperen -dijo Ashcat-. ¿Ustedes creen que si los ayudo a salir de este planeta podremos encontrar en verdad algo distinto a lo que ofrece el Imperio?
Evita y Josh se miraron uno al otro.
-Hay algo distinto, muy distinto allá afuera -dijo Evita.
-¿Y podríamos llegar con energía limitada? -preguntó Ashcat.
-No lo sé -dijo Evita.
Todos miraban al piloto con cierta esperanza.
-Les debo la vida... supongo que sólo por eso debería ayudarlos -comenzó a decir Ashcat-. Pero díganme algo, tal vez suene tonto pero, ¿habrá flores a dónde vamos?
-No lo sé -dijo Josh-, pero todo es posible.
Y así, Ashcat decidió que terminaría robando una nave... después de todo, tal vez este fuera el camino a su sueño, aunque bien podría ser que todo por lo que había pasado lo hubiera vuelto loco o sólo estuviera soñando mientras se desangraba en ese callejón. Como fuera, una cosa era segura: Estaba comenzando algo.

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
NIVAASA

I


Asura caminaba victorioso por un mundo desolado, acababa de destruír al último Guerrero Kundalini y ahora el universo había pasado por completo al lado negativo. Podía escuchar con claridad las explosiones de galaxias enteras, colapsadas por la pérdida completa del equilibrio. El murmullo del Infinito, musical y puro, ahora era un alarido de terror y dolor. La decadencia lo devoraba todo y la obscuridad iba abrazando cada punto de cada mundo. El emperador se sentía muy bien. El poder latía en sus venas y la claridad llenaba ahora su mente... un tipo de claridad obscura y perversa.
-Lo logré... Mostré quién es el más poderoso ser en el universo. Derroté al Gran Espíritu -dijo Asura para sí mismo.

Entonces pudo ver sobre su cabeza la obscuridad de donde viene toda la maldad, una visión molesta, que hubiera podido volver loco a cualquier humano que se hubiera atrevido a mirarla directamente. Sintió cómo la obscuridad lo reclamaba y comenzaba a absorverlo, a reclamar lo que era suyo, a fundirlo en un lugar de pesadillas eternas y frío que se encontraba tan fuera de balance como el resto de la realidad.
Entonces, el emperador vió el final de todo. Una implosión. La nada....
La Nada.

Asura abrió los ojos y sin inmutarse se levantó de la cama. Los sueños de ese tipo lo habían perseguido desde el principio de su guerra contra la luz y la explicación que les daba era que eran producto de esas mismas fuerzas que se le oponían, una especie de engaño patético tratando de detenerlo.



II


Entre Ashcat usando el traje mimético de Galar, y Josh con su capa de poder y la velocidad que esta le daba, todos los fugitivos pudieron pasar sin ser vistos por la guardia de la base de transportes interestelares y abordar una de las naves de carga que estaban listas para despegar.

El piloto asignado a esa nave estaba bebiendo un poco antes de partir (bebida de piloto desalcoholizada, pues por saludable que fuera el alcohol según el Imperio, había situaciones en las que era mejor evitar sus efectos "relajantes" por el bien de una carga segura). Apuró su vaso y lo dejó sobre la barra del pequeño bar de la base. Caminó tranquilo hacia el área de despegue y al llegar hasta donde estaba la nave con su carga asignada vió cómo esta comenzaba a elevarse. Por un momento pensó que se había equivocado de sección y que esa era otra nave, pero al ver su carga siendo expulsada reconoció los sellos y entendió que algo malo estaba pasando ahí.

-Deshaciéndonos de la carga tendremos toda esa energía extra para nuestro viaje -dijo Ashcat a sus pasajeros-. Ahora agarrénse de donde puedan y háganlo con fuerza, porque las cosas se van a poner muy feas.

La nave se elevó veloz y salió de la atmósfera terrestre en segundos. Ashcat procedió a eludir la basura espacial mientras la burocracia del planeta que los fugitivos dejaban le quitaba valiosos minutos a las acciones a tomar para detenerlos, pues aunque la situación ameritaba una acción rápida que permitiera que varias naves patrulla persiguieran y detuvieran a los fugitivos, esto requería usar los equipos de comunicación para anunciar el robo de la nave de carga, y como el equipo de la línea directa con las fuerzas de vigilancia orbital estaba bajo reparación, eso significaba que habría que cabiar la frecuencia de alguno de los otros equipos y esto requería, claro, de las autorizaciones indicadas... lo que por tratarse de una emergencia tomaría entre 15 y 45 minutos.

-Parece que estamos de suerte -dijo Ashcat preguntándose por qué estaba haciendo semejantes locuras, y respondiéndose que si llegaba a donde fuera que se supone llegaría con esos mineros fugitivos, lo pensaría muy detenidamente-. Es extraño que para este momento no tengamos patrullas orbitales siguiéndonos. ¿Alguno de ustedes ha usado sus poderes para ayudarnos? Si es así, sigan haciéndolo.
-Supongo que es el Gran Espíritu quien nos ayuda -dijo Evita mientras miraba la Tierra alejarse-. ¿Por qué le llaman Planeta Azul a la Tierra?
-Es lo mismo que me he preguntado desde la primera vez que entregué una carga ahí -dijo Ashcat sintiéndose más relajado-. Creo que antes de que el Imperio conquistara este sistema solar se veía de ese color desde el espacio, o algo así... era cuando había flores también.
-Ahora se ve gris -dijo Evita pensativa mientras Ashcat comenzaba a ajustar las coordenadas para un salto al hiperespacio que los llevara fuera del sistema solar sin tener demasiado riesgo de estrellarse con algo, sabía que entre más tiempo pasara, mayores serían las posibilidades de que las vías de viaje hiperespacial (las que solían mantenerse libres de basura espacial, tráfico lento, asteroides y otros obstáculos físicos para evitar impactos) fueran bloqueadas para evitar que la nave de carga que acababan de robar saliera por ese medio.
-Espero que su Gran Espíritu tenga idea de a dónde vamos -dijo Ashcat antes de dar el salto.



III


Desde el puente de uno de los cruceros de la GAU, Gelius, hijo del Guerrero Kundalini Uller, uno de muchos caídos en la última defensa del sistema solar donde se peleara la peor batalla que recordara la GAU, miraba hacia la obscuridad del espacio esperando el evento que Katnatek le había anunciado. Ahora Gelius había crecido y recordaba en mucho a su padre, aunque su rostro era más serio.
-¿Estamos seguros de que este es el lugar? -preguntó Rog mientras bebía despreocupado algo de néctar sentado a lado de Gelius. Rog era un joven humano de cabello largo sujeto en una cola de caballo, negro igual que sus ojos, quien había sido de los primeros miembros de las Brigadas Kundalini en la Tierra, luego de que él y su hermana Graciela fueran sacados de las calles por Jiva y Robby.
-Sí. Sólo debemos esperar un poco más -dijo el hombre de hielo.
-Ojalá Graciela estuviera aquí -dijo Rog-, le encantaría conocer al nuevo portador de la armadura.
-Freezy tampoco pudo venir, está combatiendo en Jaasgul al ejército metnalita -dijo Gelius sin mostrar ninguna emoción en especial.
-Dicen que Tiriax y Wila han estado dando muchos problemas en ese planeta. Ojalá los nuestros puedan resistir-.
''Graciela está en la Estación Lemuria y aún así la extraño... ¿No te preocupa cómo la estará pasando Freezy?
-Ella heredó la fuerza de nuestro padre -dijo Gelius con tono cortante y Rog decidió no alargar más la conversación. Desde la muerte de Uller y el pacto de unión de su abuelo con el Imperio, Gelius se había vuelto muy serio y siempre parecía estar enojado, pero todos sabían que en el fondo seguía siendo una buena persona.
Pasaron varias horas más y todo el tiempo Gelius permaneció de pie mirando el espacio obscuro y vacío, hacia el punto exacto en el que, de pronto, una nave de carga del Imperio salió del hiperespacio.



IV


-Bueno, nuestra energía se terminará con este último salto... espero que lleguemos a algún lado -dijo Ashcat sintiéndose nervioso al momento de activar el salto hiperespacial por séptima vez, pero creyendo todavía en los extraños chicos que lo acompañaban. Todavía no entendía por qué hacía todo eso, pero el ver a esos humanos hacer milagros, uno detrás de otro, le había inspirado algo de fe... aunque no supiera que se trataba de eso.

La nave entró al hiperespacio, y al salir, se encontró con un enorme crucero espacial con el símbolo de la GAU.

Josh y Evita se miraron con sendas sonrisas al ver la enorme nave, pues sabían que ese era el lugar al que debían llegar.
-No lo puedo creer -dijo Ashcat con todo el nerviosismo que había sentido hasta el momento, roto, y comenzó a reír de manera incontrolable, con una curiosa mezcla de felicidad, sorpresa y esperanza que nunca antes había sentido.

-¡Es una nave del Imperio! -exclamó Rog.
-Sí -dijo Gelius sin mostrar mucha emoción.
-¡Alguien dispare los cañones contra esa cosa! -ordenó Rog.
-¡Alto! -gritó Gelius-. Que nadie dispare. ¿No sientes lo que hay dentro de esa nave, Rog? Es una energía muy grande, llena de esperanza -y por un momento los ojos de Gelius brillaron y su semblante se suavizó.
Rog comenzó a sentir entonces la energía y entendió que esa nave del Imperio era lo que esperaban.

La nave de carga imperial entró al crucero. Sus escotillas se abrieron y los fugitivos comenzaron a bajar, mirando todos con ojos sorprendidos cuanto los rodeaba. Detrás de ellos bajó Ashcat con las manos en alto.
-Vengo con ellos -explicó el piloto-. Mi uniforme dice que soy trabajador del Imperio pero...
-Está bien -dijo Rog tocando el hombro de Ashcat-. No tienes por qué explicar nada.
Ashcat bajó los brazos con un suspiro de alivio.
Mientras, varios tripulantes del crucero atendían a los recién llegados, los felicitaban por su escape y les daban la bienvenida.
Gelius, por su parte, caminaba entre los recién llegados, y al llegar frente a Josh se detuvo e hizo una especie de reverencia.
-Durante mucho tiempo habíamos esperado la llegada del nuevo portador de la armadura, me alegra que al fin haya llegado -dijo el hombre de hielo tratando de sonar cortés.
-Lo siento -dijo Josh-, pero yo no soy quien tiene esa armadura.
-Ella es la de la armadura, Gelius -dijo Rog señalando el kalpé en la cintura de Evita.
-Hola -saludó la niña.
Gelius miró a la pequeña y al kalpé, preguntándose cómo alguien tan frágil podía... entonces controló esos pensamientos y se acercó a Evita.
-Bienvenida -dijo el plutoniano repitiendo su reverencia, aunque Evita no captó el respeto que el hombre de hielo quería expresarle y sólo se limitó a sonreír.

Por su parte, Ashcat se preguntaba de qué armadura hablaban mientras se quitaba su chamarra con el símbolo del Imperio, pues aunque se le había recibido bien, temía que algún despistado le disparara si veía a un supuesto enemigo a bordo.



V


Galar estaba en un cuarto del hotel que se había construído donde alguna vez estuvo su casa. Estaba recostado en la cama y miraba al techo mientras recordaba su vida en familia.

Ahora ya no recordaba ningún rostro, ni el de su padre, ni el de su madre, ni el de ninguno de sus hermanos o hermanas, sólo había siluetas que tomaban rostros prestados de la imaginación y que parecían danzar entre neblina.

Pero a esa familia que durante tanto tiempo había extrañado, ahora se unía alguien más, con una imagen más nítida en el recuerdo: Otra hermana. Pero esta más alegre de como recordaba a las otras, con menos miedo en la mirada, más libre... El único detalle era que esta hermana no era en verdad su hermana.
-Esa niña me hizo algo -murmuró para sí mismo el mercenario y cazarecompensas.

Entonces el techo de la habitación desapareció y en su lugar podía verse un cielo de color azul siendo atravezado por una parvada de aves de colores claros. Galar sintió sobre su pecho algo, y al mirar vió la cabeza de la muchacha a la que se había acercado lleno de nervios. Ella dormía, y a unos pasos, la hermana de Galar leía un libro de poemas en voz alta, lanzando miradas pícaras en dirección de la pareja.
Galar cerró los ojos y apretó los párpados.
-Todo es tan familiar... Pero no es posible... -dijo, y al abrir los ojos estaba de vuelta en su cuarto de hotel.
Se levantó de la cama y se dió cuenta de que sentía un inmenso vacío en su interior. Sintió el impulso de llorar pero lo reprimió.
-No debí dejarla ir... -se dijo-. Ella sabe qué es todo esto... ella es esa hermana aunque ahora tenga otro rostro. Antes de que la Tierra fuera tomada por el Imperio... mucho antes... fuimos familia -entonces se dió cuenta de que esas últimas palabras no habían sido suyas y apretó los puños lleno de confusión-. Esa niña jugó con mi mente para que la dejara escapar... por eso me siento así. Nada de lo que veo es verdad. Todas mis hermanas están muertas, el cielo no es azul, no existe la paz y yo no soy ya un adolescente idiota que se sienta a escuchar rimas ridículas. Todo es una ilusión.

Pero pese a su labor de autoconvencimiento, Galar seguía recordando a su hermana y a la joven que lo acompañaba, y no dejaba de sentir nostalgia al saber, en alguna parte profunda y sensible, que todo había sido real alguna vez.



VI


El planeta Nivaasa organizó una gran fiesta de bienvenida para la portadora de la armadura. Evita sentía algo muy raro con todo esto, pues no estaba acostumbrada a ser tratada de una forma tan amable ni a ser vista como alguien importante. De hecho, no se explicaba por qué era que creían que ella era importante sólo por llevar esa armadura. La importancia de una persona no está en lo que tiene, sino en lo que es.

Katnatek le había explicado su papel, le había dicho que habría de enfrentarse a Asura y de luchar por devolver el equilibrio por medio del uso del poder de la luz. Le había advertido que la tarea era infinitamente importante y que requeriría mucho valor y sacrificio, pero que ella estaría preparada para todo eso. Pero en ningún momento le había dicho que con la armadura iban tantos honores.

Josh y los otros jóvenes mineros disfrutaban cuanto podían de toda la alegría que ahora los rodeaba. Sentían la libertad y la gozaban con cada una de sus células. En ese momento todos eran tan dichosos que no se acordaban del pasado, del presente, ni se preocupaban por el futuro. Sólo disfrutaban entre las mesas cubiertas de comida puestas en el exterior de la base Dhairya, de la música que tocaban varios gnomulones, de la conversación amable de los habitantes y hasta de las ropas nuevas que se les habían proporcionado a todos.

Ashcat, por su parte, hablaba con Rog sobre su deseo por ver flores mientras bebía algo de néctar de frutas (aunque el decir "algo de" sería minimizar su proeza, pues en esa fiesta, él sólo bebió lo que normalmente hubiera bastado para una docena de personas sedientas, y es que Ashcat nunca había probado algo tan refrescante y delicioso). Rog le prometió al piloto rojo mostrarle un campo de flores al siguiente día, y luego hablaron sobre los "poderes sobrenaturales" de los mineros fugitivos, lo que valió una larga explicación por parte de Rog sobre lo que hacía posibles esos "milagros".
-¿No se está divirtiendo? -preguntó Gelius a la distraída Evita.
-¿Perdón?
-Me parece que no disfruta tanto como sus compañeros de la celebración en su honor.
-Está bien, pero no estoy acostumbrada a estas cosas -sonrió Evita.
-Supongo que en la Tierra no celebran de esta forma... Todo lo que el Imperio toca pierde la alegría -dijo pensativo el plutoniano.
-Oye... ¿El Imperio te tocó?

La pregunta sorprendió a Gelius, y por un momento no supo qué responder.
-¿Por qué piensa eso? -dijo al cabo, sintiéndose incómodo.
-Siento tu tristeza. Desde que desperté a la Serpiente Kundalini siento y veo muchas cosas.
Gelius volvió a callar.
-El Imperio ha estado tocando muchas cosas desde que el portador de la tercera armadura murió -continuó Evita.
-Parece que Katnatek le ha explicado bastantes cosas -dijo Gelius desviándose con toda intención del tema.
-Algunas... pero otras sólo aparecen en mi mente. Es algo muy curioso. Como si me acordara de cosas que no había visto. Hay cosas que dan miedo, otras que son hermosas. Aparecen en mi mente todo el tiempo. El emperador Zacek es una de esas cosas. Sé muchas de las cosas que hizo, pues las he visto, y sé que deberé pasar por pruebas que él superó antes de mí. Y entre todo esto, aparecen cada una de las tres armaduras anteriores, los dos sables de poder, los viajes en el tiempo, los otros Guerreros Kundalini... Hay tantas cosas que apenas puedo ver el presente -sonrió Evita.
-¿Los otros Guerreros Kundalini? -preguntó Gelius intrigado.
-Ajá. Ahora conozco a cada uno de ellos -dijo Evita mientras Gelius notaba su mirada con apariencia perdida pero llena de brillo-. Muchos ahora ya no están en este plano, como tu padre, pero también a ellos los conozco y sé todo lo que hicieron y hubieran hecho de no haber caído.
Gelius se incomodó todavía más ante la mención de su padre.
-Debo irme ahora -dijo el hombre de hielo.
-Perdóname si dije algo que no debía -se disculpó la niña.
-No... No dijo nada malo. Nos vemos.

Gelius se alejó y se perdió entre la multitud festejante. Evita sentía la tristeza del plutoniano, y sentía también todos los conflictos en cada uno de los otros Guerreros Kundalini extendidos por todo el universo. Sabía que tenía mucho trabajo por delante aunque ignorara aún la forma de realizarlo, pues si los Guerreros Kundalini estaban en desbalance, el universo debía estar aún peor de como se pensaba.



VII


En Metnal, en el centro ritual de Asura, el Amo de las Tinieblas volvía a manifestarse. Hacía tiempo, esto sólo hubiera podido ser posible en el Templo de la Zona de la Obscuridad, pero ya no más. Desde la derrota del emperador Zacek, la energía negativa había aumentado de tal manera que ahora el Amo de las Tinieblas podía manifestarse en cualquier parte de Metnal y en muchos otros lugares de gran carga negativa.
-Asura -dijo la criatura formada con fuego negro-, la energía del nuevo portador de la armadura ya puede sentirse con toda facilidad. Ahora se encuentra en el planeta aliado a la GAU, Nivaasa, ¿la percibes?
-Sí -dijo Asura-. Puedo sentir su energía positiva, pero hay algo diferente ahora en comparación con el estúpido Zacek. Es una energía más... fuerte.
-Muestra de la desesperación del Gran Espíritu y los Inmortales. Presagio de que la victoria final se acerca. La energía de este nuevo guerrero puede ser mucha, pero aún es inexperto y torpe. Envía ahora a Ninjitsu, y para respaldar su misión, un par de destructores y algunos Gladiadores Cibernéticos, ¡que destruyan el planeta si es necesario! Si este nuevo guerrero muere en su primer enfrentamiento con la maldad, la esperanza morirá definitivamente en los corazones de los Kundalini.
-No quedará nada de ese planeta -sonrió Asura-. Interrumpiré la felicidad pasajera de esos idiotas Kundalini y volveré a acabar con su defensor.
-No te confíes demasiado, Asura. Golpea firme y con fuerza. Ataca para matar. No te des el lujo de la tortura en tu táctica, ¿está claro?
-Muy claro.



VIII


En el palacio Aalaya, en el planeta Nivaasa, Lis-Ek se encontraba sentada en su jardín cuando la energía que había estado sintiendo desde hacía un par de días pareció aumentar, aunque la verdad era que la fuente de dicha energía estaba ahora muy cerca.

La emperatriz se levantó y dirigió la mirada a la puerta que daba del interior del palacio hacia el jardín, al momento que por ella cruzaban varias personas con uniformes de Guerreros Kundalini.
-Emperatriz Lis-Ek -hizo una reverencia Gelius que fue más o menos imitada por Rog, Josh, Evita, Cord y Bala-Ek (esta última, por cierto, hija del Guerrero Kundalini llamado Kim, mismo que se distinguió por su labor para salvar a muchos de los miembros de las Brigadas Kundalini, entre ellos Rog y su hermana Graciela, tras la derrota en la Tierra. Ella, como su padre, tenía inconfundibles rasgos mayas). También los acompañaba Ashcat, pero este estaba maravillado viendo flores más hermosas que las que había visto el día anterior acompañado de Rog; y sintiéndose vivir en un sueño, apenas podía poner atención a las formalidades.
Lis-Ek dirigió la mirada de inmediato hacia el kalpé en la cintura de Evita y luego cerró los ojos en una mueca de pesar.
-Disculpa que hayamos llegado sin aviso, Lis -dijo Cord-, pero todos estuvimos de acuerdo en presentarte a quien porta la armadura de...
-No necesito la explicación, Cord -interrumpió Lis-Ek con voz triste-. He visto y he sentido lo suficiente. Me dá gusto por ustedes que hayan encontrado a esta niña, pero no sé si puedo decir nada más que resulte agradable. Perdónenme.
-Esta niña es la esperanza encarnada -dijo Bala-Ek.
-Como lo fue Zacek -agregó Lis-. Pero tú lo dijiste, Bala, es una niña. Una niña que no sabe la prueba que se le ha impuesto, no sabe realmente el poder al que le hará frente y no tiene la experiencia que se necesita.
-El emperador Zacek también era un niño cuando recibió la primera armadura -dijo entonces Evita, mirando fijamente a los ojos de Lis-. Además, la prueba no se me impuso, elegí seguirla pues Katnatek me dió la opción de quedarme en Merú, conozco a lo que enfrentaré pues viví rodeada de maldad hasta hace poco y aunque no tengo experiencia propia, tengo muchos fragmentos de la experiencia de otros Guerreros Kundalini.

Lis-Ek se limitó a desviar la mirada.
-Bueno, los felicito por encontrar a su nueva defensora -dijo avanzando ya al interior del palacio.
-¡Lis! -la llamó Cord.
-Déjala -dijo Gelius-. Entiendo su dolor y su temor a revivir el pasado. Es mejor si le damos más tiempo.
-Ella estuvo casada con el emperador Zacek... -observó Josh de forma espontánea.
-Sí. De ahí su dolor, pues no soportó perderlo cuando la Tierra fue tomada por el Imperio, según me contó mi padre -dijo Bala-Ek, quien gracias a la energía Vril parecía una niña de unos ocho años, pero en realidad contaba ya con casi 60.
-Se esperaría que ella hubiera estado preparada para afrontar ciertas responsabilidades en caso de una eventualidad tan trágica como la muerte del emperador -dijo Gelius-, pues ella sabía que la posibilidad existía ya que el defensor combate directamente a las fuentes de obscuridad más fuertes.
-Eso parece injusto -dijo Josh-. ¿Cómo prepararse para perder a alguien que se ama?
-Nunca perdemos realmente a los que amamos -dijo Bala-Ek.
-De cualquier forma he dicho que entiendo su dolor -dijo Gelius-. Es sólo que por mucho dolor que suframos debemos evitar darle la espalda a nuestras responsabilidades.
-Responsabilidades -repitió Josh pensativo.
-No se pongan tan serios, chavos -dijo Rog-. Quedamos en darle tiempo a la emperatriz Lis y eso haremos, no debemos discutir más sobre eso. Y Josh -dijo piniendo la mano en gesto amistoso sobre el hombro del chico-, las responsabilidades son más sencillas de afrontar cuando la responsabilidad es para con nuestro corazón -sonrió-. Así que tú tranquilo. No puedes darle la espalda a tu corazón porque lo llevas enfrente -le tocó el pecho.

Evita guardó silencio, aunque no dejó de sentir algo de pena por el desbalance de los Guerreros Kundalini, esta vez puesto en evidencia por Lis. Y por otro lado, le alegraba ver que había guerreros como Rog. Una conciencia más profunda estaba formándose rápidamente en ella.



IX


Horas sin descanso revisando las bases de datos de la red de computadoras del Imperio en una computadora portátil había rendido algunos frutos para Galar. Sabía que no se le buscaba por haber contribuído al escape de los mineros, lo que significaba que Hurock había preferido mantener las cosas a nivel personal, y también se había enterado del robo de una nave de carga y de su exitoso escape de las patrullas orbitales ese mismo día.

Ahora la deducción era simple: Si esa extraña niña y sus amigos eran en verdad un grupo de diabólicos Guerreros Kundalini, como decía el Imperio, entonces buscarían refugio con la GAU, y tomando en cuenta el incidente de la nave de carga, el hecho de que no se les hubiera encontrado aún y por supuesto la intuición, significaba que las probabilidades de dar con ellos entre las filas de la Gran Alianza Universal se multiplicaban.

Por supuesto, era riesgoso infiltrarse en la GAU, pero era eso o alguna de dos opciones que no le agradaban del todo. La primera, seguir soportando las continuas visiones, recuerdos e ideas extrañas que se iban volviendo más frecuentes y extrañas; la segunda, someterse a una cirugía mnemotécnica que bien podría costarle varios de los recuerdos que le eran de utilidad, sin mencionar el riesgo de caer en malas manos y terminar como zombie de trabajos varios en alguna subasta clandestina. Había además una tercera razón que Galar no quería aceptar del todo, y era que quería volver a ver a esa niña, pues de una manera que no entendía, le había gustado el sentimiento de reencontrarse con una hermana perdida, aún cuando no era realmente su hermana.
Así, Galar bajó del transbordador espacial de pasajeros en el planeta Zondax y comenzó a caminar sin rumbo, esperando llegar hasta alguien que le diera información sobre la GAU a cambio de dinero y sin hacer preguntas de más. Después de todo, Zondax era de esos planetas que se distinguían por sus redes de información clandestina.

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
PRIMERA BATALLA

I


Dos destructores metnalitas se acercaban a velocidad máxima hacia la órbita de Nivaasa, a bordo de uno de ellos, el científico Garkoz le daba instrucciones a los 12 Gladiadores Cibernéticos más fuertes con los que contaba el Imperio. Báratro, el más distinguido de los robots, tenía en su récord la destrucción de tres transbordadores de la GAU, dos Transformables, 124 naves de asalto y había participado en la conquista de 9 planetas. No obstante, el comandante de los Gladiadores Cibernéticos era Insensible, nombre que servía de adjetivo para su personalidad fría, distante y cruel.

Insensible había sido casi el primer Gladiador Cibernético creado con un módulo cerebral siguiendo el modelo rescatado en Selene durante la guerra en la Tierra. Por supuesto, Unicornio seguía siendo el primer Gladiador Cibernético con módulo cerebral, pero eso había sido sólo cuestión de reprogramarlo, Insensible era el primero con el que se había logrado emular la tecnología secreta de los Zuyua, sólo que por esto mismo, al no haber todavía mucha familiaridad con el procedimiento de construcción de los módulos, muchas sensaciones habían quedado fuera del alcance de Insensible, lo que desafortunadamente le impedía el gozo de la destrucción, la crueldad y la brutalidad del que gozaban los modelos posteriores a él y por supuesto Unicornio.

Hablando de Unicornio, al principio hubo algunas fallas durante el procedimiento de reprogramación, el robot volvía una y otra vez a su patrón de personalidad primaria. Pasaron años antes de que se lograra que el módulo aceptara cambiar por completo ese patrón, pero al final valió la pena. Unicornio se convirtió en símbolo de la derrota de la GAU.

Otro Gladiador Cibernético notable entre el grupo era Glaytork-Z, aunque el robot prefería ser llamado Glaytork a secas, como el Gladiador Cibernético en cuyo diseño se basó Garkoz para crearlo. Su principal característica era el haber acabado, apenas el año pasado, con Titán, líder ancestral de los Transformables de la GAU. La noche de la muerte de Titán, Unicornio y él celebraron en grande junto con la tripulación del mismo destructor en el que les había tocado viajar esta vez, cosa que consideraban era presagio de buena suerte en su misión.

Al llegar a Nivaasa, los Gladiadores Cibernéticos se dividirían en tres grupos:
Báratro, Discordia, Bakemono y Reflecto atacarían la base orbital Charma que vigilaba la órbita de Nivaasa y tenía una importancia táctica notoria en la defensa de ese sistema solar.
Insensible, Glaytork-Z, Cacofonía y Adharma atacarían la base Dhairya en Nivaasa, centro principal de la GAU en ese planeta.
Unicornio, Herrumbe, Marte y Himsa repartirían destrucción por todo el mundo tratando de llamar la atención de todas las fuerzas de defensa que se pudieran para así influír en el ataque a Dhairya de manera favorable al plan.

Todo parecería un intento de conquista del planeta, pero según entendían, su misión terminaría en cuanto el nuevo portador de la armadura de KarmaTrón fuera aniquilado.



II


-Clare -susurró Galar mirando los proyectiles cruzar el cielo desde su trinchera, en su mano cubierta de sangre propia y ajena sujetaba un camafeo con el retrato de su amada. Hacía apenas unos meses desde que se atreviera a decirle lo que sentía, y ahora la guerra los separaba. Sólo esperaba que ella y su hermana estuvieran bien, pues eran las dos personas más importantes del mundo para él.
-¡Prepárense! -se escuchó un grito del general del batallón 26 del ejército inglés.

Galar guardó el camafeo en un bolsillo cerca de su corazón, preparó la bayoneta y esperó la siguiente orden, fue entonces cuando se dió cuenta de que otra vez no era él. Esa no era su guerra y el amor que sentía por la tal Clare era una ilusión. Trató de salir de la visión, pero no lo logró.
-¡Ahora! -ordenó el general, y Galar saltó de la trinchera y comenzó a disparar mientras corría de frente hacia la línea enemiga. La guerra era algo familiar para él, pero para el otro Galar, el que miraba hacía un momento el retrato del camafeo, la experiencia era algo terrible. Sintió a su otro yo bloquearse hasta sentir que todo era un sueño. Disparaba y peleaba como un autómata, ya ni siquiera por sobrevivir, sino por puro y simple reflejo.

Entonces Galar sintió que el control era suyo, y comenzó a combatir con esas armas primitivas que sin embargo le eran muy familiares en ese momento. Los veteranos ingleses de 1917 recordarían esa forma de pelear y le dirían a la tal Clare que su amado había luchado dándolo todo. Pero luego de un rato, Galar volvió a quedar como simple pasajero de ese cuerpo, pues su otro yo estaba reaccionando.
-¡Déjame pelear a mí, yo lo hago mejor! -pensó Galar mientras se dirigía hacia un mortero. Entonces sintió una extraña debilidad y cayó de bruces. Pasó un momento antes de que pudiera reaccionar para ver que había perdido una pierna a causa de una explosión de la que no supo la causa. Sintió que la vida se le iba y llevó la mano hasta el camafeo dentro de su bolsillo.
-Perdón... -dijo el Galar agonizante.
-¡Puedes detener la hemorragia, imbécil! -gritó el otro Galar-. ¡Déjame a mí! ¡Puedes aguantar hasta que llegue la ayuda!
-...no voy a poder volver a verte. Pero te amaré desde donde esté... para siempre.
-¡No puedes darte por vencido!

Hubo un chispazo dentro de una obscuridad que se iba cerrando y de pronto todo fue luz, entonces Galar volvió a la bañera en la que se encontraba en algún lugar del planeta Zondax, tenía la respiración muy agitada y sentía que había estado muerto. Revisó sus piernas y se mojó el rostro.
-Voy a encontrar a esa niña... lo juro -dijo mientras comenzaba a secarse con una toalla. Cada vez se convencía más de que no quería esas visiones.



III


Atardecía en la base Dhairya cuando las alarmas comenzaron a sonar. Se trataba de una alerta de nivel 5, lo que significaba que se trataba de un ataque a gran escala contra la base. De inmediato los pilotos comenzaron el contraataque, y junto con ellos, los Transformables de la base: Fénix, Rha, Magneto, Olmec, Solar, Acuarius y los Androbots.

-Se informa que la base orbital Charma está también bajo ataque y que dos destructores metnalitas coordinan la ofensiva -anunció un miembro del área de comunicaciones en Dhairya.
-El resto del planeta está siendo atacado por cientos de cazas del Imperio y se informa que no sólo hay Gladiadores Cibernéticos atacando en Charma y Dhairya, sino que otros cuatro se desplazan de forma errática por el hemisferio norte destruyendo cuanto encuentran -dijo otro encargado de comunicaciones.
-Parece que Metnal quiere conquistar Nivaasa con un ataque relámpago -observó Bantar-. Comuníquense con la base Dhee, que envíen a Toltec, Halcón, Pazkuash, Cutz y Estelaris contra los Gladiadores Cibernéticos en el norte.
-Ya lo hiceron. Pero dejaron a Cutz como reserva en la base por si el ataque llega hasta ellos.
-Bien -dijo Bantar-. ¿Y la base Charma cómo se las está arreglando?
-Los Ciberbots, Vidar y Arvakur, Liada y Quetzalcoátl han salido a la defensa mientras se prepara el rayo desmaterializador.
-Desde Tamlab se comunica que los Gladiadores Cibernéticos en desarrollo requieren unos ajustos y no podrán ser enviados ahora, tendremos que resistir con los que tenemos.
-Que el Gran Espíritu guíe nuestra batalla -dijo Bantar.

IV


Sin contar el escape de la mina, para Josh y Evita esta sería la primera batalla. Cord y Rog los acompañaban, y apenas habían cruzado el portal de la base Dhairya, comenzaron a pelear contra las naves enemigas usando energía pránica y habilidades especiales del poder kundalini.

-Tengan cuidado y no se distraigan -dijo Cord-. El Imperio se distingue por no jugar limpio.
-Tenemos experiencia con eso -dijo Josh mientras derribaba una nave al cegar a su piloto con una descarga de energía pránica.
Mientras, para Evita todo parecía estarse moviendo muy despacio y a la vez rápido. Una parte de ella combatía contra las naves enemigas mientras otra estaba mirando unas horas en el futuro.
-Un ninja rojo... -susurró, y luego de eso comenzó a recitar las palabras de poder-: ¡Om mani padmé hum, la' yume' num t'ox muk' il in tial!
Una poderosa vibración se dejó sentir en todo el planeta y Evita comenzó a cambiar de forma y a crecer.
-¡Fantástico! -dijo Cord, al igual que otros que vieron en ese momento la transformación. Rog se quedó con la boca abierta, otra vez, igual que otros tantos que presenciaron el cambio.
-¿Qué es eso? -preguntó Cacofonía, un robot de 26 metros de alto, muy similar al diseño del desaparecido Sonarium, en cuyos planos se basó su construcción, al ver a la distancia a KarmaTrón.
-No lo sé, pero quiero divertirme con él -dijo Adharma, un robot de 27 metros con apariencia femenina y colores rojo y negro, sin armamento aparente a la vista-. Sigan jugando con los Transformables en lo que regreso.
-¡No tan rápido! -dijo Acuarius poniéndose frente a Adharma.
-¿Bromeas, pequeñito? -dijo Adharma con tono burlón mirando al Transformable de menos de la mitad de su tamaño.

Un golpe mandó a Acuarius directo al suelo y Glaytork, de 23 metros y como ya se dijo basado en los planos del primer robot de ese nombre, comandante de su grupo durante ese ataque, miró a Adharma.
-Adelante, muchacha, diviértete -dijo-. Yo me encargo de esta molestia. Báratro nunca me perdonaría si dejo que su novia se aburra.
En un momento, Adharma llegó frente a KarmaTrón sin fijarse en nada de lo que pisaba, árboles, construcciones, vehículos o personas.
-¡Hola! Eres el robot más alto por aquí, ¿verdad? -dijo la Gladiadora Cibernética.
-¿Por qué causan tanta destrucción? -preguntó KarmaTrón.
-Órdenes, diversión, porque así nos programaron... ¿quién sabe? ¿Te importa?
-Sí.
-Lástima -dijo Adharma y de sus ojos disparó un rayo.

Evita apenas esquivó el rayo, pero sólo para encontrarse con una patada bien acertada de su antagonista que la dejó de rodillas en el suelo.
-Qué desilusión -dijo Adharma-. Es verdad que el tamaño nunca importa, según parece. Hasta los más grandes son sólo unos malditos imbéciles.
Evita se quedó agachada mientras una de las manos de Adharma se transformaba en una especie de cuchillo de energía.
-No puedo decir que fue un placer conocerte -dijo la Gladiadora al momento de lanzar su ataque final, pero justo entonces Evita se movió con una asombrosa velocidad, tomó ambos brazos de su enemiga y con otro movimiento los arrancó para luego derribarla y destrozarla con un solo puñetazo.
-¡Adharma! -gritó Glaytork al ver esto y soltó a Magneto de un agarre que amenazaba con destruírlo.
-¿Estás bien? -preguntó Acuarius.
-Más bien estoy de suerte -bromeó Magneto y un segundo después ambos Tansformables volvían al ataque, ahora en contra de Insensible.
Mientras, Evita buscaba algo entre los restos de Adharma.
-¡Ahora te enfrentarás a mí! -gruñó Glaytork blandiendo su hacha.
Evita se incorporó con lo que buscaba en la mano.
-Ella está bien, Glaytork -dijo la niña-. Traté de no destruír su módulo cerebral, mira -y le mostró la caja donde se encontraba toda la información que hacía a Adharma quien era.
-¿Me conoces?
-No personalmente, pero alguna vez fuiste derrotado por el emperador Zacek.
-Te equivocas, ese fue el Glaytork prototipo... una prueba fallida antes de que el científico Garkoz lograra comprender la construcción de los módulos cerebrales -KarmaTrón notó que Glaytork dudaba en atacar.
-Escucha, Glaytork -dijo la niña-, no quiero hacerle daño a tu compañera, pero tampoco quiero que ustedes sigan destruyéndolo todo, así que volveré a enfrentarte en cuanto deje este módulo cerebral en un lugar seguro, ¿está bien? -y tras esto le dió la espalda al Gladiador Cibernético y avanzó hacia la base.

Glaytork conservó sus dudas por un momento más, pero al cabo sujetó bien su hacha y un momento después la lanzó con fuerza y gran precisión contra KarmaTrón.



V


-Son muy fuertes... -dijo Liada doliéndose por la avería causada en su brazo por Bakemono.
-Mas no por eso nos abatirán, pues es nuestra misión de honor defender esta estación -dijo Vidar con determinación.
-Osea, pues, que vamos a seguirle hasta que los malos escapen -agregó Arvakur.
-¡Al ataque, valeroso corcel! ¡Que nuestra fuerza sea una! -gritó Vidar.
-Siempre de azotado, cuate -dijo Arvakur lanzándose contra los enemigos una vez más.
-Reflecto, tú, Bakemono y Discordia sigan apoyando nuestras naves, yo me encargaré de esos Transformables -dijo Báratro, un coloso de 36 metros de alto, completamente negro a excepción de sus siete ojos rojos, tres de ellos en la espalda, y con un vago parecido con la armadura negra del emperador Asura.
-No hay problema -respondió Discordia, de 15 metros, más parecida a una especie de fantasma gris llevando una sábana desgarrada, que a un robot.
Con velocidad impresionante, Báratro lanzó una descarga de energía rojo sangre que Arvakur y Vidar apenas pudieron esquivar, mientras, los Ciberbots comenzaban a unirse para formar al Atlante y así poder hacerle frente a los enemigos.
Quetzalcoátl, por su parte, ayudaba a las naves de la GAU cuando tuvo que dar una vuelta forzada para evitar chocar contra Bakemono, un monstruo de 17 metros, con cuatro brazos armados con garras, tres tentáculos en su abdomen, con una cabeza parecida a la de un dragón chino y cuatro alas como de murciélago.
-Todos ustedes, viejos Transformables, son taaaaan pequeños -dijo Bakemono al momento que sus tentáculos envolvían a Quetzalcoátl-. Pero el problema no es el tamaño, sino la fragilidad -y con un gruñido comenzó a presionar al Transformable cada vez con más fuerza.

Mientras, Liada había formado varias imágenes de sí misma alrededor de Báratro con la intención de confundirlo, pero el más mortal de los Gladiadores Cibernéticos lanzó una descarga de energía en forma de esfera al rededor suyo y Liada fue alcanzada y lanzada por la fuerza de la descarga hasta ser atrapada por el Atlante.
-Enemigo ser muy fuerte -dijo el Atlante.
-Justo lo que yo dije antes -dijo Liada visiblemente dañada.
-Vidar y Arvakur llevarse a Liada a base. Enemigo muy poderoso para ustedes y Liada averiada.
-No me gusta nada de esto -dijo Vidar-. Llevaremos a Liada a la base y regresaremos a seguir ayudando.

Liada montó en Arvakur y el trío se alejó con dirección a la base orbital.
-Siempre he admirado la nobleza de los Transformables -dijo Báratro-. Nunca dejan al caído, atienden al herido, se sacrifican de ser necesario... es algo fantástico. Pero desafortunadamente, la realidad no es lugar para semejantes muestras de virtud... -continuó mientras sus siete ojos resplandecían llenos de ira-. De hecho, ustedes son tan desagradables para la realidad, Transformables y miembros de la GAU en general, que voy a tener que seguir destruyéndolos hasta que ya no quede ninguno.
-Tú haber matado a Investbot y Radegast.
-Y no me siento orgulloso de ello, eran fantásticamente débiles. Mi compañero Glaytork-Z, en cambio, tuvo el honor de acabar con Titán, un verdadero guerrero hasta dónde lo conocí. ¿Tú me darás una buena batalla para figurar como guerrero, o sólo serás uno más en mi lista? -dijo Báratro en tono burlón.
-¡Aburrirme con tu plática! -gritó el Atlante al momento de disparar una descarga megasonicalumínicaparalizadora.
-La combinación de todos los pequeños que se unen para formarte -observó Báratro tras eludir la descarga sin mucho esfuerzo-, sé que destruíste a varios Gladiadores Cibernéticos premodulares con eso, pero para tu desgracia, los modelos posteriores somos más ágiles -y al decir esto comenzó a girar a gran velocidad mientras sus ojos disparaban poderosas descargas en todas direcciones.
-¡Maldita sea! -gruñó Bakemono al ser alcanzado por una de las descargas de Báratro forzándolo a soltar a Quetzalcoátl-. ¡Báratro está en un frenesí de combate otra vez!
-El muy imbécil nos arruina la diversión con eso -criticó Discordia.
-¿Y serás tú quien se lo diga? -preguntó Báratro.
-Ya no lloren, que para eso siempre se me incluye en el equipo en el que nuestro querido Báratro va -dijo Reflecto, con apenas 10 metros de alto en comparación a sus compañeros, más parecido a un modelo para dibujo (esos muñequitos tipo maniquí multiposicionales) de color plateado. Entonces, alrededor de él y sus compañeros, se formó un cubo de energía plateada que en el que se repelían todas las descargas de Báratro, cosa buena para los Gladiadores Cibernéticos protegidos en su interior, pues cada vez las descargas eran más en cantidad y poder.



VI


Himsa, de 13 metros, con dos sierras en la cabeza y una en cada mano, y el torso conformado por un rectángulo y orugas de tanque en cada pie, estaba pisoteando una villa mientras su otros compañeros causaban más desastres antes de seguir su camino, cuando un rayo casi lo toca.
-¿Qué demonios...? -dijo Himsa encontrándose con Halcón volando sobre él.
-Parece que la diversión mayor ha llegado -dijo Marte, de 22 metros, parecido a un gladiador romano con todo y espada y escudo.
-Que excelente noticia -dijo Unicornio, ahora de colores rojo, gris y negro, y con un taladro más grande, aunque básicamente conservando las mismas características estructurales de antes.
-No saben lo que les espera -alardeó Herrumbe, con 10 metros de alto, una cabeza de media esfera sobre un torso cúbico y dos conos en vez de manos, quien por cierto era el Gladiador Cibernético de modelo más reciente.

La batalla comenzó.
-Nos volvemos a encontrar, Unicornio -dijo Estelaris de frente a su antiguo compañero.
-Y tal vez sea la última vez -respondió el antiguo Transformable al momento de comenzar a lanzar sus mazos contra Estelaris.
-Esta vez no volveré a tratar de convencerte de lo que alguna vez fuiste -dijo el Transformable esquivando el ataque.
-Perfecto, así no me dormirás de aburrimiento como casi lo haces la última vez.
Mientras, Marte y Pazkuash peleaban con sus respectivas armas.
-Eres muy hábil para ser un Transformable -dijo Marte.
-Tú también... para ser un Gladiador Cibernético -respondió Pazkuash.
En el cielo, Halcón sobrevolaba mientras no dejaba de dispararle a Himsa y a Herrumbe.
-El infeliz no se está quieto -se quejó Himsa mientras con sus sierras trataba de atinarle a Halcón.
-En cuanto logre tenerlo en el blanco se arrepentirá -dijo Herrumbe.
-¡Un momento! -reaccionó Himsa-. ¿No nos tocaba de a un enemigo para cada uno?
Y en ese momento, Toltec derribó a Himsa con un poderoso golpe.
-Adiós, "sierritas" -dijo Halcón disparando una descarga de máxima potencia contra el enemigo derribado, reduciéndolo a fragmentos en un momento.



VII


Un enorme muro de hielo se interpuso entre KarmaTrón y el hacha de Glaytork. Gelius había actuado a tiempo.
-¡No podrán contra nosotros! -gritó el plutoniano mientras Evita le daba el módulo cerebral de Adharma a Olmec para que lo llevara a la base y regresaba a la pelea.
-¿Por qué hiciste eso? -preguntó KarmaTrón al Gladiador Cibernético.
-¿Por qué crees? -dijo Glaytork atacando una vez más.

Evita eludió los hachazos una y otra vez, respondiendo a su vez algunos ataques pero sin mucho éxito.
-Es imposible que me derrotes -dijo Glaytork derribando a KarmaTrón de una patada.
-Desafortunadamente no es así -murmuró Evita al momento que detenía el hacha de Glaytork con las palmas y la quebraba en pedazos.
-Ese Guerrero Estelar es endiabladamente bueno -dijo Cacofonía mientras sus descargas sónicas apenas repelían un ataque de Estelaris.
-¿Tú crees? -dijo Insensible, de 23 metros, color blanco, de construcción casi completamente humanoide y con dos turbinas en la espalda, sin mostrar ninguna emoción.

Mientras, KarmaTrón había derribado a Glaytork al destruír una de sus piernas de un solo golpe.
-¡No puede ser! -gritó el robot al caer.
-Pero es -dijo Gelius al momento de cubrir al Gladiador con una gruesa capa de hielo.
Tras esto, KarmaTrón fue a apoyar a los Transformables contra los Gladiadores Cibernéticos.
-Se nos autoriza la retirada, Cacofonía -dijo Insensible.
-¿Ahora? -se sorprendió el robot.
-Sí. Dicen en el destructor que ese guerrero es demasiado fuerte para nosotros y por lo que he visto lo creo -explicó Insensible en un tono de voz monótono y luego se elevó para alejarse de la batalla.
-¡Espérame! -exclamó Cacofonía siguiéndolo.



VIII


En el espacio, Quetzalcoátl y el Atlante estaban gravemente averiados tras el ataque de Báratro, y a su alrededor flotaban los restos de numerosas naves de ambos ejércitos destruídos por ese mismo ataque.

Entonces Lis-Ek abrió los ojos en el momento en que un sirviente entraba a su habitación.
-¡Mi señora! ¡Nivaasa está siendo atacada por el Imperio! -dijo el sirviente sin ocultar su miedo.
Lis no respondió. Se quedó en la cama mirando cómo sus manos se cerraban en las sábanas.
-¡Señora mía, tenemos que escapar y refugiarnos! -insistió el sirviente.
-En Dhairya pronto va a anochecer y en Charma las defensas han sido casi aniquiladas por completo -dijo Lis como en trance.
-¿Mi señora?
-Que todos los habitantes del palacio se pongan seguros -respondió Lis al fin, sin poner ningún tono obvio en sus palabras.
-¿Y qué preparativos hacemos para usted?
-Ninguno... me quedo.
-¡Pero el enemigo puede atacar el palacio!
-Por eso es que quiero que ustedes se pongan a salvo -dijo Lis levantándose de la cama.
-¡Pero...! -la réplica del sirviente fue cortada por una mirada de Lis-. Será entonces como usted quiera -dijo el sirviente dejando sola a su señora.

Lis caminó despacio por toda la habitación, frunciendo el ceño y con la mirada preocupada, hasta que finalmente se detuvo frente a la caja con los brazaletes de poder.
-¿Por qué tengo qué hacer esto? -dijo como si hablara con los objetos dorados dentro de la caja-. ¿Por qué no puedo quedarme tranquila por lo que me resta de vida y olvidarme de la guerra?
-No lo sé, Lis -dijo Evita sentada en la cama.
-¿Cómo es que estás aquí, niña? -preguntó Lis sorprendida-. Se supone que estás peleando en Dhairya.
-No sé cómo, pero también estoy allá -respondió la niña-. Debe ser otra de esas cosas que puedo hacer desde que desperté a Kundalini o algo que me enseñó alguno de los otros Guerreros Kundalini, ya sabes, con los que tengo contacto, entre ellos Zacek.

Al oír esto, Lis comenzó a llorar.
-No llores, Lis. Sabes que él está en un buen lugar ahora -dijo Evita mirando a la emperatriz.
-¿Por qué me dejó? -dijo Lis.
-Él nunca te ha dejado, Lis. Tú lo dejaste a él. Cerraste tu corazón y el ya no pudo despedirse de tí desde el otro lado.
-Jamás le cerraría mi corazón a él.
-Tampoco hiciste eso... te lo cerraste a tí misma.

Lis guardó silencio mientras las lágrimas seguían corriendo.
-Tengo qué irme, Lis -dijo Evita.
-Espera... ¿puedes hablar con Zacek?
-Sí, igual que tú, Lis. Si es que recuerdas cómo hacerlo -sonrió la niña y al siguiente momento desapareció.
La emperatriz siguió llorando por un largo rato. Había una feroz lucha peleándose... dentro de ella.



IX


Estelaris hizo un buen trabajo peleando contra Unicornio hasta que sus garras se oxidaron a gran velocidad al ser alcanzadas por el líquido que Herrumbe lanzaba por sus conos, pero pronto Halcón tomó su lugar y Toltec distrajo a Herrumbe, y así la pelea volvió a ser uno a uno.

Pazkuash y Marte seguían peleando, aunque Pazkuash había logrado ya romper el escudo de Marte.
-Creo que esta batalla va a ser algo que podré contarle a todos cuando regrese a la base, eres el mejor combatiente que he tenido -dijo Marte-. Dime tu nombre para que no sea olvidado una vez que te destruya.
-Soy Pazkuash, y no creo que sea necesario que se recuerde mi nombre porque seguiré aquí para decirlo.
-Mi nombre es Marte, y digas lo que digas, tengo confianza en que esta pelea culminará en mi victoria.
-¡Ya basta de platicar ustedes dos! -dijo Estelaris en voz alta desde una moderada distancia-. ¡Me recuerdan a Jiva y Robby cuando peleaban!
-¿A quién? -preguntó Marte a medio bloqueo del ataque de Pazkuash.
-A dos viejos amigos, uno de ellos perdido hace años en la Tierra -respondió Pazkuash.
-Así que combatiste en ese planeta, ¿eh?
-Sí. Y no es uno de mis recuerdos preferidos.
-Entiendo porqué. Muchos de los tuyos fueron destruídos entonces, si mi base de datos no miente.
-Sí, entonces eramos más de cuarenta Guerreros Estelares -eludió Pazkuash un espadazo-, hoy quedamos menos de treinta y eso contando a Unicornio.
-Sé que muchos de ustedes fueron destruídos en la Tierra y reconstruídos con los módulos que se rescataron -dijo Marte pateando de lleno a Pazkuash.
-Sí, de hecho entonces sólo quedamos como una docena más o menos completos -se levantó Pazkuash a tiempo para bloquear con su lanza otro espadazo-. Fue un gran esfuerzo el salvar cuantos módulos pudimos, pero desafortunadamente se perdieron bastantes.
-Entonces tú eres de los que no fueron destruídos, ¿eh? -se cubrió Marte apenas a tiempo para evitar ser atravezado, pero la lanza logró causarle un raspón en un brazo-. Excelente movimiento.
-Gracias. Sí, dejé la Tierra con todas mis piezas.
-Así que estoy ante un sobreviviente supremo -lanzó Marte una descarga con su espada que Pazkuash eludió para luego derribar al contrincante golpeándolo en las piernas con el costado de su lanza.
-Nunca lo había visto así -dijo Pazkuash al momento de lanzar otro ataque que fue eludido al momento que Marte se reincorporaba.
Y mientras el combate-charla continuaba, Estelaris no podía evitar el sentir que se le había ignorado por completo.

Mientras, en Aalaya, los pasillos solitarios del palacio resonaron con la pronunciación de viejas palabras de gran poder.
-¡SAMBHAVI SHAKTI!
Lis había vencido en su primera batalla.

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
LA ARMADURA DEL CORAZÓN

I


El arma principal de la base orbital Charma era un cañón desintegrador de diseño reciente, un científico de carácter mercenario trabajó en su desarrollo para el Imperio, pero después de algunos problemas de tipo romántico con una colaboradora del proyecto, el descorazonado científico desertó y vendió los planos a la GAU. Después se le encontró ahogado en una tina, aunque se presumió que la verdadera causa de su muerte habían sido los huecos hechos con láser en su cuerpo por las mismas personas que pusieron una nota cerca de su cuerpo dejando en claro que nadie traicionaba impunemente al Imperio.

Ahora el desintegrador de la base Charma estaba listo luego de algunos ajustes rápidos y uno de los destructores del Imperio estaba en la mira. Hacía todavía algunos años, la GAU no se hubiera permitido el uso de armas tan potentes, pero la tecnología bélica del Imperio de Asura ahora no dejaba muchas opciones.

El botón de disparo fue activado y una descarga color azul metálico salió de la punta del cañón, mismo que en realidad no se veía tan imponente como se podría imaginar quien escuchara de lo que era capaz. De hecho, apenas destacaba entre los otros cañones de mucha menor potencia y generadores de los escudos de energía de la base.
-¡Reflecto! -gritó Báratro al ver la descarga.
En un momento, Reflecto se colocó frente al rayo y lo interceptó con una especie de escudo de energía. Por un segundo pareció que el robot no podría controlar semejante cantidad de energía, pero al fin, devolvió la descarga justo al lugar de dónde había salido.
Al contacto con la energía desintegradora, la base orbital comenzó a brillar y a volverse polvo color anaranjado. En el interior, sus habitantes veían con horror cómo todo se volvía inestable, y el miedo de la muerte en el vacío espacial comenzaba a evidenciarse en gritos y ataques de pánico.
-¿Y ese era el importante punto de defensa del que habló Garkoz? -preguntó Discordia con gran desdén.
-Bien dicho, Dis... Era -dijo Báratro-. ¿Cómo te sientes, Reflecto?
-Forcé mi capacidad reflectora al máximo... necesitaré pasar por el taller si no quiero estallar la próxima vez que active mis escudos -respondió el robot plateado-. Fuera de eso me siento orgulloso, esa base desintegrada se verá muy bien en mi registro.
-Un momento -dijo Bakemono-. ¿No notan algo raro? La base ha vuelto a su color original y ha dejado de convertirse en polvo espacial.
-Es cierto -observó Discordia-. Esto es muy raro.
-No es raro, sino imposible... no hay forma en la que el efecto de un rayo desintegrador, y menos uno de ese tipo, pueda ser reversible -dijo Báratro.
-Siempre hay una forma -dijo una pequeña figura que volaba entre los escombros de la batalla.
Los Gladiadores voltearon hacia la pequeña al momento que esta aumentaba su tamaño hasta alcanzar unos 25 metros de altura.
-Ahora me pueden ver mejor -dijo la Molécula-. Pero no será por mucho tiempo.
-¡Atáquenla! -ordenó Báratro, y de inmediato, Bakemono y Discordia la rodearon.
-Hace mucho tiempo, esta situación habría sido difícil... no tenía una gran experiencia con mi poder y hubiera hecho cosas tontas como esto -dijo Molécula y se transformó en una gran serpiente que repartió sendos coletazos para Bakemono y Discordia-. Pero han pasado muchas cosas desde entonces -siguió la heroína mientras volvía a su forma original-, y ahora ya no desperdicio mi poder en juegos -y entonces un globo blanco se formó a su alrededor y al alcanzar a Discordia las moléculas de esta se esparcieron por el espacio.
Bakemono apenas alcanzó a alejarse para no correr la misma suerte que su compañera.
-¡Desintegró a Discordia! -exclamó Reflecto asustado.
-Pude verlo -dijo Báratro sin mostrar gran emoción.
-¿Quién sigue? -dijo la Molécula mirando a los tres Gladiadores restantes.
-Son unos poderes interesantes los que posees, supongo que es poco lo que podríamos hacer en tu contra, ¿correcto? -dijo Báratro al identificar en su base de datos a la heroína, retirada desde la batalla en la Tierra, según los datos.
-Supones bien -respondió Molécula.
-Pero como puedes darte cuenta, hay aquí dos Transformables bastante averiados -dijo el robot negro, quien al consultar su base de datos supo de lo mucho que los Transformables le importaban a los Guerreros Kundalini y sus allegados, y sin agregar otra cosa comenzó a girar disparando como hacía un momento.
-¡Báratro, no ahora! -gritó Reflecto sin ningún resultado.
Molécula apenas alcanzó a proteger a Quetzalcoátl y al Atlante con escudos que disiparon la energía del ataque especial de Báratro, pero mientras lo hacía, varias descargas lograron herirla.
Por su parte, desesperado, Reflecto trató de eludir los disparos de Báratro, pero conforme los rayos se hacían más rápidos y cuantiosos, se le fue haciendo más y más difícil, hasta que al fin varios disparos lo alcanzaron de lleno dejándolo completamente incapacitado. Bakemono logró cubrirse con moderado éxito, pues aunque logró protegerse lo bastante como para no ser puesto fuera de combate o destruído, se quedó sin ninguno de sus tentáculos y garras, y una vez que terminaron las terribles descargas, usó sus alas para alejarse lo más rápido que pudo sin ver antes qué había pasado con el enemigo.
-Y así termina la vida de alguien con curiosas capacidades -se burló Báratro al ver a la Molécula flotando inerte, y luego comenzó a reír a carcajadas.
-¿Sabes qué? -dijo de pronto la Molécula parando en seco las carcajadas del robot-. Mi cuerpo, como es lógico, está constituído por moléculas, y como puedo controlar las moléculas a voluntad y usar mi energía para acelerar la curación en cuerpos vivos, combino ambas habilidades y adivina qué tengo... Inmunidad a tus ataques -sonrió de una forma extraña, pues no era la sonrisa dulce de hacía años, cuando combatía a lado de Zacek.
-No es posible... -dijo Báratro incrédulo ante lo que veía y oía.
-Eso pensé yo cuando supe que estaban atacando Nivaasa, qué casualidad, ¿verdad? -y entonces la Molécula se transformó en energía plásmica y se lanzó contra Báratro.




II


-Así que esa cosa era KarmaTrón -dijo Cacofonía incrédula.
-Efectivamente -repondió Insensible mientras cruzaban el espacio.
-Pero la imagen en mi base de datos es muy distinta... solía verse más tosco, ¿no crees?
-El análisis estructural parece corresponder a una constitución más frágil que la del anterior guerrero con ese nombre, posiblemente se trate de un niño o de una mujer.
-Y si es más frágil, ¿cómo es que derrotó con tanta facilidad a Glaytork-Z y Adharma?
-Consulta tu base de datos y verás que aparentemente este nuevo guerrero tiene una mayor capacidad... no me explico aún porqué ni cómo... pero eso será cosa que el emperador Asura deberá analizar, no nosotros.
Los Gladiadores Cibernéticos continuaron su vuelo hasta que Insensible se detuvo en seco entre los restos de muchas naves destruídas.
-Alto -ordenó sin que siquiera pareciera una orden.
-¿Qué pasa? -preguntó Cacofonía.
-Mira. A las 11 en punto, 50.13 kilómetros, Báratro combate con la Molécula.
-¿La Molécula?
-Según los datos, ella había dejado de apoyar a la GAU cuando murió el primer KarmaTrón, pero parece que decidió volver a la lucha cuando atacamos su nuevo refugio. Su traje no ha cambiado nada.
-Es una gigante -observó Cacofonía.
-Puede alterar su forma y la de otras cosas, pero según observaciones de Garkoz, nunca usó todo su potencial en batalla. Será presa fácil para Báratro.
-Pero me preocupa no ver a Bakemono ni a Discordia... y mira, Reflecto está muy mal.
-Tal vez por eso los otros dos decidieron alejarse. Un ataque frenético de Báratro no es algo agradable si no se cuenta con la protección de alguien como Reflecto, lo que me extraña es que no se hayan llevado al compañero averiado para que lo repararan.
-Yo puedo ir por él, parece que Báratro está tomándose su tiempo antes de atacar con todo -se ofreció Cacofonía.
-Hazlo, pero usa máxima velocidad para disminuír riesgos y abandona a Reflecto si notas que Báratro va a usar su ataque distintivo.
-Bien. Voy y regreso -dijo Cacofonía lanzándose a toda velocidad hacia el lugar del encuentro entre la Molécula y Báratro.
En ese momento, Insensible vió cómo la molécula se convertía en algo más y sus medidores de energía identificaron de inmediato la constitución plásmica. Aceleró su vuelo hacia los destructores esperando llegar a tiempo para salvarse, aunque esto era más un reflejo de autopreservación programada y no que de alguna forma en verdad le importara si era destruído o no, como parecía ocurriría con sus compañeros. Ya después podría vengarlos si el Imperio lo ordenaba.
Cacofonía también vió el cambio en la Molécula y por un momento dudó en seguir adelante. Pudo ver cómo el orgulloso Báratro disparaba, atacaba con piernas y brazos, y trataba de eludir a su vez los ataques de su adversaria, pero cada que el orgulloso Gladiador cibernético acertaba un golpe, los resultados eran los mismos que cuando la Molécula acertaba los propios, el metal se derretía al contacto. Además los disparos de Báratro no afectaban a su oponente, y cada disparo era por tanto sólo una pérdida de tiempo.
Para cuando Cacofonía llegó hasta Reflecto, Báratro no era mas que un montón de metal fundido del que alcanzó a escuchar una sola frase:
-Si hubiera sabido que hoy terminaría así, hubiera atacado con el doble de rabia -y tras esta última frase, la Molécula redujo los restos a metal líquido que en segundos se solidificó, ya sin ninguna forma reconocible, en el frío vacío espacial.
La Molécula vió a Cacofonía recogiendo a Reflecto y con velocidad asombrosa se puso frente a ellos. Cacofonía sintió miedo pero se preparó para atacar con todo lo que podía.
-Mejor no sigan peleando -dijo la emperatriz heroína y sin más voló con rumbo a los destructores.
Cacofonía se quedó con Reflecto entre las manos sin saber qué hacer mientras los refuerzos comenzaban a despegar desde los destructores del Imperio y de la base Charma para una nueva batalla.




III


Al llegar la noche a Dhairya, la batalla parecía estarse poniendo de lado de la GAU. Los pilotos de la Alianza y los Guerreros Kundalini de la base parecían bastante más fuertes que los pilotos del Imperio que continuaban obstinadamente con el ataque que ya estaba perdido.

La ayuda de KarmaTrón había sido invaluable al ahuyentar a los Gladiadores Cibernéticos, y el ánimo ascendía con cada nave del Imperio derribada. De hecho, en la base todavía se preguntaban porqué los pilotos restantes del enemigo no se habían retirado.
-Esto está resultando ya muy fácil -dijo Josh.
-Evita levantó la esperanza de todos ya dos veces, una al llegar y la otra al derrotar de esa forma a dos Gladiadores Cibernéticos -dijo Cord mientras su shuriken dañaba otra nave enemiga-. A ella le debemos la próxima victoria. Ni el emperador Zacek combatió nunca como lo hace ella.
-Me parece extraño -dijo Josh pensativo-. Ella no era así hasta que despertó a Kundalini... solía ser más bien débil y miedosa. Además nunca entrenó para el combate.
-Tal vez sean sus dones especiales, cada defensor los tiene.
-Es posible -dijo Josh-.
''¡Mira, Cord! -señaló de pronto a varios compañeros que estaban siendo abatidos por tres figuras vestidas de negro-. Parece que ahora habrá acción real para los que no podemos volar -dijo antes de lanzarse como una ráfaga contra los ninjas negros sin escuchar la advertencia de Cord al reconocer a los enemigos.
-Son muy hábiles -dijo Bala-Ek al ser derribada por uno de los ninjas negros.
-No tanto como yo -dijo Josh apareciendo ante ella con una amplia sonrisa-. Ahora van a saber lo que es moverse rápido -y dicho esto desapareció y uno de los ninjas cayó al suelo pero sólo para levantarse de un salto.
-¡No te confíes, Josh! -gritó Bala-Ek mientras los ninjas negros se concentraban en el enemigo que estaba golpeándolos a velocidad asombrosa.
Josh comenzó a reír mientras jugaba con los ninjas. Golpeaba a uno, luego a otro y después al tercero para repetir la misma serie de golpes una y otra vez. No advirtió que los ninjas fueron formando un triángulo y que ahora él estaba cercado por los tres. Entonces, cada ninja lanzó un ataque que Josh pudo evitar, pero no sin cierto titubeo que le permitió ser visto por los Guerreros de la Obscuridad, y un segundo después, Josh había caído herido por un shuriken.
-¡No puede ser! -exclamó el muchacho doliéndose.
-¡Te dije que no te confiaras! -dijo Bala-Ek poniéndose frente a él para protegerlo de otro ataque-. Sólo hay una manera de derrotarlos -y dicho esto, lanzó descargas de energía pránica tratando de acertar en el abdomen de los enemigos.

Los Guerreros de la Obscuridad eludieron el ataque, pues tenían experiencia en eso, entonces una orden llegó hasta sus mentes: -Ya basta de jugar, despedacen a KarmaTrón y olvídense de los demás.

En ese mismo instante, los Guerreros de la Obscuridad se volvieron uno y sus uniformes negros se tornaron en uno rojo, a la vez que su tamaño se multiplicaba hasta formar a un gigante.
-¡Vamonos! -ayudó Bala-Ek a Josh a levantarse-. Debemos curarte esa herida.




IV


El movimiento dentro de los hangares de la base Dhairya parecía no tener fin. Pilotos abordaban y descendían de naves que salían y entraban de la batalla, había mangueras metálicas y cables que se conectaban a las naves de modelos más comunes antes de despegar, médicos con botiquines especiales que atendían a los pilotos que volvían heridos, mecánicos que revisaban de inmediato las naves dañadas, encargados que revisaban que todo estuviera en su sitio y ayudaban a coordinarse al resto del personal, y hasta una jovencita de piel anaranjada que le daba un beso de bienvenida a todos los pilotos que regresaban con bien y uno de despedida a los que apenas salían a combatir. Las pilotos miraban a esta chica con cierta gracia y pensaban en lo poco que necesitaban los hombres para sentirse más motivados, aunque la verdad, algunas hubieran gustado de un chico que también repartiera besos para ellas.
-¡En serio puedo hacerlo! -dijo Ashcat con determinación a uno de los encargados de los hangares.
-Entiendo que su entrenamiento fue como piloto de naves de carga, no como piloto de combate -dijo el encargado-. Además, nunca podrá comparar una nave común y corriente con una nave tipo TAO.
-¡No quiero una nave TAO! Con una nave común de combate como esa me conformo -dijo señalando una nave que en ese momento salía-. Si he podido atravezar entre basura orbital sin sufrir nunca un rasguño en mis naves asignadas, ¿por qué no eludir disparos enemigos mientras derribo algunas naves? -dijo Ashcat tratando de sonar sensato.
-Muy bien, hagamos un trato -suspiró con enfado el encargado-. Usted consígase su propia nave y podrá salir al combate. Espero que le guste la opción porque es la única que le voy a dar -y dicho esto fue a atender sus responsabilidades.
Sin embargo, Ashcat no se desilusionó por esto.
-Muy bien, entonces será con mi propia nave -dijo para sí mismo-. No voy a dejar que el Imperio deje sin flores este planeta también -y entonces corrió hacia el hangar donde su nave robada de carga había sido puesta al llegar a Nivaasa.

-¿Qué hace? -preguntó un mecánico al ver a Ashcat abordando la nave.
-Quiero salir a combatir, me aburre ver a otros volando allá afuera mientras yo estoy aquí.
-¡Pero esta nave no sirve para la batalla! -señaló el mecánico.
-Tiene un par de cañones de potencia media y un escudo posicional, sé que no es lo mejor de lo mejor, pero tengo confianza en que servirá de algo.
-Puede que sí, pero esta nave no ha recargado sus baterías al 100% y además tiene las insignias del Imperio, lo que la convierte en una nave de apoyo que puede resultar en alguna confusión trágica para usted.
-Es verdad -se detuco Ashcat pensativo-. Pero seguramente será la única nave de carga Imperial en la batalla. ¿Me haría el favor de informar que voy en esta nave como aliado para que se le pida a los otros pilotos que no me derriben? Yo lo haré desde mi comunicador, pero necesito que usted confirme esto.
-¡Pero esto no tiene setido!

Ashcat ya no escuchó el reclamo del mecánico, o al menos lo ignoró bastante bien. Abordó la nave y activó todos los controles, preparándose para salir a la batalla.




V


-Ninjitsu -dijo Evita al reconocer al gigante que se erguía desafiante frente a ella.
Sin preámbulos de ningún tipo el ninja atacó de inmediato usando su sable, pero cada intento de corte fue eludido sin dificultad. Ahora KarmaTrón parecía moverse aún más rápido que durante su combate con los Gladiadores Cibernéticos.
-Asura, sé que me escuchas -dijo Evita sin dejar de eludir al ninja-. Sé que opinas que todo aquello de lo que alguna vez te habló el emperador Zacek es algo absurdo, pero es mi deber darte la opción, retira a tu guerrero ahora y dejemos que el equilibrio vuelva al universo poco a poco, pues el Gran Espíritu ya no permitirá esto que estás haciendo.

El ninja continuó atacando y Evita eludiendo shurikens de energía obscura y sablazos, esperando una respuesta que no llegó.
-Asura -dijo después de un rato-, sólo quiero decirte que en serio me apena esto, pues al parecer ignoras muchas cosas que según entiendo ni yo debería saber aún... pero si es tu decisión, que así sea.
Asura rió desde Metnal al escuchar esto, pero su risa se detuvo en el mismo instante en que vió cómo KarmaTrón detenía con una mano la espada de Ninjitsu mientras con la otra emitía una enorme descarga de energía pránica directo al abdomen del ninja, dejándolo derrotado, un segundo después, otra descarga cubrió al guerrero y por un momento pareció que había desaparecido para siempre, hasta que Asura pudo ver cómo tres débiles sombras escapaban.
-Es imposible -dijo el emperador del mal.
-Asura -dijo Evita victoriosa mientras rompía el sable de Ninjitsu-, tú y yo somos materia pero también espíritu. Tú has corrompido el espíritu a través de la materia, pero el Gran Espíritu ha determinado que ahora el espíritu se purifique a sí mismo y por este camino a la materia. ¿Haremos de esto una guerra eterna, un camino hacia la destrucción... o una oportunidad de equilibrio?
-Te destruiré como lo hice con tu predecesor -dijo Asura lleno de rabia en su palacio y dejó de ver el lugar de la derrota.
Un minuto después de que Asura dejara de observar a Evita, esta volvió a ser sólo una niña y se desplomó inconsciente ante el asombro de todos.




VI


-Hora de retirarnos -dijo Unicornio a sus compañeros.
-Es una lástima -dijo Marte-. Pero espero que volvamos a enfrentarnos, guerrero Pazkuash.
-¡Deja de platicar, Marte! -gruñó Unicornio.

Luego los Gladiadores Cibernéticos se dieron a la fuga mientras Halcón los perseguía, llegando casi hasta el espacio antes de regresar con sus compañeros.
-Extraña retirada -comentó Toltec.
-Reportemos lo ocurrido a la base y volvamos -dijo Estelaris.
-¿Quedó algo del caído? -preguntó Pazkuash mientras Toltec revisaba los escombros.
-Parece que el módulo cerebral no resistió -dijo Toltec.
-Lástima -se lamentó Halcón-, pero no hubo otra opción.

Mientras, una nave de carga con el símbolo del Imperio salía de Nivaasa para colaborar en la batalla que se peleaba en el espacio.
-¿Una nave de carga imperial? -se sorprendieron tanto en Charma como en los destructores cuando el reporte llegó.
-Parece que escapa del planeta -observaron en uno de los destructores.
-Dhairya nos pide que no ataquemos esa nave -comunicaron a sus pilotos los encargados de la base Charma.
Y dentro de la nave de carga, Ashcat se preguntaba en qué momento sería atacado por el enemigo, pero como nadie parecía interesarse en él, continuó hacia los destructores, pensando que ahí el contaataque de los pilotos de Charma debería estar en su apogeo... aunque pensándolo fríamente, tal vez esa no era la razón más lógica, pero ya estaba acostumbrándose a actuar de esa forma.




VII


Insensible pudo ver a la Molécula acercarse a toda velocidad y apenas tuvo tiempo para activar su camuflage. Le parecía demasiada la velocidad de la heroína, e igualmente le parecía exagerado su nivel de poder, por no mencionar lo extraño que era que se dirigiera con tanta prisa hacia los destructores, acabando en su camino con cuanta nave enemiga se le atravezaba.

-Insensible a Destructor 7 -se comunicó el Gladiador Cibernético-, la Molécula se acerca a ustedes, sus habilidades no corresponden con los archivos, parece tener mucho más poder ahora. Ella sola destruyó a Báratro y no sé a cuántos Gladiadores más, así que tomen precauciones.

La advertencia de Insensible fue recibida en el Destructor 7 y retransmitida al Destructor 4, pero un mensaje más importante transmitido por el mismo emperador Asura tenía ahora la prioridad. Asura había ordenado disparar los cañones principales de los destructores a potencia máxima contra Nivaasa, no importaba si los destructores gastaban toda su energía o explotaban, quería ese planeta destruído junto con todos sus habitantes. Por supuesto la posibilidad de estallar era intimidante para ambas tripulaciones, pero el riesgo a eso era mejor que el riesgo de acabar en manos de un torturador metnalita por desobeder una orden tan importante, así que de inmediato se procedió a preparar los cañones.

Y mientras los preparativos se llevaban a cabo, una nave de emergencia salió a toda velocidad de uno de los destructores, en su interior iba Garkoz, pues no era intención del imperio poner en riesgo a su científico más destacado en el arte de crear armas de guerra.

-Destructor 7 a nave de carga, ¿me copia? -escuchó Ashcat en su comunicador.
-Escucho -dijo el piloto rojo.
-Tiene 3 segundos para rectificar su rumbo, está en el medio de la línea de ataque, cambio y fuera.

Ashcat notó entonces que las naves del imperio comenzaban a despejar el área entre Nivaasa y los Destructores, y recordó entonces algunas historias recientes sobre los destructores metnalitas y los planetas que se le oponían con mucha fuerza al Imperio. De inmediato cambió sus coordenadas por reflejo, pero luego reaccionó y devolvió las coordenadas anteriores y activó los propulsores estelares para lograr una velocidad máxima hacia los destructores. No sabía qué iba a hacer, pero de alguna forma debía evitar lo que se estaba planeando en contra de Nivaasa.

Tal vez estando lo bastante cerca, una descarga de sus débiles cañones acertaría en el punto exacto para volar uno de los destructores al menos, no podía esperar menos ahora que estaba de lado de esos milagrosos y llenos de sorpresas Guerreros Kundalini... Aunque la molesta voz de la lógica no parara de decirle que más bien volaba a potencia máxima hacia su funeral.

Los cañones de ambos destructores se sincronizaron y con un último deseo de suerte mutua entre los tripulantes de ambas naves, dos enormes descargas de unieron en una aún más grande de color rojo que hizo vibrar ambos destructores al grado de parecer que se iban a partir en cualquier momento.

Ashcat apenas alcanzó a activar los visores de su casco para evitar quedarse ciego, pero con todo y esto la descarga lo deslumbró.

La Molécula, bastante más cerca de los destructores, también se deslumbró, pero no antes de activar su poder a tiempo para interceptar la descarga. Una gran esfera roja se formó alrededor de la heroína, toda la energía del ataque se concentró en ese punto sin que una sola chispa pudiera pasar de ahí. Un esfuerzo más y la Molécula podría desviar la descarga al espacio abierto, donde no dañara a nadie más... esa era la forma correcta de acción para una Guerrera Kundalini. Pero esas naves eran destructores del Imperio, como aquellos que habían atacado la Tierra. Esas naves habían tratado de devastar su nuevo hogar con esa energía que ahora la rodeaba.

Una sonrisa cruel se formó en el rostro de la Molécula mientras recuperaba la vista y tras esto, un esfuerzo más le bastó para devolver la descarga al punto de donde había salido. El Destructor 7 se vaporizó de inmediato, mientras que el Destructor 4 sufrió graves daños y la tripulación se encontró lidiando con una alerta roja de nivel 5.

La Molécula sintió algo de culpa por lo que acababa de hacer, sintió que había estado mal y casi se arrepintió de lo que había hecho, pero notó entonces que quedaba uno de los destructores y la ira volvió a nublar su cabeza. En esos destructores no sólo veía peligro para Nivaasa, sino que veía al mismo Asura riendo tras la muerte de Zacek. Entonces siguió su camino hacia el destructor restante, aunque ahora iba muchísimo mas despacio que al principio.
-Lis, por favor... -la llamó Evita volando a su lado.
-¿Cómo haces estas cosas? Zacek no solía aparecer de la nada ni salir al vacío espacial sin su armadura -dijo la emperatriz.
-Lis, no debes entregarte a la furia. Ya estás muy débil y lo sabes, si continúas sola vas a morir -dijo Evita con tono suplicante.
-Están pagando lo que le hicieron a Zacek, es su karma y es justo -respondió la Molécula mientras su tamaño volvía a la normalidad.
-Limpia tu enojo hacia ellos, Lis. Muchas veces ayudaste a Zacek a reencontrar su centro, ahora él quiere que reencuentres el tuyo.
Lis detuvo su vuelo y miró a la niña flotando a su lado. Notó que de alguna forma Evita se veía más hermosa ahora que la primera vez... pero no se trataba de una belleza meramente física.
-Esto lo estoy haciendo por él -dijo la emperatriz-. Estoy peleando otra vez como en los viejos tiempos... ya no quiero seguir negando lo que soy... quiero demostrarle que todavía puedo pelear por lo que es correcto.
-Pero sabes que este no es el camino.
-Evité que destruyeran el planeta, ¿no es eso suficiente? -dijo la Molécula reprimiendo el llanto, pues sentía que últimamente había llorado demasiado y ya no quería seguir haciéndolo.
-El Silencio es suficiente... jamás el rencor ni la ira.
-Quiero morir como él, peleando por lo que es correcto.
-Él no quería morir, Lis. Si mueres ya no puedes continuar peleando por lo correcto. Tu poder ahora es mucho, si mueres estarás convirtiendo esa ventaja en una pérdida para todos.
Lis miró el destructor restante y luego miró a Evita.
-El destructor está muy dañado... sería fácil destruírlo ahora.
-No tienes energía, Lis, primero deberías ir a Merú, ¿recuerdas el camino?
-Sí... pero no sé si quiero volver ahí...
-Entonces tu otra opción es volver a Nivaasa en lo que decides si volver o no a Merú.
Lis miró cómo la batalla entre naves Imperiales y de la GAU se reanudaba y luego le dió otro vistazo al destructor.
-Hay muchas naves enemigas en el camino de vuelta a Nivaasa, y no puedo volar rápido ahora -sonrió con tristeza-, así que supongo que de cualquier manera estoy muerta.
-No si puedes aumentar tu tamaño por un momento -dijo Evita y un segundo después desapareció.

Lis dudó en gastar la poca energía que le quedaba en esa acción, pero al cabo lo hizo y aumentó su tamaño varias veces, sintiendo cómo el cambio apenas duraba unos segundos antes de volver a su tamaño normal más débil que nunca. Su vista comenzó a nublarse y sintió que perdía el sentido.

Ashcat, que un minuto antes sintió que había llegado su fin, al recuperar la vista no pudo reprimir una expresión de sorpresa al ver que sólo había un destructor y no dos, y que este parecía bastante dañado. Tampoco pudo evitar sorprenderse al ver aparecer una gigante que le pareció bastante familiar pese a su máscara, para luego comenzar a reducir su tamaño.

El piloto no supo bien qué estaba haciendo, pero en vista de que la mujer que había visto no parecía estar muy bien (cosa que achacó al hecho de no traer ningún equipo visible de supervivencia espacial) y que las naves enemigas estaban regresando al área que habían despejado, decidió que no estaría de más acercarse a ver si la dama en cuestión estaba bien.




VIII


-Los sistemas han logrado estabilizarse, pero todavía tenemos fuego en los sectores 27 al 70 y huecos estructurales detectados en los sectores 14, 19 y 75 -se anunció a bordo del Destructor 4.
-El Destructor 7 quedó destruído por completo.
-La mayoría de nuestras unidades de combate han comenzado la retirada, sólo algunas continúan en batalla para protegernos mientras arreglamos la situación.
-¡Maldición, la energía está al 2%! ¡Ese disparo nos ha dejado varados aquí!
-Las baterías de auto recarga 1, 3 y 5 están dañadas. Tardaremos horas en obtener la energía necesaria para escapar a una velocidad respetable.
-¡Varias naves enemigas están saliendo de la órbita de Nivaasa y de la base Charma y vienen hacia acá!
-La nave de carga imperial está recogiendo a la Molécula.
-¿A quién?
-La guerrera de la que nos advirtió Insensible. La responsable de todo esto.
-¡Demonios! ¡Vuelen esa maldita nave de carga con todo y ese monstruo!
-No hay energía mas que para un disparo y eso sería suficiente para forzar demasiado las baterías de autorecarga que aún funcionan.
-Tengo a Insensible en el comunicador, podemos enviarlo a él.
-¡Háganlo!
-Hay comunicación con la nave de carga. Dice que tiene órdenes del emperador para recoger a la Molécula.
-¿Qué estupidez es esa?

Todavía con el traje de paseo espacial puesto tras salir a recoger a la Molécula, Ashcat trató de encontrar una excusa para sus acciones ante la amenaza de ser atacado por un Gladiador Cibernético en cuestión de segundos.

Desafortunadamente, Ashcat no se distinguía por ser el mejor mentiroso del universo, de hecho, no llegaba ni a la posición de buen mentiroso. Con sus habilidades de subterfugio podía engañar a niños de varias razas y a varios encargados de operaciones de transporte, pero esta era la primera vez que tenía que mentirle a las fuerzas militares del Imperio... y al parecer su: "Son órdenes del emperador Asura que recoja a esta mujer", no era lo más coherente que hubiera podido ocurrírsele.
-Muy bien -llegó la respuesta desde el destructor-, queremos corroborar lo que dice, así que si es tan amable denos ahora su clave imperial especial de identificación de misión.
-Eeeem... yo... no puedo hacer eso -respondió Ashcat-, esta es una misión secreta.
-Como quiera, entonces en este momento veremos su nave estallar -respondieron a su vez en el destructor y Ashcat pudo ver aparecer frente a su nave robada de carga la monumental figura de Insensible, aunque aún este no llegaba al grado de monumentalidad extrema del destructor.
-¡Un momento! -exclamó Ashcat-. Tengo la clave...
Insensible se detuvo a unos metros de la nave.
-Bien, escucho.

Ashcat hubiera comenzado a sudar si los de su raza alguna vez lo hicieran, pero en vez de eso sus ojos se pusieron azules. Podía embestir al Gladiador con la nave o dispararle con sus cañones, pero a lo mucho le causaría un raspón, también podía intentar entrar al hiperespacio, pero además de que la energía de la nave no había sido restaurada por completo, había tantos fragmentos de naves por todos lados, que el salto podría resultar en un rápido impacto con algún fragmento lo bastante grande.

Con los ojos cada vez más azules, Ashcat usó su última opción, viéndose muerto por segunda vez en menos de media hora.
-398769USHA93-1 -dijo al borde de un colapso nervioso.

-¡Esto es increíble! -se escuchó dentro del destructor-. ¡Es un código imperial de primera clase!
-¡¿Un qué?!
-¡Por los infiernos! ¡Le mandamos un Gladiador Cibernético a un código imperial uno!

Insensible dió media vuelta y se dirigió hacia la nave imperial, no le importaba no haber destruído la nave de carga con la Molécula dentro, pero hubiera preferido recibir la orden de ataque para vengar a sus compañeros... ya habría otra oportunidad.
-Discúlpenos por favor, puede proceder con su misión, señor -dijeron desde el destructor, y Ashcat se quedó jadeante como si hubiera ralizado un gran esfuerzo. No recordaba ya de dónde había sacado ese número, pero le achacaba todo a los poderes kundalini de los que le había hablado Rog, tal vez la joven a la que había recogido tenía poderes aún estando inconsciente.

-La nave de carga va de vuelta hacia Nivaasa -dijeron dentro del destructor.
-¿Qué?
-No se meta nadie en eso, dejen que se marche tranquilamente, ya bastantes problemas tenemos ahora para sobrevivir como para buscarnos más con un código imperial de primera clase.




IX


Merú parecía más tranquilo que de costumbre, si es que alguien puede concebir tal imagen, incluso se sentía una vibración especial en cada rincón, más especial que de costumbre también. Y en la cima más alta de Merú, un destello abrió la roca, no violentamente como relámpago, sino como si la roca hubiera decidido abrirse al pedírselo el breve destello, y de esta abertura nació un manantial.

Dentro del templo sagrado, Evita estaba sentada sobre un cojín redondo, y frente a ella estaba Katnatek con sus ropas flotantes y su mirada blanca.
-¿Por qué puedo hacer todo esto? -preguntó la niña tratando de parecer casual fingiendo algo de distracción, no podía ocultar que pese al tiempo que pasó en las minas y todo lo que últimamente había vivido, seguía siendo una niña.
-Puedes hacerlo porque eres supraconsciente -respondió Katnatek.
Evita miró el techo de la caverna, aunque en realidad su mirada iba más allá de las estalactitas.
-Yo no sabía pelear -dijo dirigiendo su mirada a Katnatek-. Era débil y miedosa. ¿Por qué me siento ahora... distinta?
-Porque has dejado que te toque lo que es -respondió Katnatek.
-¿Y por qué escucho las voces de todos los Guerreros Kundalini, y estoy en más de un lugar a la vez? No son cosas que controle ni que entienda por completo. He aparecido frente a decenas de Guerreros Kundalini en varias partes del universo, y lo he hecho en un mismo momento... pero lo más curioso, es que siempre sé qué decir. Como si yo fuera más de una persona.
-¿Y eso te molesta?
-¡No! -dijo Evita sin pensarlo-. Al contrario, me hace sentir bien, pues sé que con eso cumplo mi misión. Pero me pone a pensar... ¿Por qué el emperador Zacek nunca pudo hacer todo esto? Si hubiera podido hacerlo, su lucha hubiera sido más fácil.
-El tiempo no había llegado. Entonces el negativismo aumentaba en los corazones y eso debilitaba a Zacek.
-Pero el Imperio tiene hoy más poder que nunca y el negativismo sigue en los corazones y las mentes... ¿cómo es que el tiempo para algo distinto llegó?
-Tu armadura es la cuarta, Evita -explicó Katnatek-. Corresponde al corazón.
''Entre mayor es el negativismo en el universo, mayor es el poder que el Gran Espíritu le da a quienes enfrentarán la obscuridad, ese es el caso de las armaduras. Las primeras tres, portadas por Zacek a lo largo de milenios, correspondían a un nivel menor que esta, pero cada una representó un paso en la evolución del defensor que la portaba. Así, para llegar a portar la armadura del corazón, era necesario no sólo que el mal aumentara más, sino que el portador alcanzara el nivel evolutivo requerido. Tú tienes el nivel que Zacek hubiera alcanzado algún día, por eso tu poder es mayor.
-Pero no he luchado ni sufrido tanto como él lo hizo... sólo sé cómo hacer las cosas... incluso conozco el camino directo a Svargaloka y la solución a cada una de las pruebas que ahí se imponen para hacerse merecedor del sable de los inmortales. Zacek tuvo que luchar por todo eso, nada se le facilitó como a mí.
-El camino que él avanzó como defensor, tú lo has avanzado antes también, Evita. Pero no lo recuerdas.
-¿Cómo?
-Otras dimensiones tienen otros guerreros que las defienden, a veces, al ser vencido el mal y recuperarse el equilibrio en una de ellas, los guerreros deciden usar su habilidad en otros lugares, en otras dimensiones menos afortunadas.
-¿Pero no se supone que sólo quienes viven en una dimensión pueden hacerse cargo de su destino?
-Por eso los guerreros de otras dimensiones sacrifican sus memorias para poder convertirse en habitantes de la dimensión a la que viajan. El Gran Espíritu se los permite en algunos casos. Es uno de los sacrificios más grandes para un Guerrero Kundalini. Pero eso no significa que el camino vaya a ser siempre fácil. Zacek avanzó el camino que tú avanzaste en otro lugar, pero ahora tienes otra senda frente a tí.
-Ya lo sé... Zacek luchó por derrotar a Asura, pero mi lucha principal es derrotar el desequilibrio en los corazones de muchos, aún de Guerreros Kundalini. Por eso es que físicamente Asura y sus fuerzas parecen débiles ahora, porque la lucha real está en los espíritus ahora más que nunca.

Y tras esta charla, Evita fue a despertar una vez más a la Serpiente Kundalini.

Y el manantial comenzó a formar rápidamente un río.

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
ADIÓS

I


-Me preocupa que ni Evita ni la emperatriz Lis hayan despertado aún -comentó Bantar a Gelius mientras ambos se dirigían al salón de reuniones tácticas de Dhairya.
-Afortunadamente las dos están bien, al menos físicamente -dijo el plutoniano.
-La emperatriz hizo cosas increíbles esta vez. Nunca pensé que la fuerza de un Guerrero Kundalini llegara a tanto... ella sola evitó la destrucción de Charma y de Nivaasa.
-Hay un gran cambio llevándose a cabo en estos días, creo que la emperatriz ha comenzado a ser tocada por este.
La puerta de la sala de reuniones se abrió, dentro, varios personajes de la GAU estaban esperando, varios Guerreros Kundalini entre ellos; muchos de los presentes habían llegado ese mismo día a través de los teletransportadores, pues la reunión era de emergencia tras el ataque sorpresa del Imperio.
Lo que más llamaba la atención en la sala de reuniones, misma que estaba ricamente amueblada con una curiosa combinación de estilos y con un holoproyector al centro, era la presencia de una enorme figura, de unos 15 metros de alto, que tenía cierta semejanza con una armadura medieval con un cañón en un brazo, una enorme y extraña espada en la espalda, y una curiosa antena sobre el yelmo.
-¡Por el Gran Espíritu! -exclamó Bantar con una sonrisa al ver la curiosa figura.



II


-Merú... -dijo Lis viendo el lugar sagrado desde el espacio.

Evita se limitó a mirar a la emperatriz, esperando la decisión que sólo ella podría tomar.
-El camino todavía es muy claro -dijo Lis con una sonrisa cargada de nostalgia.

Las dos viajeras llegaron hasta la entrada del monte sagrado y Evita dejó que Lis se adelantara un poco, la emperatriz caminaba indecisa, mirando con tímida expresión los detalles que nunca se habían borrado de su mente y encontrando unos más en el proceso como siempre, pues no importa cuántas veces se viaje a Merú, siempre se encontrarán cosas distintas ahí aún cuando nada cambie.

Al fin, las viajeras llegaron hasta el portal que iba directamente al interior del templo, y ahí Lis se detuvo y volteó hacia Evita.
-¿Estás segura de que él no...?
-Katnatek jamás rechazaría a un guerrero que ha vuelto de la obscuridad, además, él es un guardián, no un juez. Aún Asura podría volver aquí si lo quisiera, aunque entonces la energía del lugar mostraría cuánta maldad guarda su corazón -dijo Evita.
-Tienes razón -dijo Lis-. Pero la forma en la que combatí no fue la correcta y siento que...
-No temas, Lis -dijo Evita con voz suave-. Actuaste guiada por el negativismo, pues estabas herida y dejaste que el dolor se conviertiera en tu guía; pero ahora estás buscando de nuevo la luz y estoy segura de que puedes encontrarla.
-La luz... -repitió Lis-. Algún día te contaré de cuando Asura trató de convertirme en su aliada, tentándome con distintas cosas unos años después de lo ocurrido en la Tierra... entonces pensé que la ira que sentía hacia él me había protegido de caer -bajó la mirada-. Me equivoqué, según parece -suspiró y luego entró al templo.
-Bienvenida, Lis -la saludó Katnatek al momento de cruzar el portal.
-Gracias -dijo la emperatriz-. Hacía mucho tiempo que no nos encontrábamos.
-Pero ahora has regresado -dijo el guardián.

Tras esto, Lis pidió permiso de entrar a elevar a Kundalini y Katnatek y Evita esperaron su regreso.

Había pasado mucho tiempo desde la última vez, y había muchas cosas en el corazón y la mente de Lis que hicieron que el ascenso de Kundalini resultara aún más difícil que la primera. Cada nivel se mostraba mucho más complicado que el anterior, y en cada chakra, Lis tenía que limpiar todo aquello que la había mantenido alejada de Merú por todo ese tiempo, aquello que la atormentaba, incluso aquello que la hacía odiar al Imperio. Hubo un momento en el que incluso tuvo que olvidarse de cada recuerdo que guardaba del emperador Zacek, desde las miradas y las caricias hasta el cálido sentimiento de dulzura que tenía cada que estaban juntos.

Todo guerrero debe superar todo lo que hay en él para lograr despertar a Kundalini sin ser fulminado en el intento. Miedos, rencores, orgullo, odios, envidias, deseos, pero además de esto, debe limpiarse también de sus creencias, sus ideales, sus relaciones. En otras palabras, despertar a Kundalini es el sacrificar todo lo que uno es para descubrir lo que simplemente ES. Una vez que se ha logrado esto, la energía de la verdad permanecerá en el guerrero aún después de que haya vuelto a su lugar en la tercera dimensión con todo y sus creencias, ideales y relaciones. La faceta negativa del guerrero se habrá purificado bastante, y la faceta positiva, en cambio, habrá encontrado más fuerza. El porqué de esto no puede explicarse del todo, pero hay una aproximación: Al sacrificarse lo positivo y lo negativo, lo positivo tiende a renacer, pues su naturaleza es creación, mientras que lo negativo es incapaz de esto, pues su naturaleza tiende a la destrucción. Positivo y negativo tienen que recurrir a su escencia para determinar lo que será de ellos tras el sacrificio.



III


-Y por último -dijo Guburitz, representante del planeta Tamlab- reforzaremos las defensas en Charma y Nivaasa con los nuevos Transformables.
-Todo el plan propuesto me parece excelente -dijo Bantar-. Y no deja de sorprenderme que los nuevos Transformables estén listos.
-Hubiera sido excelente que el Imperio atacara un par de días después -dijo un joven con lentes y con un cinturón lleno de curiosas heramientas, llamado Eniar-. Bueno, porque el ataque imperial haya sido bueno, pero entonces los nuevos Guerreros Estelares hubieran podido mostrar sus capacidades en batalla contra los Gladiadores Cibernéticos.
-Todavía me llama la atención cómo alguien tan joven pudo coordinar la construcción de nuevos Transformables -dijo Gelius.
-No fue tan difícil -sonrió Eniar tratando de parecer modesto-. Todo el crédito debe ser para el Profesor Dathú, pues gracias a sus planos, anotaciones y archivos tan bien organizados, fue sencillo partir desde dónde él se quedó en el desarrollo de la tecnología necesaria para la construcción de los Guerreros Estelares.
-Eso y mucha suerte -dijo entonces el robot con apariencia de armadura-. Deben saber que Eniar es bastante distraído y según he sabido, muchas veces estuvo a punto de fundir mis circuitos y los de varios de mis hermanos antes de terminarnos.
-¡Silencio, Lancelot! -se sonrojó el científico.
-¿Y con cuántos nuevos Guerreros Estelares contamos? -preguntó la gobernadora Siedra del planeta Fitshtal.
-Por ahora, además de Lancelot, hay otros 15 listos en Tamlab y 5 más en desarrollo -dijo Eniar.
-¡Son bastantes! -exclamó Bantar admirado.
-Tengo la ayuda de un excelente equipo -dijo Eniar.
-Y mucha suerte -insistió Lancelot causando varias sonrisas entre los presentes y un Eniar sonrojado por segunda vez en menos de un minuto.
-¿Y con respecto a los Gladiadores Cibernéticos capturados? ¿Podremos reprogramarlos o algo así? -preguntó Gelius.
-Bueno -dijo Eniar-, estamos hablando de cambiar por la fuerza el patrón de conducta programado en sus módulos cerebrales, lo que sería el equivalente a emplear técnicas de cirugía mnemotécnica en un ser orgánico para transformar su comportamiento, y esto, claro, sería una acción poco ética, si tomamos en cuenta la capacidad de libre albedrío que proporciona un módulo cerebral.
-Eso es verdad, yo mismo pedí que no se reprogramara a esos robots -dijo Bantar.
-Pero, ¿entonces qué se propone al respecto? -preguntó Rax, a quien se le veía bastante envejecido, aunque no se le notaba que su brazo derecho, perdido en la batalla en Selene durante la toma de la Tierra, era mecánico.
-Bueno, como los tripulantes del destructor capturado, Discordia, Glaytork, Reflecto y Cacofonía son ahora prisioneros de la GAU, así que se les mantendrá en cautiverio -dijo Eniar.
-¿Y qué pasó con los otros Gladiadores Cibernéticos? -preguntó Guburitz.
-Según los tripulantes del destructor, escaparon todos juntos al ver que todo estaba perdido -dijo Bantar.
-¿Y cómo es que los demás no los siguieron? -preguntó Siedra.
-Discordia, Glaytork y Reflecto no estaban en condiciones de moverse por sí mismos -explicó Bantar-. Y Reflecto se entregó al verse abandonado por los demás.
-¡Qué extraño! -dijo Guburitz impresionado-. ¡Un Gladiador Cibernético entregándose al enemigo!
-Parece que lo hizo por el bien de Reflecto -dijo Eniar.
-¿Muestras de nobleza en un robot del Imperio? -dijo Rax.
-¿Qué sigue? ¿Asura firmando un tratado de paz? -secundó Siedra.
-Mi teoría es que al tener capacidad de libre albedrío, estos robots se forman sus propios valores alternos a aquellos con los que se les programó en un principio -explicó Eniar-. Al ser robots de combate, es natural que algunos aprendan ciertos códigos de guerra entre guerreros, como el no dejar al compañero herido, ya que este bien puede salvarnos la vida un día.
-El estilo imperial sería más parecido a un disparo en la frente del compañero -dijo Siedra-. Pero parece que estamos viviendo una época de sorpresas.



IV


Al fin Lis-Ek salió del cuarto de la Serpiente Kundalini, se le veía mucho más tranquila que antes, aunque en su expresión se notaba el esfuerzo que acababa de hacer.
-Lo lograste -le sonrió Evita.
-Sí -dijo la emperatriz-. Gracias.
-Ahora yo debo volver a Nivaasa -dijo la niña-, pero tú debes quedarte aquí un poco, pues hay algo que debes hacer.
-¿De qué se trata? -se extrañó Lis.
-Ya lo verás -sonrió Evita-. Es algo importante.

Luego de esto, Evita salió de Merú y se encaminó a la velocidad del pensamiento de vuelta a Nivaasa.
-Esa niña es muy especial -comentó Lis-. Hay algo en ella que se siente... brillante.
-Es lo que debe sentirse en cada guerrero -dijo Katnatek.
-Ya no volveré a olvidarlo. Jamás otra vez.



V


-Es increíble lo que ese nuevo guerrero le hizo a Ninjitsu -dijo el Amo de las Tinieblas-. Los Guerreros de la Obscuridad están tan débiles que una sola descarga pránica de alguno de los malditos Guerreros Kundalini hubiera sido suficiente para eliminarlos para siempre.
-Este KarmaTrón goza de gran poder -gruñó Asura-. Ni siquiera se esfuerza mientras pelea, sólo actúa como si tuviera la seguridad de la victoria desde el principio.
-Es un enemigo muy peligroso, su energía no se compara a la de Zacek, y para colmo, la Molécula también parece gozar ahora de un poder muy superior al que le conocíamos. En verdad el Gran Espíritu parece estar muy desesperado.
-Pero es imposible que pueda contra nosotros. Tenemos el negativismo de nuestra parte, y KarmaTrón siempre ha tenido ese mismo negativismo como debilidad.
-Así es. Pero aún así me siento intranquilo por esta derrota, sin mencionar que la esperanza que este maldito guerrero ha traído parece estar contagiando hasta a los kundalini que no lo conocen, y ahora incluso la resistencia en Jaasgul se ha incrementado y las tropas de la Alianza del Mal han comenzado a perder batallas muy seguido.
-Sabemos la debilidad de KarmaTrón, debe haber una forma de utilizarla.
-Debemos repetir lo sucedido con Zacek.
-¿Pero cómo?
-Puede ser más sencillo de lo que crees, hijo mío. Escucha. Atraeremos al enemigo a una zona negativa y ahí lo combatiremos con todas las ventajas a nuestro favor, igual que con Zacek. Además, recuerda que ahora puedo aparecer donde haya el negativismo suficiente, así que no estarás solo.
-¿Pero cómo lograremos que caiga en la trampa? -preguntó Asura.
-Envía el destructor más poderoso que tengas al sistema Urmuz y destruye uno de sus tres pequeños planetas, eso deberá atraer a la GAU, que ha estado interesada en firmar una alianza con ese sistema insignificante desde hace años -explicó el Amo de las Tinieblas-. Seguramente KarmaTrón irá también. Crea una distracción y ataca la luna de Esmoz, el planeta más pequeño, con todos tus recursos, y cuando KarmaTrón aparezca llévalo al lado obscuro de esa luna; en ese lugar es muy sencillo crear puertas dimensionales, encárgate de que Garkoz abra un portal hacia una dimensión de gran negatividad y haz que el enemigo lo atravieze. Entonces cierren el portal y entre tú y yo acabaremos con este nuevo defensor en un parpadeo.
-Haré todo lo que pueda para lograr nuestro cometido -dijo Asura, y de inmediato salió para prepararlo todo.



VI


Bala-Ek y Cord le mostraban la base a Eniar y a Lancelot, y caminaban tranquilos por el área de entrenamiento charlando descuidados cuando Lancelot los detuvo de pronto.
-Cuidado -dijo el robot poniendo las manos frente al grupo.
-¿Qué sucede, Lancelot? -preguntó Eniar.
-Un objeto se está moviendo a una gran velocidad en esta área, pero no alcanzo a determinar de qué se trata -respondió el robot.

En ese momento, Josh apareció frente al grupo.
-¡Josh! -dijo Bala-Ek-. ¿Qué haces aquí?
-Hola. Sólo estoy entrenando un poco -respondió el muchacho-.
''La velocidad que me da esta capa se supone es una ventaja, pero de tres encuentros que he tenido desde que la traigo puesta, en dos he sido derribado como si mi poder no significara nada.

Bala-Ek notó cómo Josh cerraba los puños al decir esto.
-Deberías estar descansando -dijo la muchacha-. Fuiste herido la última vez.
-Ya me he curado con mi energía pránica -dijo Josh-. Además, parece que nunca se sabe cuándo atacará el Imperio, así que entre más rápido me sienta seguro del control que tengo sobre mi poder será mejor. Parece que una gran velocidad no significa necesariamente unos grandes reflejos, así que debo empeñarme para arreglar eso.
-Tiene sentido -intervino Eniar-. No obstante, el entrenamiento solitario puede resultar más difícil de lo normal, y aunque es posible obtener algunos resultados de este, nunca se compararán, al menos en principio, con el resultado del tutelaje de alguien con más experiencia.
-Puesto más sencillo, necesitas un maestro según la opinión de Eniar -dijo Lancelot.
-Katnatek me enseña lo necesario, creo -dijo Josh algo pensativo.
-¿Quién? -preguntó Eniar.
-Es una larga historia -dijo Cord-. Pero confía en que lo que Josh dice es verdad.
-Josh, ¿eh? Mucho gusto, yo soy Eniar y este Guerrero Estelar que nos acompaña es Lancelot.
-El gusto es mío -dijo Josh.
-No creas, compañero -dijo Lancelot-. Eniar suele pasar su vida en el taller, así que el conocer a cualquier persona nueva debe resultarle gustoso.
-¡Lancelot! -se quejó Eniar.

Cord y Bala-Ek intercambiaron miradas mientras ambos resistían las ganas de reír. En el rato que llevaban con Eniar y Lancelot, se había hecho obvio que el robot sentía algún tipo de placer poniendo en evidencia a Eniar cada que podía.



VII


Entre la investigación sobre la GAU y la nave que había comprado, Galar había gastado gran parte de sus ahorros en sólo cuestión de días, pero pensaba que valdría la pena si lograba encontrar a esa niña que le había revuelto la mente.
Había escuchado sobre el ataque a Nivaasa hacía un par de días en tiempo común, y la derrota del Imperio había causado tantos rumores que ahora se hablaba de una gran concentración de Guerreros Kundalini en ese planeta, así que pensó que si en Nivaasa no encontraba a la responsable de su estado, al menos, si era verdad aunque fuera sólo la mitad de esos rumores sobre los Guerreros Kundalini en ese planeta, podría encontrar a otro que a cambio de algo de dinero aceptara quitarle las visiones; claro que esto era tan riesgoso como la opción de retirar esas visiones y memorias con una cirugía mnemotécnica, pero la verdad era que entre más tiempo pasaba, más confundido se sentía el mercenario y cazarecompensas. Pero otra cosa era cierta, y era que tal vez aún después de deshacerse de las visiones continuaría buscando a la niña... era una urgencia interior que crecía a un nivel más profudo que los recuerdos y la confusión que traían.

Nivaasa ya casi estaba a la vista cuando un mensaje llegó al comunicador de la nave de Galar.
-Esta es la patrulla militar de la base Charma, por favor identífíquese.
-Soy un viajero que desea descansar en Nivaasa, ¿necesito algún permiso especial para hacerlo?
-Disculpe los inconvenientes, pero estamos bajo alerta amarilla, así que antes de continuar su camino deberá dejar que su nave y persona sean inspeccionadas.
-Bien, adelante -dijo Galar, y en ese momento dos pequeñas naves patrulla desactivaron su camuflage y se acercaron a la nave extranjera. Galar sabía que al menos debería haber otras tres naves patrulla ocultas y una de ellas, tratándose de patrullaje militar, debía contar con cañones de un poder considerable.
Una de las patrullas se conectó a la nave de Galar y dos personajes vestidos con trajes de la policía militar (una de tantas policías militares de las existentes en el universo) abordaron la nave. Al humano le sorprendió ver que uno de los policías, cuyo traje y casco eran especiales para asegurar la comodidad de quienes trataran con su portador, era un caloryziano.
-Disculpe mi comentario, pero es curioso ver a un miembro de una raza aliada al Imperio como policía militar aliado de la GAU -dijo Galar mientras los policías revisaban la nave con sensores manuales especiales.
-¿Es familiar con las alianzas que tiene el Imperio? -preguntó el caloryziano en respuesta mientras terminaba su revisión.
-Lo necesario para saber en quién confiar -sonrió Galar.
-No se preocupe, mientras no quebrante la ley puede confiar en mí. Conozco lo que hace el Imperio y aunque toda mi raza lo apoye, yo ya jamás caeré de nuevo en ese error -mientras el caloryziano decía esto, su compañero, aparentemente un humano hasta que alguien se fijaba en su tercer ojo justo en la frente, revisaba con su sensor el cuerpo de Galar.
-¿De nuevo?
-Es una larga historia.
-Todo en orden -dijo el oficial al terminar de revisar a Galar.
-¿Significa que puedo entrar a Nivaasa? -preguntó el humano.
-Así es -dijo el caloryziano-. Sólo recuerde la alerta amarilla y obedezca las indicaciones pertinentes una vez que llegue. Que el Gran Espíritu lo acompañe.
-Sí... el Gran Espíritu -dijo Galar mientras intentaba controlar las visiones que comenzaban a llegarle, esta vez de una fiesta de verano entre árboles con flores rosadas en el jardín de un palacio de estilo oriental.

Los oficiales dejaron la nave y activaron de vuelta su camuflaje mientras Galar continuaba con rumbo a Nivaasa. El reporte de la patrulla militar hablaría de una nave de viaje mediana de velocidad alta, sin armas, substancias prohibidas ni puertas secretas de ningún tipo a bordo y con un solo tripulante. Galar agradecería que las revisiones se hicieran siempre sólo en el interior y no en el exterior de la nave. Nadie supo de un pequeño compartimento cerca de una de las turbinas (en apariencia parte del espacio ocupado por los transformadores de energía) donde el equipo especial del mercenario apenas encontró espacio para ser ocultado.



VIII


-Dicen que la emperatriz todavía está inconsciente -dijo Josh de pie a la orilla de un arroyuelo dentro de la base Dhairya.
-Ella está bien, se encuentra en Merú -respondió Evita mientras se mojaba los pies en el arroyo.
-¿Tú estabas con ella?
-Sí.
-Mmm.
-¿Por qué no te quitas las botas y metes los pies al agua? Está riquísima -sonrió la niña mientras chapoteaba un poco.
-No, gracias -dijo Josh algo pensativo.
-¿Te sientes bien?
-Sí -sonrió Josh apurado-, no hay problema. ¿Lo ves? Estoy sonriendo.
-Puedes confiar en mí, Josh. Somos amigos y hemos hecho muchas cosas juntos, como despertar a Kundalini, escapar de las minas y todo eso, no necesitamos tener secretos.
-Está bien, está bien... -dijo Josh con un suspiro-. Es sólo que no imaginé que las cosas serían así.
-¿Cómo?
-Tú sabes, así... luchando y todo eso. Imaginaba que cuando enfrentáramos a los malos los derrotaríamos con gran facilidad en la primera pelea y luego de eso ya no tendríamos qué volver a preocuparnos.
-Sólo hemos peleado tres veces, una en las minas, otra en el refugio en la Tierra y la tercera durante el ataque del Imperio. Y además lo hemos hecho bien.
-De esas tres veces, yo he sido derribado en dos, y tú... bueno, no me gustó cómo te derrumbaste la última vez, parecía que estabas muy bien y en el siguiente instante estabas inconsciente en el suelo. Puede ser que me preocupe de más, pero no tengo un buen presentimiento de todo esto.
-Todo será según lo previsto por el Gran Espíritu, Josh. No te preocupes y sigue lo que te señale el corazón, no la mente.
-Esas palabras se parecen a las de mi madre... Te extrañaría mucho si te pasara lo que a ella.
En ese momento Cord llegó apurado hasta el arroyo.
-¡Evita, Josh! -los llamó el gnomulón.
-¿Qué pasa? -preguntó Josh.
-Asura está atacando los planetas del sistema Urmuz, ya uno de sus destructores ha devastado uno de los pequeños planetas y ahora la batalla se desarrolla en la luna de Esmoz. La GAU quiere mandar apoyo al lugar, al lado obscuro de esa luna que es dónde todavía no ha habido ataques por parte del Imperio, pero las naves tardarán horas en llegar y por eso se enviarán primero algunos Transformables y Guerreros Kundalini voluntarios usando los teletransportadores. Bantar quiere saber si ustedes pueden ser de los primeros en llegar al lugar para ver por el bien de sus habitantes -explicó Cord.
-Suena peligroso -murmuró Josh sintiéndose inseguro.
-Dile que yo iré, Cord -dijo Evita.
-¿Y tú, Josh? -preguntó el gnomulón.
-Creo que también iré -dijo el muchacho, preguntándose si sería normal que el Imperio atacara tan seguido y sintiendo un nerviosismo que no había notado antes.



IX


Lis paseaba por Merú, todavía esperaba lo que debería hacer según dijo Evita, pero pasaba el tiempo y nada ocurría. No recordaba haber estado tanto tiempo en Merú antes, pero de alguna forma sentía que su estancia en el lugar le estaba haciendo bien. Se sentía más tranquila que antes y su ira parecía disminuír, había hablado otra vez con Katnatek y de alguna manera sentía que volvía a ser parte de algo. Los largos años que había pasado sintiéndose triste y negando lo que era, ahora le parecían muy lejanos, aunque estaba consciente de que no hacía ni una semana de todo eso.

Se elevó hasta la cima del pico más alto de Merú y notó el manantial y el arroyo que se habían formado, así que descendió para verlos más de cerca. Tocó el agua, que era muy fresca, y se remojó la cara, luego tomó algo de esa misma agua entre sus manos y miró el reflejo de sí misma. Recordaba la última vez que se había mirado en un espejo y sintió que esa imagen que veía ahora no era la suya, pues se veía más fresca, más alegre... como con menos sombras.

Dejó caer el agua de vuelta al arroyo y sonrió alegre, sintiéndose niña de nuevo, con el deseo de jugar y reír y cantar sin preocuparse por nada más. Comenzó a tararear una canción y de pronto recordó que esa misma tonada se la había enseñado Zacek.

La emperatriz se quedó en silencio, recordando, cerró los ojos por un momento y dejó salir una lágrima.
-Perdóname por no haberte dejado ir en tanto tiempo -dijo al fin abriendo los ojos mientras manos conocidas sujetaban las suyas.
-Está bien, no hubiera podido dejarte mientras estabas tan triste -sonrió Zacek.
-Me dolió mucho lo que pasó. Sabía que cuando te encontrara sería para despedirnos y por eso no quería que llegara el momento.
Zacek la abrazó y la besó en el cabello.
-Pero las despedidas también son ilusiones -dijo el emperador-. Tú y yo jamás estaremos separados, no importa lo que pase.
-Zacek -se aferró Lis al emperador-. Quisiera que pudiéramos quedarnos así para siempre.
El emperador cerró los ojos y respondió a la fuerza del abrazo de su amada sin decir nada, y así permanecieron hasta que Lis lo fue soltando muy lentamente, sintiendo una nueva forma de dolor al dejar ir a quien más había querido en su vida, aunque sabiendo que eso era lo mejor que podía hacer, pues estaba liberando a ambos de cadenas que nunca debieron ser.
-Gracias, Lis -dijo Zacek, y tras esto, ambos conversaron un poco antes de que el emperador tuviera que irse otra vez.

Ahora Lis sabía lo que tenía que hacer de importancia en Merú, aunque ya lo había hecho. Había superado su última prueba antes de volver a encontrarse y era momento de volver a Nivaasa.

Pero antes de volver a su cuerpo físico, Katnatek detuvo a la emperatriz un momento más. Era hora de otorgarle unos nuevos brazaletes de poder.

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
HACIA LA BATALLA

I


La luna de Esmoz, al igual de los otros planetas del pequeño sistema Urmuz, era un lugar de costumbres sencillas, casi completamente alejado de lo bélico y con una tecnología medianamente desarrollada.

El Honorable Ejército Real de Esmoz estaba armado con pistolas láser, pero estas pistolas eran lo más sofisticado que poseían para ataque y defensa en tierra, el resto del equipo de un soldado de Esmoz estaba constituído por lanzas y cuchillos. La artillería gozaba de cañones de los que todavía tenían que cargarse con pesadas balas esféricas, era un sueño muy lejano el usar cañones de protones o incluso armamento nuclear. Y para la defensa aérea y espacial, Esmoz contaba con 25 pequeñas naves de combate que debían bastar para toda la luna.

En cuanto a la tecnología, se contaba con comunicadores interestelares, un par de teletransportadores y computadoras militares, pero todo esto había sido adquirido de otras culturas más avanzadas, ya que la más reciente inovación tecnológica en Esmoz había sido la lectora de video en cinta magnética o videocasetera.

El ataque del Imperio había llegado de sorpresa, la aparición del enorme destructor y la devastación del más pequeño planeta del sistema sin razón aparente, había bajado la moral de los habitantes de Esmoz. En efecto, incluso los miembros del ejército estaban muriendo de miedo, al menos antes de morir por disparo o explosión.

El lado visible de Esmoz estaba siendo devastado, y 7 de las 25 naves de la luna ya habían sido derribadas. Sencillamente no existía defensa para repeler el ataque, y por tanto, la lucha hasta el momento había reportado miles de muertes, de las cuales sólo una correspondía a un soldado del Imperio, mismo que en un frenezí bélico sintió que adquiría la habilidad de un piloto legendario y comenzó a repartir destrucción y muerte mientras hacía piruetas aéreas... hasta que perdió el control y se estrelló.

El lado obscuro de Esmoz, por otro lado, todavía no había sido atacado, y por tal razón, la GAU había decidido preparar la defensa desde ahí.
-Sigo con este presentimiento -dijo Josh apenas había aparecido en el palacio de Betuk, donde uno de los dos teletransportadores se encontraba.
-Todo saldrá bien -dijo Evita, mientras más Guerreros Kundalini continuaban apareciendo.
-Gracias a los dioses que han acudido en nuestro auxilio -dijo entonces la reina Uayam, gobernadora de Esmoz.
-¿Saben qué es lo que busca ganar el Imperio con este ataque? -preguntó Rog.
-No -respondió la reina, quien se veía demacrada, tal vez por efecto de la tensión bajo la que se encontraba-. Sólo llegaron y comenzaron a atacar con toda la saña de la que son capaces... ¿qué es lo que nuestros pequeños planetas le hicieron al emperador Asura para que nos trate así?
-¿Y han recibido comunicación de Casmioz e Irioz? -preguntó Bala-Ek, refiriéndose a los otros planetas del sistema Urmuz.
-Irioz es aún más débil que Esmoz, el Imperio ha llevado el destructor hasta su órbita y temen que en cualquier momento los ataquen como a Casmioz, de donde hasta ahora no hemos recibido más comunicaciones desde el ataque. Parece que no hay sobrevivientes en ese planeta -dijo la reina con gran angustia reflejada en su rostro-. Si hubiéramos sabido que esto iba a pasar, no hubiéramos rechazado unirnos a la GAU todo este tiempo, es por eso que agradezco de todo corazón que acudieran en nuestra ayuda pese a todo.
-No hay nada qué agradecer -dijo Bala-Ek-. Es nuestro deber ayudar a cuantos podamos, sobre todo en contra de Asura.
-Gracias -dijo la reina tomando las manos de Bala-Ek, momento en que Josh notó que las manos de los esmozianos tenían seis dedos.



II


Apenas iba a entrar a Nivaasa, cuando Galar vió un par de transbordadores de la GAU dejando el planeta y un momento después, entrando al hiperespacio. Entonces tuvo un presentimiento que no le gustó.
-Así que las cosas se van a poner más difíciles -se dijo a sí mismo aunque sin saber por qué. Sólo palabras que parecían haber nacido del mismo lugar que las visiones y los recuerdos.
La nave descendió en el claro de un bosque y un momento después Galar salió y sacó su equipo del compartimento donde lo llevaba. Luego de esto, el cazarecompensas comenzó a caminar hacia el poblado más cercano señalado en su mapa virtual. Las imágenes de otra búsqueda similar aparecieron en su mente, en una selva, con un mapa incompleto en una mano y una brújula en la otra. En las últimas horas, las imágenes y recuerdos ya no sólo repetían lo ocurrido a un Galar distinto, sino a varios, entre ellos incluso mujeres, y todos en distintos tiempos, con distintas culturas, en varios lugares.
-Basta -dijo Galar presionándose las sienes.

Las imágenes desaparecieron, pero no los recuerdos. Ahora sabía que había viajado durante muchos días en esa selva, que varios de los miembros de su expedición habían muerto y que él mismo casi los había acompañado en su infortunio, pero que al fin había logrado volver a la civilización para encontrarse con el aprecio de muchos debido a su valor... y con la noticia de que su prometida, la que lo había inspirado a completar su expedición y le había dado fuerza para sanar, se había desposado con un industrial.
-Si al menos alguno de esos infelices patéticos tuviera un final feliz -gruño para sí mismo y luego siguió su camino.



III


Hacía un par de horas el Imperio había comenzado a atacar el lado obscuro de Esmoz, por lo que ahora los enviados de la GAU estaban combatiendo a las naves de Asura con toda su fuerza. La buena noticia era que las naves de la GAU ya estaban cerca y listas para apoyar la batalla en la luna, pero todavía tenían que pasar por el perímetro guardado por los imperiales en el espacio.

Magneto, Lancelot y los Androbots habían sido los únicos Transformables enviados por el teletransportador, pero estaban haciendo un excelente trabajo en contra de las naves imperiales. En el espacio, sólo Acuarius y Solar combatían. La baja cantidad de Guerreros Estelares apoyando la defensa del sistema se debía principalmente a que los restantes debían permanecer en Nivaasa para protegerlo de cualquier posible y mal intencionado plan imperial.
-¡Por el Gran Espíritu! -dijo Josh-. ¡Miren toda la destrucción que están causando las naves del Imperio!
-Dicen que en el otro lado de la luna las cosas están peores -dijo Bala-Ek-. Pero al menos aquí hemos logrado proteger a muchos inocentes.

Un disparo voló en pedazos una de las construcciones de forma trapezoidal distintivas de Esmoz y los fragmentos casi hieren a un hombre que estaba cerca, pero Josh logró ponerlo a salvo cuando parecía ya tarde.
-Por favor -dijo el hombre aferrándose al brazo de Josh como si ni siquiera se hubiera dado cuenta de lo que acababa de pasar-, le suplico que me ayude a encontrar a mi familia. Cuando comenzó el ataque hubo una explosión y ya no pude encontrarlos. Por favor, ayúdeme.
Josh se quedó paralizado sin saber qué hacer.
-¿Josh? -lo llamó Bala-Ek.
-Mi familia es todo lo que tengo, por favor, usted que tiene tanto poder seguro podrá ayudarme, se lo ruego -insistía el hombre cubierto de sangre, de la cuál no se sabía cuánta era de él y cuánta de otros que habían caído cerca de él.
-Venga conmigo -dijo Bala-Ek tomando al hombre del brazo-. Lo llevaré a un refugio, puede ser que ahí esté su familia, y si no, es probable que esté en alguno de los otros refugios. Vamos.
-¿En serio? ¿Ellos estarán ahí? -dijo el hombre con voz trémula.
-Es probable -respondió la muchacha-. Josh, no te descuides, en un momento regreso -le dijo a su compañero.

Pero Josh no escuchó nada de eso, pues con el sólo hecho de pensar en la familia del hombre, supo que la verdad era que él no había perdido de vista a los suyos, sino que los había visto explotar frente a sus ojos. Esa sangre que lo cubría era lo que quedaba de sus seres queridos. Ahora sentía el dolor de ese hombre y la forma en la que su mente se había quebrado por el shock. Estaba acostumbrado a la muerte, pues en las minas la había visto muchas veces, pero nunca la había sentido como esta vez, ni siquiera cuando perdió a su madre. Entonces el dolor había sido mucho, pero nada comparado a lo que sentía ese pobre esmoziano, o tal vez era que no lo recordaba.

Durante el tiempo que Josh se quedó tratando de recuperarse, tuvo suerte de no ser alcanzado por un disparo del enemigo. Luego volvió a estar con todos sus sentidos activos y recordó lo que estaba pasando ahí. Apretó los dientes y le pidió al Gran Espíritu fuerza para afrontar el horror de la guerra y habilidad para defender a los débiles, y tras esto, sintió una nueva energía llenándolo. Miró al cielo y dió un salto para comenzar a pelear en el aire mientras en su capa se formaba un dibujo similar a un par de alas muy estilizadas.

Algo había cambiado en Josh, y no se trataba sólo de su capa.



IV


A bordo del destructor metnalita, unos minuciosos cálculos de último momento eran terminados por Garkoz ante la mirada atenta de Asura.
-Todo está listo, gran Asura -dijo el científico-. Tenemos localizada la posición de KarmaTrón para poder monitorearlo, y los cálculos para abrir la puerta interdimensional están listos, sólo esperamos su orden.
-Muy bien -sonrió Asura con crueldad-. Espera diez minutos y abre el portal, en cuanto KarmaTrón y yo crucemos, ciérralo, ya sabes que no necesitarás preocuparte por mí. ¿Entendido?
-Sí, señor, se hará como usted mande.
Asura dió media vuelta y salió de la sala de computadoras, un momento después, el destructor completo comenzó a vibrar y toda la tripulación sintió un escalofrío.

Evita, portando la armadura pero sin haber incrementado su tamaño, luchaba en el aire contra las naves enemigas, entonces sintió la vibración obscura y comenzó a volar lejos de todo el movimiento.
-¿A dónde va Karma? -preguntó Rog.
-A combatir la fuente de energía negativa que acaba de sentirse, creo -dijo Cord.
Rog se concentró y al fin pudo sentir, después de todos los demás Guerreros Kundalini en Esmoz, el peligro que se acercaba.
-¡Tenemos qué hacer algo para ayudarla! -dijo.
-Pero no podemos dejar la batalla, muchos inocentes dependen de nosotros -dijo Cord antes de saltar para eludir una descarga enemiga.
-¡Hey! ¿Han visto a Josh? -preguntó Bala-Ek desde cierta distancia.
-No, pensé que estaba contigo -respondió Rog.
-Así era, pero nos separamos un momento y desapareció.
-Que el Gran Espíritu no permita que sea herido -dijo Cord.

En el cielo del lado visible de Esmoz, naves y naves caían sin razón aparente, lo que estaba volviendo locos a los pilotos imperiales.
-¿Qué demonios pasa? -se preguntaban.

Entonces fue cuando algunos pudieron ver por un momento a un humano vestido con ropajes usados por los Guerreros Kundalini y una capa que flotaba con el viento, el extraño estaba volando a una gran altura y algo lo había hecho dirigir su vista hacia el espacio.
-Obscuridad -murmuró, y un momento después desapareció de nuevo.



V


Lis despertó en una habitación en Dhairya, su rostro se veía tranquilo y el dejo de tristeza había desaparecido. Sentía que Zacek, o al menos una parte importante de él, estaba con ella. Miró sus muñecas ahora portando un nuevo par de brazaletes dorados y se levantó de la cama.

Al salir de la habitación notó mucha tranquilidad en la base y se dirigió entonces a buscar a alguien que pudiera decirle qué pasaba. Se encontró con un piloto que la puso al tanto de la situación en Esmoz y de inmediato se apuró hacia el cuarto de los teletransportadores.
-¡Emperatriz! -se sorprendió Bantar al verla entrar-. Veo que se ha recuperado -dijo sin dejar de notar un mechón blanco en el cabello rojo de Lis.
Lis sonrió.
-¿Es verdad lo que sucede en el sistema Urmuz? -preguntó a continuación.
-Sí, parece que el Imperio ha decidido cambiar su estrategia y lanzar ataques sorpresa a cada momento, pero no entiendo por qué primero atacaron Nivaasa y ahora un sistema planetario completamente indefenso -dijo Bantar pensativo.
-Quiero ir a ayudar -dijo Lis.
-¿No está débil luego de la batalla en el espacio?
-No, de hecho me siento con más energía que nunca. Además, no puedo dejar a los demás peleando solos -y apenas había dicho esto, Lis tuvo un fuerte presentimiento-.
''Asura... -dijo mientras sus ojos dejaban notar una clara expresión de alarma.
-¿Está bien todo? -se preocupó Bantar.
-¡Rápido! -dijo Lis apurada-. ¡Evita está en peligro! ¡Debo teletransportarme pronto!

Mientras los últimos preparativos para iniciar la teletransportación se ajustaban, Lis pronunció las palabras de poder mientras juntaba sus nuevos brazaletes sobre la cabeza: -¡Sambhavi Shakti!
-¡Por el Gran Espíritu! -exclamó Gelius al entrar en la habitación en ese mismo momento con el último reporte de la situación en Jaasgul, donde la misma Wila había sido hecha prisionera por un grupo comandado por Zaboot y las tropas de la Alianza del Mal estaban retirándose poco a poco. Aunque Gelius reconocía a la emperatriz, desconocía por completo su indumentaria de Molécula, misma que se veía como una cruza entre armadura de batalla y armadura de fantasía para concurso de belleza, de ahí su sorpresa.
-Todo listo -anunció un operador de la sala de teletransportadores, y un momento después la Molécula se desvanecía para reaparecer en la luna de Esmoz.
-¿Vi lo que vi? -preguntó Gelius a Bantar.
-¿Su nuevo traje o el mechón blanco en su cabello? -dijo Bantar.
-El traje.
-Sí... un modelo, emmm, interesante.
-Sé que no suelo decir estas cosas y que en momentos así detalles como este no importan mucho, pero me temo que tal vez la emperatriz sienta algo de frío -dijo Gelius con absoluta seriedad.



VI


Galar llegó al poblado de Aacharaa, un lugar con casas en forma de semiesfera cubiertas de hierba y flores.
-Bienvenido -lo saludó un granjero al pasar, y de inmediato el cazarecompensas aprovechó para preguntar sobre la ubicación de algún Guerrero Kundalini. El granjero lo miró un poco extrañado por un momento, detalle que Galar notó y por el cual decidió hacer lo que había estado haciendo hasta ese momento desde que empezara su búsqueda:
-Por supuesto no espero que la ayuda sea gratis -dijo al granjero mientras sacaba algo de dinero.
-Por favor, guarde eso -dijo el granjero, quien por cierto tenía los tentáculos que salían de su espalda, tatuados con curiosos símbolos que en ciertas culturas eran vistos como amuletos para diversas cosas-. No necesita pagarme por decirle dónde vive nuestra Guerrera Kundalini, todos estamos orgullosos de que una nativa de este pequeño poblado sea una de ellos, así que me honrará llevarlo a conocerla, es sólo que me llamó un poco la atención su rostro.
-¿Mi rostro?
-Se ve apesadumbrado, si me disculpa la observación -sonrió el granjero haciendo que sus bigotes de morsa se arquearan un poco hacia arriba.
-¿Usted cree? -sonrió Galar un poco forzado.
-Sí, lo creo -dijo el granjero-. Pero vamos, que a lo mejor usted tiene algo qué hacer y yo le estoy robando tiempo.
-No hay cuidado -dijo Galar sintiendo un poco de simpatía por el gentil granjero.
En camino al hogar de la Guerrera Kundalini de Aacharaa, Galar notó varios lugares quemados y un par de casas hechas añicos, parecía que algo había pasado ahí, tal vez el ataque del Imperio de hacía unos días, sólo que le extrañaba que el poblado entero no estuviera devastado por completo, como solía ocurrir con un ataque imperial.
-Ahí vive Vikaasa, nuestra guerrera -señaló el granjero una de las casas deshechas.
-¿Ahí? -preguntó sorprendido e incrédulo el mercenario.
-Así es -sonrió otra vez el granjero-, que tenga suerte -y se marchó.



VII


Josh apareció de pronto a lado de KarmaTrón, ambos volando a gran velocidad.
-¡Evita! -gritó Josh.
-¡Josh! ¿Puedes volar? -preguntó la niña de forma casual.
-¡No es momento para eso! ¡Debemos irnos de aquí!
KarmaTrón no respondió.
-¡Evita! -insistió Josh a grito abierto-. ¡Algo muy malo se acerca! ¡Puedo sentirlo!
-Regresa y haz que la emperatriz Lis no me siga, Josh. Es muy importante -dijo KarmaTrón y a Josh le pareció ver una sonrisa en el rostro de la armadura.
-¡Pero Evita!
Entonces KarmaTrón detuvo su vuelo y Josh también.
-¿Qué pasa, Josh? -preguntó KarmaTrón.
-No debes ir a esa batalla... siento que si lo haces no volveré a verte -dijo el muchacho.
Entonces la armadura desapareció y Evita se quedó flotando a mitad del aire.
-No tengas miedo, Josh -dijo la niña.
-No es eso... es algo más. Sé que va a pasar algo malo. ¡Desde que Cord nos llamó para venir aquí estoy sintiéndolo!
-Un mal presentimiento no siempre se vuelve realidad, no debes temer entonces. Ahora eres más fuerte que antes, y con algo de tiempo llegarás a ser todo un Guerrero Kundalini del que me sentiré muy honrada de ser su amiga, ¿y sabes por qué?, porque ya no habrá más temor en su corazón.
-Pero si te pasa algo, yo...
-Shhh... -sonrió Evita poniendo la mano en los labios de Josh-. Si algo me pasa, debes prometerme que harás todo lo que puedas para que tu corazón esté siempre limpio y que ayudarás a otros a mantener los suyos así también.

Josh guardó silencio, pues ahora sentía un nudo en la graganta que parecía ir aumentado de tamaño conforme la fuente de energía negativa que había sentido se acercaba más y más.

Evita le dió un beso en la mejilla a su amigo y susurró las palabras de poder para un momento después verse cubierta por su armadura una vez más, miró otra vez a Josh y siguió su vuelo.
-Evita... -dijo Josh sintiendo ganas de ir tras ella mientras la veía alejarse-. Que el Gran Espíritu... -Josh no completó la frase, pues entonces el nudo en su garganta se apretó más y casi comenzó a llorar. Se giró despacio y comenzó a volar hacia el palacio de Betuk esperando encontrar a la emperatriz en el camino, basándose en lo que le había pedido su amiga.



VIII


Galar entró a las ruinas de la casa con cuidado y tratando de no hacer mucho ruido.
-Hola -dijo modulando la voz al no ver a nadie por ahí, y al no recibir respuesta se preguntó si el granjero le habría jugado una broma y, si era así, qué parte de su anatomía sería más sensible a un buen puñetazo como recompensa por su ingenio.

Galar miró que con todo y lo derruído de la construcción, las cosas en el interior de la casa estaban sin daño, claro que no había mucho que pudiera romperse en ese lugar, pues el amueblado completo estaba constituído por una mesa y dos sillas de madera, un cojín redondo de buen tamaño y un colchoncito a ras del suelo.

El mercenario caminó entre los escombros por un momento, hasta que al fin aceptó la idea de que por alguna razón se le había engañado.
-Estúpido granjero -se dijo antes de encaminarse a la salida, y entonces notó a alguien detrás de sí y por reflejo rodó por el suelo, y al terminar su maroma estaba apuintándole con su arma a quien lo había sorprendido.

La persona detrás de Galar no pareció impresionarse en lo más mínimo por esa demostración de agilidad y rapidez de reflejos, y tampoco por el hecho de tener un láser apuntándole directamente a la cabeza. Se trataba de una mujer de apariencia joven (aunque Galar había oído que entre los Guerreros Kundalini la edad aparente era algo muy engañoso), con cabello largo y brillante de color negro, los ojos cerrados y talla mediana.
-Menos mal que no rompiste nada -dijo la joven-. Acabo de arreglar la mesa hace apenas unas horas y hubiera sido algo descortés de tu parte si me hubieras obligado a tener qué volverlo a hacer -sonrió.
Galar no dijo nada, sólo continuó apuntándole desconfiado a la extraña, preguntándose si sería ella a quien buscaba.
-Soy Vikaasa -respondió la joven, sin dejar de sonreír, a la pregunta que Galar no hizo-, y no tienes que apuntarme con esa arma, soy silenciosa pero no peligrosa.
Galar se incorporó mirando con desconfianza a la mujer y luego guardó su arma muy despacio.
-Lo siento -dijo-. Estoy algo sensible desde hace un tiempo.
-Nervioso, sería más adecuado -dijo Vikaasa-. Pero espero que ahora estés más tranquilo. Te ofrecería algo de té de hierbas para ayudarte a sentirte más relajado, pero desafortunadamente mi estufa vió su último amanecer el día que atacaron esos enormes robots del Imperio.
-No hay problema, no he venido por té.
-Es una lástima -dijo Vikaasa mientras se sentaba en una de las sillas-. Si así hubiera sido, podrías saborear el mejor té de todo Nivaasa.
-Dijiste que no tenías estufa para prepararlo -observó el mercenario.
-Y tú dijiste que no habías venido por té, así que estamos a mano -sonrió la joven-. Bueno, entonces dime, ¿cómo te llamas y a qué has venido a mi humilde morada?
-Galar es mi nombre y he venido a ofrecerte un trato, considerando que en verdad seas una Guerrera Kundalini.
-¿Y si no lo fuera?
-Pero lo eres, ¿no?
-Bueno, yo sé lo que soy, la respuesta que te dé podría variar infinitamente de esa verdad.
-Mira -dijo Galar sintiéndose algo intranquilo ante la conversación que estaba teniendo y el hecho de que su anfitriona no abriera los ojos para nada-, una supuesta Guerrera Kundalini me hizo algo hace días y desde entonces mi mente funciona de forma extraña... he viajado y gastado mucho para llegar aquí y tengo la esperanza de que podamos llegar a un trato civilizado tú y yo.
-Si hay esperanza la posibilidad se incrementa -dijo la joven.
-Te pagaré muy bien si puedes quitarme lo que esa otra kundalini me hizo.
-Depende de qué te hizo, así que puedes explicarme si quieres.

Galar procedió entonces a contarle a su extraña anfitriona lo ocurrido en su encuentro con los mineros fugitivos y sobre las visiones y sentimientos que habían venido después, aunque claro, no incluyó detalles como la razón por la que él había encontrado a los mineros o su profesión de mercenario y cazarecompensas.

Al terminar Galar su explicación, Vikaasa sonrió como antes y se levantó de su silla para ir a sentarse en el cojín redondo.
-Ahora entiendo porqué quieres que deshaga lo que esa muchacha te hizo -dijo-. Aunque entiendo también que desde otra perspectiva, eso que tienes puede considerarse un don.
-¿Un don que me conduce hacia la locura?
-O hacia la revelación de algo.
-¿La revelación de una serie de vidas consecutivas en las que nunca logré unirme a las mujeres que amé, a veces por traición y a veces por muerte o situación? Menos mal que no creo en toda esa basura, pues de otra forma me sentiría infinitamente apenado por la debilidad y patetismo de mis pasadas existencias.
-Me hablaste de una hermana que reconocías como la misma en cada existencia, y de una mujer amada a la que también encontraste en varias encarnaciones. Tal vez todo esto tenga algo qué ver con ellas, ¿no crees?
-No. Sencillamente me parece estúpido que la kundalini que me hizo esto sea esa supuesta hermana perdida, pues es una gran casualidad que de todas las personas en el universo, fuera justamente ella esa hermana en el momento en el que necesitaba de mi ayuda para escapar de quienes la tenían atrapada.
-La casualidad es algo que no existe para el Gran Espíritu -dijo Vikaasa.
-Mira, no he venido a convertirme, sólo quiero que me quites esto, te pago y me voy -dijo Galar fastidiado.
-Está bien, te ayudaré con tu problema pero sólo si me haces antes un favor -dijo la joven.
-¿Un favor?
-Quiero que me ayudes a reconstruír mi casa y las de los vecinos que resultaron afectados, el día del ataque no estaba despierta todavía cuando todo empezó y apenas pude cubrir el poblado con una ilusión, pero no antes de perder algunas casas, y me siento algo culpable, así que entre más rápido termine de reconstruírlo todo, más rápido me sentiré más tranquila y podré ayudarte con mayor efectividad.
-No tengo experiencia construyendo casas -dijo el mercenario.
-No es tan difícil, hasta alguien ciego de nacimiento como yo puede hacerlo -sonrió otra vez Vikaasa, y al escuchar lo de su ceguera, Galar sintió un escalofrío en todo el cuerpo.



IX


La Molécula se desplazaba a velocidad asombrosa hacia el lugar que sus sentidos supraconscietes le indicaban, pero a velocidad todavía más sorprendente, Josh apareció a su lado y le pidió que se detuviera, reconociéndola sin saber exactamente cómo, pues se veía muy distinta a como la recordaba desde la última vez.
-¿Qué pasa? -preguntó la Molécula.
-Evita me pidió que viniera con usted para pedirle que no la siga -respondió Josh.
-Zacek solía hacer eso, siempre pedía que lo dejáramos pelear solo, pero él nunca nos dejaba a nosotros -dijo la emperatriz-. Jamás debemos dejar a nuestros amigos y compañeros -y se dispuso a seguir su camino.
-¡Espere! -la detuvo Josh-. Ella hablaba muy en serio, hay algo con una gran energía negativa y por alguna razón me pidió que no dejara que usted fuera con ella, pues correría un gran peligro...
-¿Gran peligro?
-Está bien, sólo dijo que era importante que no fuera tras ella. Pero en su voz algo...
-Puede que ella sea quien se encuentre en peligro, Josh -lo interrumpió la Molécula-, y en ese caso tal vez nosotros haríamos la diferencia a su favor.
-¡Pero ella me pidió que no lo hiciéramos!
Lis miró a Josh por un momento y luego se hizo invisible para seguir su camino.
-¡Su alteza! -la llamó Josh angustiado-. ¡Por favor, no lo haga!
-Sé que tú también quieres ir a ayudarla, Josh -pensaba Lis mientras se alejaba-, pero no te preocupes, yo la ayudaré a volver con bien.

Mientras, en Casmioz varias naves de la GAU buscaban sobrevivientes entre las construcciones convertidas en roca fundida por las armas de los metnalitas.
-¡Dioses! -exclamó Ashcat desde su nave de batalla recién asignada.
-Los detectores de vida no encuentran nada, parece que no hay sobrevivientes -comunicó el comandante de la misión al resto de su escuadrón.
-¿Eso significa que volvemos al crucero? -preguntó otro de los pilotos.
-Sí. Desafortunadamente ahora está confirmado Casmioz es un planeta muerto -dijo el comandante.

Los pilotos salieron del pequeño planeta sintiendo una gran tristeza, pero también un mayor compromiso de lucha para evitar que el Imperio continuara haciendo cosas como esa.

Los fantasmas de Casmioz vieron las naves partir, deseándoles suerte en su lucha contra quienes habían acabado con la vida de su mundo.

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
PORTALES

I


KarmaTrón descendió a mitad de un desierto de arenas rojas, en ese punto de la Luna de Esmoz era de noche y el paisaje se veía desolado. Evita pudo sentir lo débil que era la capa que separaba las dimensiones en ese lugar, se sentía el latir de otras realidades.

La niña recordó sus días como minera y los días antes de eso, y aunque sus recuerdos de felicidad se reducían a unos fragmentos de su infancia lejana y a los pocos días desde su llegada a Nivaasa, sentía una curiosa nostalgia que tal vez fuera causada por recuerdos aún más viejos y que no podía encontrar.

KarmaTrón se sentó en la arena, y mientras seguía recordando, una enorme figura negra bajó desde el cielo muy cerca de ella.
-Ahora -recibió Garkoz la orden justo en su mente, un complicado sistema se activó en el destructor y una vibración comenzó a sentirse en todo el sistema de Urmuz.

-¿Qué sucede? -preguntó Bala-Ek al sentir ya no sólo la energía negativa de Asura, sino también la extraña vibración.
-¡Por el Gran Espíritu! -se alarmó Cord.

-Todas las naves abandonen la batalla -se escuchó en cada unidad Imperial, y los pilotos comenzaron a retirarse ente el asombro de los habitantes de Esmoz.

En el desierto, la misma materia de la realidad comenzó a rasgarse en varios puntos, en ese momento, Evita se puso de pie y miró a Asura en su armadura negra. El emperador estaba diciéndole algo, alguna amenaza muy probablemente, pero la niña no lo escuchaba pues sus palabras, al igual que cada una de sus acciones, eran demasiado lentas.

El paisaje comenzó a cambiar alrededor de KarmaTrón y Asura. Evita incrementó su tamaño hasta igualar el del emperador del mal y dió un pequeño paso a la izquierda para evitar el espadazo que su enemigo le lanzara.

Sin entender el por qué, ahora KarmaTrón sabía exactamente lo que debía hacer y sentía que Asura no estuviera dispuesto a dejar de pelear para hacer una tregua.


II


Galar se derrumbó repentinamente mientras acarreaba algo de madera hacia la casa de Vikaasa, su vista se nubló y se sintió arrastrado por una fuerza invisible.
-¡Vikaasa! -gritó el mercenario mientras intentaba resistirse, y en un momento la joven estuvo a su lado, aunque sin decir nada.

Todas las imágenes de existencias pasadas comenzaron a llenar la mente de Galar, pero a diferencia de otras veces, esta vez no se trataba de una sola, sino de todas al mismo tiempo y a gran velocidad.

Vikaasa tomó las manos del mercenario.
-Lástima que faltara tan poco tiempo -dijo la joven-, en serio quería reconstruír esas casas. Bueno, si todo sale bien tendré tiempo de sobra, deséame suerte, ¿si?
-Que el Gran Espíritu te acompañe -dijo Katnatek, de pie a lado de Vikaasa.
La joven sonrió y en el siguiente instante estaba dormitando con la cabeza sobre el pecho de Galar mientras escuchaba a la nueva portadora de la armadura leer algo de poesía.



III


Lis vió desde lo lejos cómo se abría un enorme portal y la energía negativa que manaba de este logró hacerla detenerse por un momento. Tal vez era su imaginación, pero le pareció que el portal que se abría eran en realidad unas enormes fauces que amenazaban cerrarse de pronto.

La emperatriz siguió adelante, y entonces chocó con algo que sus ojos no podían ver.
-Josh -dijo al sensibilizarse para sentir de qué se trataba, y entonces tanto ella como el chico volvieron a ser visibles-. Creo que subestimé tus habilidades, ya has aprendido la invisibilidad y a sentir a otros seres.
-Emperatriz, no puedo dejar que siga adelante -dijo el joven con determinación.
-No hay tiempo para esto, Josh. Siente la negatividad que hay aquí, todo causado por ese portal que se está formando. Sabes que Evita podría morir, ¿no es verdad?
-No podemos saberlo.
-Por favor, Josh, déjame ir a ayudarla. Creo que puedo ser de mucha utilidad ahora.
En ese momento el portal comenzó a cerrarse.
-¡Por el Gran Espíritu! -exclamó la Molécula, y sin pensarlo convirtió las moléculas de aire alrededor de Josh en una jaula y apresuró el vuelo.
-¡No! -gritó Josh dentro de la jaula, y concentrando todo su poder en una sola descarga pránica, logró romper los barrotes-. ¡Emperatriz!
Lis llegó hasta el lugar del encuentro entre KarmaTrón y Asura, y en ese mismo momento comenzó a sentir cómo su energía comenzaba a decrecer.
-¡Asura! -gritó la heroína al momento que lanzaba una descarga desintegradora contra el emperador.
Con gran habilidad, el metnalita eludió el ataque dando un salto.
-La pequeña Lis -dijo Asura preparándose para atacar, confiado en la ventaj total que tendría al cerrarse el portal.
-¡Evita, debemos salir de este lugar! -dijo la emperatriz y entonces apareció Josh.
-¡Josh, Lis, deben irse ahora! -dijo KarmaTrón-. No se preocupen por mí.
-¡No vamos a dejarte! -gritó Lis lanzando otras descargas contra Asura para mantenerlo ocupado.
-¡Deben hacerlo, Lis! ¡Esta vez no es como solía ser con el emperador Zacek! ¡Esto es muy serio! -dijo KarmaTrón con una potencia en su voz que hizo retroceder a Lis y a Josh, e incluso Asura sintió cierta intranquilidad sutil.
-No saldrá nadie de aquí -dijo Asura y lanzó furiosas descargas de energía negativa en contra de los Guerreros Kundalini.
-¡Basta, Asura! -ordenó KarmaTrón con más potencia que la última vez, y entonces Asura dirigió toda su atención hacia su némesis.
-¿Vendrá, emperatriz? -preguntó Josh mientras pocos metros quedaban ya del portal.
Lis miró a KarmaTrón una vez más y apretó un puño mientras respondía afirmativamente. Tras esto, Josh tomó a la emperatriz y en un fulgor ambos desaparecieron de la vista y alcanzaron a cruzar el portal un momento antes de que se cerrara por completo.
-Ahora estamos solos y tu energía no durará, Karmaimbécil, pues la negatividad nos rodea -dijo Asura preparando otra vez su espada.
-Gracias a tí, Asura, la negatividad me ha rodeado desde que nací -dijo KarmaTrón-, y aprendí a soportarla mientras trabajé en tus minas. Tal vez mi energía se terminará en este lugar, pero mucho después de lo que tú crees.
-Ni siquiera traes tu sable de poder para defenderte, ¿cómo puedes hablar entonces con tanta seguridad? -dijo Asura lleno de odio.
-Una vez rompiste el sable de Zacek, Asura, y en ese momento se anunció tu futura victoria, luego Zacek obtuvo otro sable y se anunció nueva esperanza. Yo no traigo un sable, ¿qué vas a romper, emperador?
En respuesta Asura atacó, pero parecía imposible darle una sola vez a su contrincante, y entonces, en una última estocada, KarmaTrón eludió el ataque, tomó el brazo del emperador y con un rápido movimiento lo hizo tirar su espada para luego derribarlo con una patada en pleno abdomen.
-¡Maldición! -rugió Asura, levantándose con celeridad.
KarmaTrón tenía la espada de Asura en las manos y la miraba de forma extraña.
-No puedes usar esa arma -dijo Asura burlón mientras se acercaba caminando despacio hacia su enemigo.
-Y parece que tampoco romperla, pues el negativismo la ha hecho muy fuerte, a diferencia de la de tu sirviente Ninjitsu.
-Te estás dando cuenta de la realidad -dijo el emperador-, todavía es tiempo de que te rindas para tener a cambio una muerte rápida.
-Por un momento pensé que me ofrecerías unirme a tí como solías hacerlo con Zacek -dijo KarmaTrón-, pero parece que al menos aprendiste algunas cosas de él -y tras decir esto, levantó la espada de Asura y con un solo movimiento la clavó hasta el puño en la roca estéril del lugar donde se encontraban-. Bueno, a menos que quieras unirte a la luz, Asura, vamos a tener un problema.
Asura trató de sacar su espada sin éxito, y entonces miró a KarmaTrón con más odio que nunca.
-¡Maldito! -gritó lanzando rápidas descargas de energía negra contra su oponente, pero de nuevo sin acertar ni una sola vez.
-Asura, hijo -dijo entonces una voz que parecía no tener origen-. Este defensor es muy poderoso, pero ahora, yo te daré mi fuerza y acabaremos con él en un momento.
Entonces una figura formada de fuego entre negro y rojizo apareció por un momento para luego enrollarse en el cuerpo de Asura mientras iba penetrando en su armadura, inflamándola, retorciéndola y haciéndola cambiar a una forma más temible.



IV


El tiempo retrocedió más y más, mostrando vidas más antiguas desarrollándose hacia el pasado, cada una comenzando con la muerte y terminando con la concepción. Entonces hubo una pausa justo antes (o después, dependiendo del punto de vista), de la última (o primera) concepción, y Galar se sintió sin forma en un vacío que no podía describir. Entonces fue recuperando su forma, muy despacio, aunque pronto notó que esta forma brillaba de manera especial mientras flotaba en ese vacío que sin embargo no lo asustaba.
-Galar -dijo Vikaasa manifestándose frente al mercenario con una forma que también resplandecía, aunque con más fuerza.
-¿Estoy muerto o así es cuando estás completamente loco? -preguntó Galar.
-Ni lo uno ni lo otro -dijo la joven.
-Te reconocí a lo largo de todas las visiones -dijo Galar-. Así que eras la persona a la que amé tantas veces. Interesante forma de entrar en mis alucinaciones. Ahora siento una mezcla de cariño y aversión por las malas cosas que me hiciste pasar, como eso de casarte con otro mientras yo exploraba esa estúpida selva, pero está bien, porque sé que todo eso no es verdad, y sólo quisiera que me dijeras si puedes curarme ahora que has visto todo el espectáculo montado dentro de mi cabeza.
-Galar -dijo calmadamente la joven ciega-, no son alucinaciones. Todo lo que pasó en esas visiones, ocurrió realmente en el pasado. Siento haberte lastimado entonces, pero sólo seguía mi destino como tú ahora sigues el tuyo...
-Claro, disculpa aceptada -dijo el mercenario sin creer nada-, pero no vas a hacerme creer que toda esa basura es verdad, así que cumplamos con el trato y ayúdame a deshacerme de las visiones y los recuerdos. Sé que no he terminado de ayudarte a reconstruír, pero te juro que en cuanto salga de aquí continuaré hasta terminar, o es más, contrataré a los mejores arquitectos para que reconstruyan el poblado entero si lo deseas, pero por favor ayúdame a salir de esto.
-Intento ayudarte, Galar, pero para eso debes encontrar lo que hay más allá de tu pasado en esta dimensión. Yo ya no puedo acompañarte a partir de aquí, pero puedo explicarte algunas cosas si quieres escucharme.
-¡Sólo explícame cómo volver a ser normal! -exclamó el cazarecompensas desesperado.
-Esa respuesta también está del otro lado... dependerá de tí.
-Así que no me dejas otra opción, ¿eh?
-No la hay. He hecho lo posible para traerte hasta este punto y ahí termina mi habilidad.
-Muy bien, iré "al otro lado" como quieres, pero puedes jurar que si esto es una trampa, de alguna forma recuperaré los recuerdos suficientes para matarte.
Vikaasa no respondió.
-Bien, estoy listo -dijo Galar dirigiéndose al vacío que lo rodeaba, y entonces desapareció.



V


-La vibración fue transmitida desde el destructor metnalita -reportaron los refuerzos de la GAU en el espacio a los Guerreros Kundalini en Esmoz.
-¿Identificaron la frecuencia? -preguntó Bala-Ek.
-Estamos intentando hacerlo, aunque parece que se trataba de un intento para crear un portal interdimensional de algún tipo.
-Era justamente eso -dijo la Molécula entrando en el cuarto de teletransportadores del palacio con Josh detrás de ella.
-¿Un portal? -preguntó Cord.
-Sí, un portal a una dimensión negativa, y ahora Evita está encerrada en ella, a solas con Asura -dijo la emperatriz-. ¿Escuché que la vibración que abrió ese portal provino del destructor?
-Sí, parece que la tecnología dimensional de esos tipos ha avanzado bastante -dijo Bala-Ek.
-Muy bien, entonces necesitamos a alguien familiarizado con la teoría dimensional, que esté listo para cuando hayamos tomado ese destructor -dijo Lis decidida.
-¿Tomar el destructor? -preguntaron los refuerzos en el espacio.
-No será muy difícil -dijo la Molécula-, Josh y yo lo capturaremos, pero para tener mayor seguridad estén pendientes por si surge cualquier imprevisto. Vamos, Josh.
-¿Qué? ¿A tomar por asalto un destructor? -preguntó el muchacho tan incrédulo como el resto de los que escuchaban esto.
-Con tu velocidad ni siquiera nos verán acercarnos, y una vez ahí yo podré hacer que entremos y entre los dos neutralizaremos a los tripulantes. Creeme, he estado antes dentro de un destructor y sé el tipo de tripulación con la que cuentan, basada más bien en la cantidad y nunca en la calidad -explicó la emperatriz.
-Pero no sé si podré salir al espacio exterior -confesó Josh.
-No te preocupes, puedo usar mi poder para protegerte del vacío espacial, si eso te preocupa, pero debemos actuar pronto.
-Está bien -dijo Josh sin pensarlo más.
-Lis, ¿estás segura de esto? -preguntó Cord.
-No te preocupes, Cord, podemos hacerlo sin problemas. El Imperio ya no se enfrenta a lo que está acostumbrado -sonrió Lis.
-Tal vez si fuéramos más con ustedes -sugirió Bala-Ek.
-¿Podrías llevar a alguien más, Josh? -preguntó Cord.
-Bueno, la emperatriz es ligera -se sonrrojó el muchacho-, supongo que podría llevar a otra persona.
-No se hable más, yo iré con ustedes -dijo el gnomulón, y de inmediato el trío salió del palacio para dirigirse hacia el destructor metnalita.



VI


Galar se encontró nuevamente en un cuerpo que no era el suyo, sólo que a diferencia de otras veces, este cuerpo no se sentía como si fuera el suyo de cualquier forma, sin algo "apretado" si se puede usar ese adjetivo para este caso. Miró a su alrededor y vió que estaba en una cámara con paredes blancas y una iluminación suave, con nada más que un cojincillo sobre el que se encontraba sentado en posición de loto. Se levantó y salió por la puerta para encontrarse con un tipo calvo, con las orejas en punta, vestido con una túnica llena de símbolos, que lo observaba curioso.
-¿Hubo éxito esta vez? -preguntó el hombre extraño, y Galar esperó que la respuesta saliera de su boca por sí sola como siempre, pero esta vez la persona que se supone era él no tuvo nada qué decir.
-¿Qué demonios pasa? -gruñó el mercenario acostumbrado a no ser oído durante sus visiones.
-¿Perdón? -se impresionó el extraño al oír esto.
-¿Puedes oírme? -se extrañó Galar.
-Sí, claro... ¿quién eres?
-¿Tú no lo sabes?
El hombre negó con la cabeza.
-No me había pasado nada como esto en otras ocasiones -dijo Galar para sí mismo-. Pero qué diablos... Mira, he venido a este lugar porque se supone que aquí está una respuesta que busco, así que espero puedas ayudarme.



V

Asura se veía más terrible que nunca, su armadura ahora distinta, de forma monstruosa e irreal, resplandecía violentamente, y la energía negativa que lo llenaba hubiera sido suficiente para negativizar un planeta pequeño.
-Ahora somos uno, Asura -dijo el Amo de las Tinieblas.
-Estás muerto, KarmaTrón -dijo Asura con una voz profunda y temible.
-Soy una mujer, Asura -dijo KarmaTrón.
-¿Qué?
-Has estado hablándome como si fuera un hombre, pero no es así, soy una mujer, me llamo Evita y tengo 13 años -dijo KarmaTrón.
El emperador soltó una corta carcajada.
-Acába con ella -dijo el Amo de las Tinieblas y Asura obedeció arrojándose al ataque con ágiles golpes. Esta vez parecía que Evita estaba en desventaja, pero pese a todo lograba defenderse bien.
-La resistencia es inútil, niña -dijo Asura, pero Evita no respondió, en vez de eso siguió peleando con toda su fuerza, pero cada golpe que bloqueaba, la lastimaba tanto como los golpes directos.
-Es el momento -pensó Evita en el instante en que era derribada por el emperador.

En Metnal, Avlesha derramó sin querer la copa de la que bebía.
-¿Pasa algo? -preguntó Samaztia, nativa del planeta Gluarkz y al igual que Avlesha, aliada de Asura desde que este la liberara de la prisión de Kermnik.
-No te importa -repondió Avlesha y salió de la habitación.
El jardín del palacio de Asura sólo tenía plantas que resultaban peligrosas para los visitantes; las que no eran venenosas se alimentaban de cualquier cosa que se les acercara, y había algunas que incluso podían moverse para acechar a sus presas, pero si se sabía por dónde caminar, en este caso por una camino protegido por campos de fuerza invisibles que protegían al visitante, se estaba seguro. Ahora Avlesha caminaba por ese camino, sintiendo algo muy raro dentro de ella. No supo de qué se trataba, y de haberse dado cuenta de que estaba presintiendo que alguien por el que sentía algo que no quería aceptar desde hacía años estaba en peligro, tal vez hubiera preferido quitarse la vida antes de admitir sus sentimientos y todo lo que esto implicaba.



VI


Mihzu escuchó con atención la historia de Galar, y entonces supo de quién se trataba, pues el hecho era que lo esperaban desde hacía tiempo él y su compañero Tahre, quien por cierto era el dueño del cuerpo en el que se encontraba el mercenario.
-Hace mucho tiempo -explicó Mihzu-, tras derrotar al emperador del mal de esta dimensión y delvolver el balance, nuestra defensora sintió la obscuridad en otras dimensiones paralelas y quiso ir a ayudar en una de ellas aún cuando sabía que su memoria podría perderse para siempre. No sólo la memoria que normalmente se nubla al pasar de una vida a otra, sino parte de su memoria espiritual, casi como volverse, de alguna forma, un alma nueva para poder convertirse en una habitante completa de la dimensión que la iba a adoptar-.
''Así, la defensora pasó por las ordalías requeridas para llevar a cabo su propósito y...
-¿Las qué? -preguntó Galar.
-Ordalías... las pruebas sagradas... -aclaró Mihzu-.
''Pues bien -continuó-, tras las pruebas la defensora dejó de existir en esta dimensión para reaparecer en otra en la que había visto caer a su defensor a manos del mal. Esto entristeció a muchos, pero a nadie más que a su hermano, quien como ella, era uno de los nobles Guerreros de la Serpiente-.
''Pasó algún tiempo más, y un día, el caballero decidió ver cómo le iba a su hermana en la dimensión en la que se encontraba, o mejor dicho, ver cómo le iba a ir, su futuro, pues al usar las facultades de la Serpiente para revisar esa otra dimensión específicamente, siempre hay una desfase de tiempo y lo que se ve es lo que ocurre en el futuro lejano, lo que de cierta manera había sido una ventaja pues le daría tiempo de prepararse a nuestra defensora en una línea sucesiva de reencarnaciones, aunque por supuesto, ella seguro hubiera preferido estar ahí a tiempo para ayudar al defensor activo-.
''Con exactitud no sabemos qué vio el caballero, pero según sus palabras, nuestra defensora estaba en grave peligro, y la obscuridad que la rodeaba era tanta que el caballero apenas había logrado apartar la visión sin volverse loco.
Las palabras de Mihzu estaban cargadas de una curiosa pasión nostálgica, pero para Galar, sólo alargaban más las cosas. Lo que fuera que tuviera que hacer para volver a la tranquilidad de una vida normal, esperaba le fuera dicho pronto, pero con todo y esto, trataba de parecer interesado en lo que su anfitrión le decía.
-Luego de esta experiencia -seguía hablando Mihzu-, el caballero decidió ir él mismo a esa otra dimensión para ayudar a su hermana, y hubiera podido hacerlo como un visitante casual, sin necesidad de someterse al olvido por el que aquellos como la defensora pasan, pero según dijo, debía "aclimatarse" a la obscuridad para poder entrar en el momento preciso y sin gran peligro al lugar donde había visto a su hermana-.
''Hizo varios preparativos, visitó al guardián del Templo en aquella dimensión y le habló de su misión para que lo ayudara una vez llegado el momento, al igual que a su hermana; y aunque parece que este no aprobó del todo su método, pues el exponerse a la obscuridad es muy peligroso, aceptó hacer lo correcto cuando se requiriese. Y por último, antes de pasar por las ordalí... err... las pruebas sagradas, el caballero pidió que siempre hubiera un canalizador preparado para recibirlo una vez llegado el momento, pues era parte de su plan el volver aquí de alguna manera para pasar por una de nuestras puertas dimensionales con rumbo a lo que el llamó "la gran sombra" para sacar de ahí a su hermana.
-Me parece un plan muy complicado -dijo Galar, aunque para él, más que complicado, le resultaba casi inintelegible.
-Sí, pero nuestro Consejo de Ancianos lo analizó y lo consultó con varios maestros del espíritu, y al final se aceptó el plan.
-Me parece magnífico -dijo Galar sintiéndose un poco impaciente, pero todavía tranquilo.
-En fin -continuó Mihzu-. Desde entonces, se esperó la orden del Consejo para colocar a los que desempeñarían el rol de canalizadores, hace 200 años que la orden se dió y desde entonces alguien espera en este lugar. Los canalizadores actuales somos Tahre y yo-.
''De vez en cuando contactábamos a alguien o a algo de aquella dimensión, pero nunca era la persona indicada, por eso he de disculparme por no saber que era usted cuando llegó. Pero ahora que está aquí, significa que es el momento de cumplir con su misión, así que le ayudaré en todo lo que se me ha indicado. Por favor, acompáñeme.
-Un segundo -dijo Galar-. ¿Eso significa que la persona a la que esperaban soy yo?
-Así es, aunque es seguro que usted no recuerda quién es y probablemente todo esto le suene poco familiar.
Galar iba a decir algo más, pero pensó que entre más pronto terminara todo, más pronto estaría curado, así que se quedó callado e hizo una seña con la mano que hizo entender a Mihzu que estaba listo para ir con él.



VII


Las alarmas de alerta sonaban en todo el destructor metnalita, soldados, pilotos y tripulantes en general corrían de un lado a otro, disparando ocasionalmente contra un muchacho que de pronto aparecía de la nada para luego volver a desaparecer, una mujer en la que todos los disparos rebotaban, y un gnomulón que parecía encontrar diversión en perseguir soldados con un shuriken que se movía por sí mismo.

Al entrar a la enorme nave, Josh había revisado todo el complejo en un momento, así que ahora guiaba a la Molécula y a Cord hacia el puente, y luego de eso, buscarían rápidamente el lugar desde donde se controlaba la frecuencia que había abierto el portal en Esmoz.
-¡Tienen que detener a esos intrusos! -gritaba desesperado el capitán de la nave, un quelonio, por el comunicador en cabina.
-¿Acaso no van a hacer nada? -gritaba a su vez el asustado Garkoz ahí mismo al capitán.
-¡Señor! -gritó también un no menos asustado zondaxita encargado de los sistemas de monitoreo interno-. ¡Los invasores vienen hacia acá!
-¡¿Qué?! -exclamaron desesperados Garkoz y el capitán al unísono.
-¡Cierren de inmediato todas las compuertas de emergencia, maldición! -ordenó el quelonio, y de inmediato una serie de pesadas puertas a prueba de explosiones comenzaron a cerrarse, la más segura de ellas protegiendo precisamente el puente de la nave.
-¡Eso no va a detenerlos! -chilló Garkoz-. ¡Tenemos que escapar de aquí!
-Supe que la última vez escapó del ataque en Nivaasa, Garkoz -dijo el capitán-. Parece que su valor es pobre, ¿no?
-¡No diga estupideces! ¡No sabe lo que esos monstruos pueden hacer!
-No harán nada. Las puertas son a prueba de todo -dijo el capitán algo más tranquilo.
-¿Sabe lo importante que soy? -reclamó Garkoz.
El capitán ignoró al científico y se concentró en la situación de las naves imperiales que volvían perseguidas por naves de la GAU al destructor en estado de alerta.
-No podemos esperar a que todas nuestras unidades regresen -dijo el quelonio-. Retirémonos ahora y ya que no necesitemos preocuparnos por las naves del enemigo nos encargaremos de los intrusos.
-Sí, señor -fue la respuesta general en el puente.
En ese momento, la puerta "a prueba de todo" del puente se convirtió en agua y todos vieron con espanto a las tres figuras en el umbral.
-Hola -saludó Cord con una sonrisa.
Garkoz se ocultó detrás del capitán, quien ahora tenía la mano justo en la pistola que tenía en el cinturón.
-Yo no haría eso -dijo Cord señalando el arma, pero pese a la advertencia el quelonio desenfundó sólo para descubrir que en su mano ya no había nada.
-Aquí está lo que buscas -dijo Josh con el arma en la mano y luego la dejó caer.
En respuesta a esto, el capitán y todos los presentes levantaron las manos y se rindieron, todos excepto Garkoz, quien estaba ocupado tratando de ocultarse debajo de una silla, no es necesario mencionar que sin mucho éxito.



VIII


-Este es el portal -dijo Mihzu señalando un arco de piedra blanca cubierta de símbolos extraños, algunos parecidos a los de la ropa de los canalizadores.
-¿Y ahora qué? -preguntó Galar.
-Debe cruzar por ahí -fue la respuesta.
-¿Ah, sí?
-Sí, pero antes debo darle algunas cosas -dijo Mihzu mientras abría un cofre colocado sobre un pilar justo a un lado del arco.
Galar cruzó los brazos mientras esperaba.
-Tenga -dijo Mihzu dándole una diadema, una lanza y un sable.
-Gracias... -dijo el mercenario no muy convencido al ver las primitivas armas.
-Supongo que no recuerda qué son estos objetos, así que le diré rápidamente de qué se trata cada uno-.
''La lanza le perteneció a usted antes de marcharse a la otra dimensión, fue un regalo de los Inmortales. Según sus propias palabras, cuando volviera era muy probable que no pudiera usar las facultades de esa arma, pero aún así quiero que la lleve, pues se dice que con ella la negatividad se debilitaba alrededor suyo. Tal vez le sirva en ese lugar al que se dirige-.
''El sable le perteneció a la defensora. Otro obsequio de los Inmortales. Creo que también sería bueno que lo llevara-.
''Y la diadema es el único objeto que dejó estipulado debía dársele cuando volviera. En esta usted dejó grabado el recuerdo del lugar a donde debe dirigirse, pues debe saber que al cruzar el portal es importante tener bien claro a dónde se quiere ir o de lo contrario podría terminar en otro lugar. En cuanto se ponga la diadema, se supone que el recuerdo vendrá.
Galar no encontró mucha gracia en tener todavía más recuerdos que no eran suyos, pero después de todo no podía perder nada, así que tomó todos los objetos.
-Muy bien, entonces déjame entender bien. Me pongo la diadema, cruzo ese arco de ahí, ¿y luego qué?
-Luego saca a su hermana de ese lugar en el que se encuentra. Se sabe que usted dijo que no habría problema en hacerlo, pues parece que un portal se abrirá cuando esté ahí.
-Vaya... -dijo Galar sin mucha emoción-. Bueno, vamos a ver -y diciendo esto, se puso la diadema, muy parecida a la que usaban algunas princesas que había visto durante sus viajes, y por un momento se cuestionó sobre el buen gusto de esa persona que según Mihzu había sido él alguna vez.
Hubo muchos colores danzando de pronto frente a la vista de Galar. Torbellinos de luces reflejados mil veces en un efecto caleidoscópico, y entonces vino la imagen de una batalla entre dos gigantes, uno negro y otro rojo, negro y blanco. Supo que ese era el lugar al que debía ir, pero la sola vista del lugar lograba causarle escalofríos. Era un lugar obscuro, como cubierto de una espesa neblina no natural, y todo daba la impresión de muerte y temor.
Galar se quitó la diadema y se sintió mareado.
-¿Está bien? -preguntó Mihzu al ver lo pálido que se había puesto el mercenario.
-Sí -dijo Galar-. No hay problema. Ahora entiendo eso de que el ver ese lugar podía hacer que alguien se volviera loco, es todo -sonrió sin gran ánimo pero decidido a continuar. Volvió a ponerse la diadema dando un largo suspiro y cruzó el arco.
-¿Qué pasó? -preguntó Tahre del otro lado del arco, ya sin diadema, sable, ni lanza en sus manos.
-El hermano de nuestra defensora volvió -dijo Mihzu con seriedad.
-¿En serio? ¿Y cómo fue?
-Como se esperaba. Él no recuerda nada y su aura no es tan pura como cuando era un Guerrero de la Serpiente. Pude sentir su mente también; está muy confundido, pero hay algo dentro de él que lo guía hacia lo que debe hacer, y todavía se siente el amor que tenía por su hermana, según dicen los manuscritos, aunque cubierto por una capa de inseguridad que, aún mientras hablaba con él, parecía irse disolviendo con cada latido de su corazón.
-¿Sabes, Mihzu?
-¿Sí?
-Me hubiera conformado con una respuesta menos poética -sonrió el canalizador, y luego de esto, él y su compañero comenzaron a pedirle al Gran Espíritu que ayudara a cumplir su cometido al guerrero que por tanto tiempo habían esperado. Ellos sabían que el sacrificio de ese guerrero había sido tal vez el más grande del que se hubiera escuchado jamás, aun mayor que el de aquellos que, como la defensora, sacrificaban sus recuerdos, pues él había dado más que eso, y deseaban de corazón que no fuera en vano.



IX


El destructor más poderoso del ejército metnalita había sido tomado sin esfuerzo por tres Guerreros Kundalini solitarios. Nadie a bordo podía creerlo, de hecho, ni siquiera la GAU ni los otros Guerreros Kundalini podían creerlo.

Ahora, naves de la GAU abordaban la nave capturada y tomaban prisioneros a los soldados y pilotos de la misma, mientras que en el puente, el capitán y Garkoz eran atados por Josh con cuerdas formadas por la Molécula mientras Cord se comunicaba con Esmoz para ver si ya tenían a alguien capaz de manejar la máquina de Garkoz para reabrir el portal y sacar a Evita de la dimensión en la que ahora estaba atrapada.
-Una vez Zacek y Warp, un Guerrero Estelar muy querido para mí, me rescataron de una dimensión negativa como en la que ahora está Evita -comentaba Lis-Ek-. En aquella ocasión el negativismo de la dimensión a la que Asura me llevó no era tan grande, y aun así apenas tuvimos tiempo de salir gracias a la velocidad de Warp, antes de que nuestra energía se terminará por completo.
-¿Velocidad? -preguntó Josh-. ¿Entonces eso significa que yo podría ir por ella y sacarla sin necesidad de esperar tanto?
-Podría ser, pero el problema es que necesitarías vibrar con la frecuencia adecuada tanto para llegar ahí como para salir, sin mencionar que la negatividad es tanta que tal vez tu energía no alcanzaría para volver. Warp era un robot y por eso podía calcular perfectamente la frecuencia indicada -explicó Lis-. Y además, necesitarías saber en principio a qué dimensión vas a ir.
-Vaya, parece que todavía tengo que aprender muchas cosas más -se lamentó Josh-. ¿Pero cómo supo Warp a qué dimensión necesitaba ir?
-Zacek supo dónde me encontraba y aquietando su mente abrió un portal, él fue quien dio conmigo. Warp se encargó del regreso a esta dimensión.
-Un equipo de científicos familiarizados con la ciencia dimensional ya vienen para acá -anunció Cord-. Llegarán en unos minutos más usando el teletransportador en Esmoz.
-Perfecto -dijo la Molécula, aunque a Josh el tiempo se le estaba haciendo muy largo, lo bastante como para tomar la calidad de eterno al momento de imaginarse esperar todavía varios minutos más sin contar el tiempo que le tomaría a los científicos abrir el portal.
-Aquietó su mente -pensó Josh, y entonces procedió a aquietar la suya. Sus párpados se cerraron y el Silencio fue llenando su mente y abriendo su percepción más allá de lo físico. Y luego de vagar entre cientos de mundos a la velocidad del pensamiento, pudo ver a Evita al ser derribada por Asura y no pudo evitar un grito, que sin embargo no salió de su garganta, que rompió por completo su concentración y lo devolvió al destructor.
-¿Qué te pasa? - preguntó la Molécula preocupada al ver su expresión.
-N... nada... -dijo el muchacho-. Pero ojalá se apuren con esa máquina -y tras decir esto salió a uno de los pasillos del destructor y se sentó en el suelo, atormentado por no haber logrado lo que Zacek hiciera para ayudar a Lis-Ek.
-No te sientas mal -le dijo Katnatek apareciendo frente a él.
-Son tan pocas las cosas que puedo hacer bien -dijo el muchacho-. Ni siquiera soy capaz de aquietar en serio mi mente... ¿qué clase de Guerrero Kundalini soy?
-El Guerrero Kundalini no es aquél que es perfecto, sino el que sabe superar sus imperfecciones transmutándolas en virtudes.
-Y eso viene con el Silencio, ¿verdad? -suspiró Josh y se quedó callado-.
''Tengo miedo -dijo luego de un rato.
-Temes por Evita, ¿verdad?
-Sí... y no sé si esto es algo bueno o algo malo.
-¿Por qué?
-Bueno... antes, cuando estábamos en las minas, la verdad no sentía este miedo. Mis compañeros solían morir por enfermedades o porque un guardia se molestaba más de lo normal, incluso mi amigo Takao murió, pero nunca sentí temor porque ese momento llegara para ellos... era como si ya lo esperara. Claro que no me gustaba, y a veces me sentía un poco triste después, pero eso era todo-.
''En cambio, ahora temo por Evita... y no sólo por ella, sino por todas las personas a las que conozco. No quiero que sufran y menos que mueran, y al temer por su bienestar siento cómo mi balance se rompe. Por eso mi confusión. ¿Cómo considerarme un verdadero Guerrero Kundalini si no me preocupo por nadie?, y si lo hago, ¿cómo se supone que he de cumplir como guerrero si el temor que siento hace que no pueda mantenerme en Silencio?
-Elimina tu temor, no tu amor o tu compasión -dijo Katnatek al terminar de escuchar a Josh-. No confundas lo que es.
-Entiendo... pero todavía me preocupa Evita.
-¿Y si ella estuviera aquí ahora, contigo, estarías preocupado?
-No. Claro que no -dijo Josh algo sorprendido por la pregunta.
-¿Por qué no?
-Pues porque sabría que está segura.
-Deja entonces que ella esté contigo ahora y deja de preocuparte.
-Pero... -entonces Josh volvió a guardar silencio y su mente silenciosa comenzó a hacerlo comprender lo que Katnatek decía-.
''Gracias -sonrió agradecido, y Katnatek se desvaneció.

LA ARMADURA DEL CORAZÓN
UNA NUEVA REALIDAD

I


Asura concentró el poder conjunto del Amo de las Tinieblas y el propio en una sola descarga de energía negra que sin piedad lanzó directo al abdomen de KarmaTrón mientras esta se encontraba en el suelo. Pero antes de que la energía negativa tocara su objetivo, un resplandor apareció y con la misma velocidad se fue, llevándose con él toda la energía negativa que Asura había liberado en aquél ataque.
-Asura -dijo KarmaTrón-, esta es mi energía -y en ese momento comenzó a elevarse mientras un resplandor la rodeaba formando una esfera cuyo brillo fue deshaciendo la niebla eterna de ese obscuro planeta en el que se encontraba.
-¿Qué es esto? -preguntó el emperador del mal, pero ni el Amo de las Tinieblas pudo responderle, pues ahora estaba ocupado por el dolor que sus ojos habían sentido al ser quemados por el fulgor al igual que los de Asura.
La esfera continuó creciendo, y mientras lo hacía, la membrana que separaba esa de otras dimensiones comenzó a desgarrarse en varios puntos sin motivo aparente.
Evita se encontró de pronto en un lugar repleto de luz, rodeada de presencias que no podía ver pero sí sentir, cada una de ellas transmitiéndole más energía y paz.
-Así que es verdad -dijo la niña-. Él enfrenta su némesis y esa dimensión tiene una nueva oportunidad.
-Nueva y última -respondieron las presencias directamente en la mente de Evita-. Si al llegar el momento son necesarias las tres armaduras restantes, cada una incrementará el precio de la purificación, y entonces las cosas no serán tan fáciles como hasta ahora. Lo que pudo lograrse con suavidad, sólo será logrado con dolor y sacrificio hasta ahora no conocidos en esa dimensión.
-Y aún así, la suavidad seguirá siendo la llave y el Silencio la clave.
-Siempre lo serán, _______ -dijeron las voces, llamando a Evita por un nombre que era su nombre verdadero desde el principio de todo.
Evita se vió de nuevo en el interior de la esfera luminosa, ahora mucho más grande que antes. A sus pies estaba Asura cubriéndose los ojos, y los portales continuaban abriéndose por todos lados.
Entonces, por uno de esos portales, Galar apareció y de inmediato notó el resplandor, cosa muy diferente a lo que esperaba. Era la luz más brillante que había visto jamás, sin embargo, no estaba deslumbrado. Luego miró a los dos gigantes, uno, del que parecía manar esa luminosidad, flotando suavemente, y el otro, obscuro, cubriéndose los ojos y sin saber qué hacer.
-Amo de las Tinieblas -llamó Asura, dentro de sí mismo, al que consideraba su padre, pero no recibió respuesta-. ¡Amo de las Tinieblas! -gritó lleno de rabia y desesperación, y sólo ese grito pudo sacar a Galar de su embeleso.



II


Los científicos de la GAU a bordo del destructor metnalita intentaban comprender el funcionamiento de la máquina que había abierto el portal en Esmoz, pero aunque tenían idea de cómo hacerlo, no coincidían en la frecuencia empleada.
-¿Qué frecuencia usaste, malvado? -preguntó Cord a Garkoz.
-Jamás voy a decirlo -respondió el científico.
-¡Tienes qué hacerlo! -dijo Josh casi gritando.
-No podrán obligarme -sonrió Garkoz.
La Molécula se le acercó entonces y lo miró a los ojos.
-¿Quieres apostar alguna cosa, Garkoz? -le dijo con un tono que sóno ligeramente amenazante, lo suficiente para poner muy nervioso al científico.
Garkoz tragó saliva, y mientras lo hacía, la Molécula tocó una de sus mangas convirtiéndola en piedra.
-N-no te atreverías... ¡Sabes que soy el único que conoce la frecuencia exacta! -chilló el científico.
-No necesito convertir en piedra al científico completo, sólo sus brazos, piernas, y lo que se me ocurra en el proceso, exceptuando su cabeza, claro -sonrió la Molécula con cierta malicia.
-No serías capaz... Los Guerreros Kundalini no hacen esas cosas... -dijo el científico con voz temblorosa.
-Estás hablando con la esposa de alguien a quien tú ayudaste a matar, sin mencionar que esta se trata de la misma persona que convirtió en polvo espacial a uno de los destructores imperiales. Debes saber que muy probablemente ya no siempre hago lo que dice el manual... ¿quieres arriesgarte o cooperas cuando todavía tienes una piel blanda? -dijo la Molécula mientras su dedo índice acariciaba la mano de Garkoz.
-¡Basta! ¡Les diré cuál es la frecuencia! -dijo al fin el científico.
-Espero que sea la correcta, porque en el momento en que se abra ese portal y descubra que no es el que esperaba, voy a hacerte cosas que no se van a sentir cómodas.
Garkoz comenzó a hablar y a hablar, revelando no sólo la frecuencia exacta, sino mucho sobre el funcionamiento de su máquina.
Mientras, Cord y Josh miraban casi sin parpadear a la Molécula.
-¿Qué pasa, muchachos? -preguntó la emperatriz al notarlo.
-¿Hablaba en serio? -preguntó Josh a su vez.
-¿Lo de convertirlo en piedra y todo eso? Claro que fue en serio... -sonrió Lis-. Al menos lo fue dentro de su mente temerosa y cobarde-.
''Un Guerrero Kundalini no tortura bajo ninguna circunstancia, Josh, pero el intimidar un poco al enemigo en un momento como este no se sale del todo de las reglas, aunque con más tiempo, hubiera optado por un interrogatorio normal.
-Ufff. Por un momento creí que habías hablado en serio, Lis -dijo Cord aliviado, y los tres kundalini sonrieron en complicidad mientras miraban a Garkoz seguir dando explicaciones y cifras.



III


En un lugar sin tiempo ni espacio, Vikaasa pudo sentir algo que nunca había sentido. Algo poderoso, indescriptible en su naturaleza. Puso su mente tranquila y esperó.
-Por el Gran Espíritu -murmuró, mientras una puerta dimensional se abría frente a ella dejándola sentir lo que estaba ocurriendo.
-Vikaasa -dijo una niña muy delgada, en apariencia de unos 11 ó 12 años y con el cabello negro, entre rizado y lacio hasta la espalda, con unos brillantes ojos negros, o tal vez cafés obscuros. Tenía una expresión tierna mezclada con una mirada algo triste pero llena de vitalidad que podrían inspirar a cualquiera el deseo mezclado de cuidarla, de volverse más fuerte y de tenerla por siempre a lado.
-Sé quién eres -dijo la muchacha ciega, sonriendo mientras tocaba el rostro de la niña-. ¿Entonces todo ha salido bien? ¿Están ya de regreso?
-Hay algo que debo decirte, Vikaasa.
-¿De qué se trata?
-Es algo que voy a anunciarle a todos los Guerreros Kundalini del universo. Algo de lo que depende el equilibrio y que dirá cuál es el destino final de esta dimensión.
Vikaasa guardó silencio.
-La batalla entre las dos fuerzas todavía no se resuelve -continuó la niña-. Pero ahora eso ya no depende de mí, ni de Asura, ni siquiera de la batalla en sí.
-¿Entonces de qué o de quién? -preguntó Vikaasa.
-De tí, de quien escucha o escuchará el mensaje que viaja de muchas formas distintas. El corazón está en el centro de todo, a medio camino entre la evolución y la involución. En el corazón se decide el camino de la nobleza o de la maldad-.
''Quítate el miedo, el coraje, el rencor, la envidia, el deseo, el odio... quítate todo lo que sabes y sientes negativo, pues en tí está una chispa del Todo. Ahora la maldad perderá a su representante físico, pero una parte de su representante espiritual vive dentro de cada ser pensante y ahora será deber de cada Guerrero Kundalini eliminarla de sí mismo y ayudar a los demás a hacer lo mismo -dijo la niña.
-Entendido -dijo Vikaasa sonriendo-. Por mí puedes marcharte tranquila, defensora, pues te doy mi palabra de hacer todo lo que pueda y más, para cumplir con esa misión.
Un momento después, Evita desapareció junto con el portal del que había salido y Vikaasa viajó de regreso a su cuerpo físico. De una forma intuitiva más que mental, deducía que Galar no regresaría por el mismo lugar por donde se había ido, así que no tenía más caso seguir esperándolo ahí.



IV


-¡El portal está abierto! -avisó uno de los científicos de la GAU con la voz cargada con el tono de quien tiene ante sí una victoria propia, y no bien había terminado de hacerlo, cuando Cord, Josh y la Molécula ya habían salido del destructor con rumbo a Esmoz.
Rodeados por una burbuja de aspecto plástico formada por la Molécula, los tres guerreros flotaban en el espacio, y justo un momento antes de que Josh traspasara la barrera de la velocidad luz, se sorprendieron al ver flotando a mitad del vacío a una Evita sonriente que se les acercó y con un toque reventó la burbuja.
-No se necesita nada de esto para sobrevivir en el espacio, Josh -dijo la niña-. Es como el sonido, se supone que en el espacio no hay tal, pero aun así, nosotros podemos hablar y oírnos.
Josh se había sentido asustado por un momento al reventarse la burbuja, pero ahora veía que su amiga tenía razón y que no iba a morir, así que del susto pasó a una inmensa alegría.
-Estás bien -dijo el muchacho abrazando a Evita-. Estaba muy preocupado por tí.
-Nosotros también -dijo Cord-. Pero ahora has vuelto.
-Todavía no -dijo Evita, y Lis notó que esa Evita no era la niña que había conocido en su jardín, sino aquella a la que había visto en su cuarto, durante la batalla en Nivaasa y en Merú.
-Todavía estás peleando -dijo la emperatriz-. Estás aquí y allá al mismo tiempo.
-¿Qué? -dijo Josh sorprendido.
-Es cierto -dijo la niña apartándose de su amigo-. Sólo he venido a pedirles que luchen con toda su fuerza en la nueva batalla.
-¿Nueva batalla? -se extrañó Cord.
-Asura no corromperá a nadie ni a nada por bastante tiempo -dijo Evita-. Pero en ese lapso, cada Guerrero Kundalini habrá de lograr que su corazón se vuelva completamente hacia la luz y ayudará a otros a hacer lo mismo.
-¿Derrotaste a Asura? -preguntó la Molécula incrédula.
-Él regresará, Lis. De ustedes depende lo que encontrará al volver -dijo la niña.
-¿Y tú? -preguntó Josh sintiendo otra vez el miedo que más o menos había controlado desde su charla con Katnatek.
-Estaré bien -dijo la niña.
-No quiero que te vayas así... por favor -dijo el muchacho tomándola de la mano.
-No te sientas triste. Yo estaré rodeada de luz y al igual que Asura volveré cuando el momento llegue, pues de mí depende el mantenerlo donde está ahora.
-Pero no es justo -dijo Josh con la voz quebrada y una lágrima deslizándose por su rostro.
-No dejes que la pena manche tu corazón. No quiero sentirme triste al saber que sufres por mí... Deja que me marche con la promesa que antes no pudiste darme -dijo Evita con una voz suave que a Josh le pareció muy extraña, como si su amiga ya no fuera sólo la niña que él conocía y quería.
-Ella tiene razón -dijo la Molécula-. No es bueno dejar que la pena te cambie, ni tratar de negar el destino de quienes amamos sólo porque queremos retenerlos a nuestro lado... No dejes que pasen décadas para darte cuenta de eso, Josh.
Josh soltó la mano de Evita y se secó las lágrimas.
-Adiós -dijo ella con voz suave.
-Que el Gran Espíritu esté siempre contigo -dijo Josh tratando de darle una sonrisa de despedida sin tener mucho éxito.
-Nos encontraremos en sueños, Josh -dijo la niña-. No dejes que se te olviden al despertar -y entonces comenzó a desvanecerse muy despacio, y al desaparecer por completo, Josh dejó salir su llanto sin reprimirlo más.
Lis lo abrazó y dejó que se desahogara mientras le decía con ternura: -El Gran Espíritu te ha escuchado, ahora sólo deja salir esas lágrimas.

Dentro del destructor metnalita, los científicos hacía unos instantes alegres miraban con alarma cómo el portal en Esmoz se cerraba de un golpe pese a que la frecuencia se había mantenido igual todo ese tiempo. Científicos y otros miembros de la GAU presentes en el lugar, se preguntaban si Cord, la Molécula y Josh habían logrado sacar a Evita de la dimensión alterna durante el poco tiempo que el portal permaneció abierto.



V


Mientras el festejo pasajero por haber abierto con éxito el portal se contagiaba a quienes mantenían comunicación con el destructor desde Esmoz y Nivaasa, Gelius sintió algo extraño y entonces se encontró mirando a Evita, de pie justo frente a él.

Confundido, el plutoniano comenzó a hablar con ella, al igual que cada uno de los otros Guerreros Kundalini en esta dimensión, algunos viendo a la pequeña en forma física justo frente a ellos, como era el caso de Gelius, otros en mundos astrales como Vikaasa, algunos más en sueños.
Evita le dió el mismo mensaje que a Vikaasa, Josh, Lis-Ek y Cord, a cada uno de los otros Guerreros Kundalini, y aun quienes no la conocían, al verla supieron de quién se trataba y sintieron que la misión que ahora se les encomendaba era la más importante del universo, y curiosamente, también había sido la primera aunque muchos la hubieran pospuesto u olvidado, distraídos por mil cosas más que consideraban eran sus obligaciones.
-¿Y qué pasará con usted? -preguntó Gelius al sentir que Evita iba a marcharse ya tras darle el mensaje.
-Yo estaré bien -dijo la niña.
-¡Pero necesitamos al defensor que nos ayudará en la lucha contra la obscuridad!
Evita sonrió y llevó su mano al pecho del plutoniano.
-Esta es ahora la lucha -dijo-. La espada de Asura estará en la piedra por mucho tiempo, de ustedes depende si al salir de ahí se encuentra sin filo o si se ha vuelto el instrumento que traerá el dolor de vuelta a este universo.
Gelius adquirió una actitud solemne en ese momento y saludó a la manera militar a la niña.
-Hubiera querido que se quedara más tiempo... aunque no lo crea la voy a extrañar y nunca olvidaré lo que me dijo durante la fiesta en Nivaasa -dijo Gelius sintiendo una profunda tristeza, misma que sin embargo ocultaba muy bien.
-Pensé que esas palabras te habían molestado. Me alegra que no-.
''Cuando llegue el momento, dale mis saludos a la reina Iceladia y perdona a tu abuelo -sonrió Evita por segunda vez y entonces desapareció.
-¿Estás bien? -preguntó Bantar al plutoniano al verlo salir de un estado como de trance.
-Ahora podemos liberar a los planetas que están bajo el dominio imperial -dijo el plutoniano.
-¿Qué?
-Sin Asura, los otros líderes de la Alianza del Mal estarán luchando por el poder y eso los dividirá dándonos la ventaja.
Pasarían semanas antes de que Bantar y otros miembros de la GAU pudieran comprender esto. Ahora, su atención se había desviado al escuchar que el portal se había cerrado de nuevo sin razón aparente.



VI


Alrededor de KarmaTrón las puertas dimensionales seguían abriéndose y cerrándose, cada vez a mayor velocidad. Asura, tambaleánose, trataba de encontrar alguna de esas puertas que se formaban y desaparecían en un momento, pero no alcanzaba ninguna y cada vez se sentía más y más débil. No entendía lo que estaba pasando, pues para ese momento, KarmaTrón ya debía estar sin energía. Si no hubiera estado tan nervioso habría sido capaz de sensibilizarse lo suficiente para notar que de cada portal que se abría y se cerraba, un poco de energía positiva emergía para fortalecer la esfera de luz alrededor de la defensora.

Mientras tanto, Galar no entendía qué debía hacer y sólo seguía de pie mirando a los dos gigantes. Su mirada se encontró con el símbolo en el abdomen de KarmaTrón, el Yin-Yang que resplandecía en un tono violeta, y al fijarse en el Yin y en el punto blanco dentro de este, imaginó que la esfera alrededor del gigante que flotaba era ese punto de luz en medio de la obscuridad, para luego mirar a Asura e invertir la relación, ahora el gigante negro era el punto obscuro dentro del Yang. Algo comenzó a abrirse dentro de la mente del mercenario, pero entonces se vió interrumpido por la presencia de una niña (la cual no supo de dónde salió) parada frente a él mirándolo sorprendida.

Pasó un momento antes de que Galar la reconociera, y al hacerlo sintió dos impulsos contradictorios. El deseo de abrazarla pues era su hermana, y el deseo de gritarle exigiéndole que lo devolviera a la normalidad. Pero antes de que optara por alguna de las dos opciones recordó "su misión" de sacar de ahí a la niña.
-Tenemos qué salir de a...
-¿Qué haces aquí? -lo interrumpió Evita.
-Es la pregunta que yo me hago también, pero se supone que tengo que sacarte de aquí para que luego me quites todas esas molestas visiones que tengo desde que nos encontramos la última vez. Así que vámonos.
-No puedo quitarte las visiones, pues son parte natural de tí. Además no deberías estar aquí, es muy peligroso.
-Maldita seas -dijo Asura llamando la atención de Galar y Evita-. ¡Maldita seas! -gritó.
-Te voy a sacar de aquí aunque sea por la fuerza -dijo Galar-, así que o vienes por las buenas o...
-Yo no puedo salir de aquí -volvió a interrumpirlo Evita-, debo quedarme en el centro de la prisión que está formándose para que la energía sea bien canalizada.
Entonces, en un rápido movimiento, la lanza que Galar llevaba en una mano apuntó al pecho de la niña y la hoja del sable que portaba en la otra rozó el delgado cuello.
-¡No voy a insistir más! Vienes o vienes y eso es todo -dijo el mercenario, pero tan pronto dijo esto, sintió que el sable le quemaba la mano y dando un corto grito lo dejó caer al suelo, justo a los pies de Evita-. ¡Demonios! ¡Volviste a usar tus poderes!
Evita no respondió. Hizo a un lado la lanza para inclinarse a levantar el sable y comenzó a mirarlo.
-Mira, no quiero lastimarte, sólo quie...
-Este es el sable de los Inmortales -dijo la niña con los ojos brillando por las memorias perdidas que se le insinuaban una vez más-. Recuerdo algunas cosas al verlo... es el mismo que se me confió cuando luchaba contra la obscuridad en esa otra dimensión-.
''¿Pero por qué lo tienes tú? ¿Cómo? -miró al mercenario.
-Me lo dió el tipo que me mandó a este lugar. Se supone que puede sernos de ayuda para salir de aquí -dijo Galar doliéndose por la quemadura en su mano-. Igual que esto -mostró la lanza.

Evita se vió entonces leyendo un libro de poesías bajo un árbol, frente a ella, su hermano y la novia de este la escuchaban en silencio. Luego hubo una especie de salto en el tiempo, una carta del ejército inglés anunciaba el deceso de su hermano, pero mientras leía la carta, él estaba ahí, mirándola con una lanza en la mano.
-¿Esto es lo que tú ves? -preguntó Evita mientras miraba el pasado y el presente al mismo tiempo.
Galar no entendió a qué se refería la pequeña, de hecho estaba distraído viendo a Asura, quien se movía furioso y lanzaba de vez en vez algún grito amenazante.
Evita seguía en el pasado. Visitaba todas las otras vidas que había tenido, y cada vez le era más claro lo que significaba la presencia del cazarecompensas en esa dimensión paralela. Estuvo celebrando con él bajo los cerezos, saludando al conejo de la luna que se reflejaba en el estanque del palacio; lloró por él al enterrar sus restos junto a la medalla que se le otorgó por su heroísmo en batalla; lo consoló al volver de su expedición y encontrar a su prometida casada con otro; estuvo con él tantas veces, en lugares tan distintos, a veces incluso teniéndolo no como hermano sino como hermana, a veces jugando juntos, a veces riendo, a veces llorando, pero siempre juntos pese a las diferencias que tenían en algunas vidas. Pero su unión fraternal venía de más atrás de eso, no recordaba mucho, pero ahora veía esos extraños fragmentos de memorias de otra dimensión, y esta vez reconocía a su hermano.
-¿Por qué? -preguntó al ver la diferencia entre el guerrero noble y fuerte que su hermano había sido, y el cazarecompensas que tenía frente a ella-. No lo entiendo.
-Ni yo -dijo el mercenario sin saber en realidad de lo que la niña hablaba-, pero te voy a sacar de este lugar aunque la próxima vez me quemes el brazo entero.
-Espera -dijo Evita-, iré contigo pero sólo si puedo arreglar antes una cosa -y desapareció junto con el sable.

En ese momento, Galar creyó escuchar una especie de oración en la que cada palabra parecía vibrar dentro de su cabeza con una gran fuerza, casi haciéndolo perder el sentido, y apenas consciente vió como un enorme sable igual al que había desaparecido junto con la niña se materializaba en el puño del gigante que flotaba en el centro de la esfera.

KarmaTrón tomó el sable con una mano y con la otra se retiró el kalpé de su cintura. Por un momento la esfera de luz disminuyó su tamaño y con un destello el gigante desapareció y Evita cayó al suelo. Galar corrió a su lado y apenas pudo salvarla de una descarga de energía negra que el cada vez más debilitado Asura lanzó a ciegas.
-Podemos irnos, tengo la autorización para hacerlo -dijo Evita visiblemente débil
En el centro de la esfera, el kalpé continuaba emitiendo destellos color violeta mientras la esfera volvía a aumentar su tamaño, y alrededor del kalpé, el sable de los Inmortales giraba y giraba a una gran velocidad abriendo un pequeño portal del que emergía energía la positiva que alimentaba la esfera y luego volvía a cerrarse, esto con un ritmo que parecía rápido pero a la vez lento, como el latir de un corazón tranquilo.
-¡Maldita! -gritó Asura-. ¡Puedo sentir que ya no traes la armadura! -rió-. ¡Tu energía al fin está terminándose entonces! -y comenzó a lanzar descargas de energía negativa hasta quedar tan débil que cayó de bruces al suelo, justo a un lado de donde se encontraba su espada clavada en la piedra.
-El Amo de la Tinieblas está con él, su energía obscura lo mantendrá con vida -dijo Evita-, aunque deberá dejar de gastarla así.
Galar no dijo nada, se concentró en la diadema que todavía llevaba puesta esperando encontrar la imagen de la supuesta puerta por la que podrían salir los dos, pero ya no había más imágenes ahí que las de la obscuridad. Apretó el puño alrededor de la lanza y suspiró.
-¿Qué pasa? -le preguntó la niña.
-No hay puerta -contestó el mercenario, aunque pareció decirlo para él mismo.
-Salgamos de la luz -dijo Evita-. Tu lanza cortaba la obscuridad y tal vez todavía...
Galar no la dejó seguir, la cargó, la puso sobre su hombro y caminó hacia afuera de la esfera de luz, y al salir de esa área sintió todo el peso de la negatividad de ese lugar y escuchó a Evita emitir un débil gemido.
-¿Estás herida?
-Es que ya no traigo mi armadura... y el negativismo de este lugar me hace daño -dijo la niña con voz débil-. Espero que salgamos pronto de aquí.
Galar esperó un momento hasta sentirse mejor, y aunque el ambiente del lugar seguía sintiéndolo pesado no le afectaba como a Evita. Tomó luego su lanza, la sujetó en lo alto y... ya no supo qué más hacer.
-¿Qué se supone que debo hacer? -preguntó en voz baja, como esperando que alguna presencia no visible le diera la respuesta-. No quiero que nos quedemos a morir en esta piedra estéril.
-Has lo que tu corazón te dicte... no lo analices -dijo Evita casi en un susurro y Galar supo que si no la sacaba de ese lugar pronto, ella sería la primera de los dos en morir.
Entonces algo comenzó a ocurrir frente a ellos, Galar pudo ver, como a través de un cristal que se iba cerrando hacia la esfera de luz, varios lugares existiendo en el mismo espacio al mismo tiempo. La visión lo confundió por un momento, pero se repuso con toda la rapidez que le fue posible.
-¿Ahora qué es eso?
-La esfera de luz quedará... en el centro... de varias dimensiones... Esa esfera será una prisión rodeada... de varias capas dimensionales... que Asura no tendrá la... fuerza... para atravezar...
-¿Asura? ¿Esa cosa gigante es el emperador?
Evita ya no pudo responder, y la visión extraña de esas otras realidades cerrándose sobre ellos se acercaba más y más.
Galar respiró profundamente un par de veces, cerró los ojos y trató de tranquilizarse, deseando no ser abandonado en ese momento por la intuición que hasta entonces nunca le había fallado. Giró suavemente la lanza sobre su cabeza, y concentrando una fuerza que le era familiar y a la vez desconocida, cortó el aire con ella y en ese instante la niebla eterna se disipó y una línea de luz se formó por donde había pasado la punta de la lanza. Con lentitud la línea se ensanchó hasta convertirse en una entrada a alguna parte, y el mercenario cruzó con Evita sobre su hombro un momento antes de que las realidades que se cerraban sobre la esfera los alcanzaran.
-Asura -dijo una voz dentro de la cabeza del emperador-. Estamos atrapados, nos han cegado y corres el peligro de morir.
-Lo sé, padre. Ayúdame a salir de aquí.
-Duerme ahora -dijo la voz-. Súmete en un letargo que nos proteja a ambos y cuando el momento llegue te despertaré para que salgamos de aquí.
Asura obedeció y comenzó un largo sueño de obscuridad dentro de su prisión de luz.



VII


Al cruzar el portal, Galar no tenía idea de a dónde dirigirse, y recordando lo que le había dicho Mihzu, tal vez era por eso que ahora se encontraba en una especie de gran túnel que seguía y seguía adelante sin llegar a ningún lado. También cabía la posibilidad, claro, de que estuviera loco o siendo víctima de una alucinación creada por Vikaasa.

Al fin, el mercenario se detuvo y puso a Evita en el suelo con mucho cuidado. Miró a la niña detenidamente y le tomó el pulso para asegurarse de que seguía con vida.
-Y pensar que tal vez esto ni siquiera esté pasando -dijo Galar mientras se sentaba a lado de la niña-.
''¿Pero sabes qué es lo más extraño? Que por alguna razón me siento feliz por todo esto, como si tuviera de vuelta algo que me hacía falta -sonrió-. Qué estupidez, hasta creo que te he tomado cariño aun cuando no te conozco... Y lo peor es que estoy consciente de que muy posiblemente esto se debe al poder que usaste en mí aquél día.
-Yo no... te hice nada -dijo Evita volviendo en sí.
-¿Estás despierta?
-Sí.
-¿Tienes idea de en dónde estamos?
-No.
Galar suspiró.
-Pensé que mi destino era quedarme con Asura -dijo Evita-. Pero el Gran Espíritu mandó a mi hermano por mí. Gracias.
-¿Tu hermano? -la miró Galar-. ¿Por qué dices eso?
-Porque somos hermanos. Recuerdo las otras vidas y un poco de lo que hubo antes.
-¿Y por qué habría de creer que todo eso no lo inventaste tú para ponerlo en mi mente?
-Sabes escuchar a tu corazón, lo sé porque de otra forma no hubieras podido usar tu lanza, así que conoces la verdad pues ya debes haberla sentido.
Galar se quedó callado y durante un rato dió la impresión de estar pensando. Evita juntó la fuerza para sentarse y lo miró respetando su silencio durante todo ese tiempo.
-Eras una minera de la Tierra -dijo el mercenario al cabo- y por tanto supongo que tu familia debe estar muerta. Es el estilo del Imperio-.
''Mi familia también está muerta desde hace mucho -continuó-. Eso nos deja a los dos sin familia, así que...
-¿Qué?
-No me molesta tenerte como hermana -dijo Galar desviando la vista, como tratando de parecer casual-. Lo que es más, podríamos vernos de vez en cuando e ir a algún lado para charlar; yo no aceptaría jamás un contrato para cazarte a tí o a tus amigos y en cambio podría trabajar gratis para tí de vez en cuando, y tú no volverías a quemarme ni a usar tus poderes en contra mía en cualquier otra forma; nos comunicaríamos seguido y yo asistiría a tu boda y le enseñaría a mis sobrinos a disparar, cómo defenderse de los abusivos y esas cosas...
-¿En serio? -preguntó Evita con una sonrisa.
-¿Por qué no? Aunque primero tendrás que decirme cómo te llamas, es lo menos que debe saber un hermano, supongo.
-Evita.
-Yo soy Galar -sonrió dándole la mano sana a la niña.
Luego Evita tomó su otra mano y la curó todo lo que pudo con su poca energía. La herida no desapareció, pero el ardor que causaba sí.
-Hubieras sido de gran ayuda cuando perdí esa pierna -dijo Galar, y entonces se puso de pie, tomó la lanza y cargó a Evita.
-Ya me siento mejor -dijo la niña.
-Eso espero, pero hasta que esté seguro yo te llevaré.

Siguieron por un largo trecho y al fin llegaron hasta una salida, pero nada se veía del otro lado, sólo un tenue tono verde que se antojaba infinito. Galar bajó a Evita y pensó en a qué lugar quería ir. ¿De vuelta con Mihzu para que viera que había tenido éxito en su misión y devolverle los objetos que le dió? ¿A algún lugar en el que Evita estuviera segura y pudiera recuperarse por completo? ¿De vuelta con Vikaasa? ¿O sólo dejaría su mente en blanco y permitiría que su intuición lo guiara en un viaje tan delicado? Y Evita, su hermana nueva y a la vez de siempre, ¿a dónde querría ir? ¿Y si el deseo de Evita difería del suyo? ¿Se separarían o seguirían juntos pero alguno terminaría donde no lo esperaba a causa del deseo del otro?

Entonces la niña lo tomó de la mano y le sonrió.
-El corazón sabe a dónde va esta puerta -le dijo, y atravezaron el umbral.



VIII


La primera puerta se abrió.

Todo se veía devastado. Ni una construcción se había mantenido de pie y no había ninguna señal de vida.
-Esto lo hizo Asura -dijo Evita.
-¿Dónde estamos? -preguntó Galar mientras miraba lo que parecía haber sido un ser vivo, ahora reducido a manchas de distintos colores en las que varios tipos de bichos se alimentaban.
-No lo sé -dijo la niña y de pronto sintió algo-.
''Ven -llamó a Galar mientras caminaba decidida entre los escombros.
-¿A dónde? -preguntó el mercenario sintiéndose preocupado por todo lo que veía.
Evita escaló los escombros de lo que había sido un edificio y se detuvo en la cima. Cuando Galar la alcanzó, ella le señaló a un niño de cabellos blancos que estaba ayudando a salir de un hoyo en el suelo a una pequeña de cabellos rojos. El mercenario reconoció el cinturón que el pequeño llevaba puesto aun desde la distancia, era como el que Evita y el gigante de la esfera de luz llevaban puesto.
-Parece que hay sobrevivientes -dijo Evita sonriendo, y un momento después, ella y Galar se encontraban con los niños y sus extraños acompañantes: un pequeño robot de colores chillones y una especie de perro verde alado que hacía un momento era una cuerda. Una nueva amistad nació.

Con el tiempo, Galar pudo recordar la forma en la que se usaba su lanza. Dejó de ser un mercenario y pasó por muchas pruebas en las que fue superando por segunda vez la obscuridad de su interior hasta volver a ser todo un Guerrero Kundalini.

Por su parte, Evita no volvió a usar el kalpé, pero se le otorgó un nuevo objeto de poder que complementó de una forma extraña a la armadura portada por Zacek. Tampoco volvió a aparecer en distintos lugares a la vez, pero no dejó de ayudar a los otros guerreros a no olvidar lo que había dentro de ellos.

La historia de la lucha de Zacek contra Asura tuvo grandes cambios, pero todo esto deberá ser narrado en una mejor ocasión.

La segunda puerta se abrió.

Galar sintió como si hubiera despertado de un sueño y muy probablemente así había sido, pues no se llamaba Galar y no vivía en un mundo tan fantástico como los descritos por Jules Verne. Estaba en el campo, su hermana leía algo de poesía mientras su prometida, a quien le había dicho lo que sentía por ella hacía unos meses, descansaba con la cabeza en su pecho. En su mano tenía una pequeña ramita, probablemente había caído en su mano y por eso había soñado el detalle de la lanza.

Entonces su hermana se quedó callada y lo miró con una expresión extraña.
-Discúlpame por quedarme dormido, yo...
-No -lo interrumpió la jovencita-. No es eso... ¿No sentiste algo raro?
El joven no respondió.
-Bueno, no importa. Aunque me gustaría que ustedes se portaran un poco más atentos, ¡mira que dormirse mientras les leo! ¡Qué poca sensibilidad! -fingió enojarse.

Unos días después, en periódicos ingleses, se hablaba de un atentado fallido contra el archiduque austrohúngaro, noticia que poco impacto causó en el hogar donde la línea hacia la obscuridad se había roto para el joven que alguna vez fuera un Guerrero de la Serpiente.

La tercera puerta se abrió.

Evita y Galar entraron en un cuarto en el que se percibía una gran energía, muy similar a la que se sentía en Merú. Las mismas paredes del lugar parecían estar formadas de energía, era algo más sutil que el éter pero infinitamente más resistente que la aleación más fuerte. Evita supo de inmediato qué lugar era ese, pero Galar se habría sorprendido al saber que todo lo que veía era sólo visible a aquellos con corazón de niño.
-Bienvenidos -dijo un personaje con piel color cobre, de casi tres metros de alto, vestido con una túnica similar a la de Katnatek y un turbante sobre su cabeza.
-¿Dónde estamos? -preguntó Galar.
-Donde deben estar -dijo el extraño hombre de color cobrizo-. ¿Vienen con nosotros?
-¿Con ustedes? -preguntó el mercenario mientras miraba a los otros tripulantes que acompañaban al de piel cobriza. Había algunos que parecían formados por energía azul, otros de una piel tan blanca que parecía resplandecer, otros tenían apariencia de duendes o elfos tolkienianos, unos más tenían alas de distintos tipos o colas, los había con apariencia de plantas e incluso otros que no tenían una forma definida.

De entre todos, una hermosa joven de largos cabellos dorados, y de cuyo pecho parecía nacer una luz, respondió con dulcísima voz: -Vamos a la Tierra, el momento ha llegado.

Galar sintió que entre esos extraños seres estaba muy cerca de algo que había perdido. Sintió su lanza vibrar en su mano y al votear a mirarla esta había desaparecido. Su mano herida sanó en un momento, y su mente se aclaró.
-Volverás a tener tu lanza cuando estés listo para usarla -dijo una figura brillante que flotaba en el centro de varias esferas doradas que giraban a su alrededor.

La peligrosa decisión de dejarse abrazar por la obscuridad le había costado muchas cosas, pero ahora Galar sentía, muy dentro de él, que en el lugar al que había llegado estaba el mejor camino de todos hacia lo que había perdido.

Y así, los dos hermanos se unieron a una nueva aventura a bordo de una nave mágica.

La cuarta puerta se abrió.

A través de las delgadas cortinas, la luz del sol iluminaba ya toda la habitación. Se escuchaba el cantar de algunas aves junto al sonido de la radio de un vecino como fondo y el aroma del desayuno ya estaba por toda la casa, todo indicaba que había dormido de más.

Evita se desperezó y al siguiente instante, mientras se dirigía a tomar su baño matutino, olvidó su nombre, el nombre que había sido suyo durante todo el sueño. Recordaba cómo era esa niña de mirada triste pero brillante, pero no que su nombre era Evita.

Bajo el agua de la regadera se puso a pensar en lo curioso que había sido sentirse de nuevo como una pequeña, pues en este mundo ya no tenía 13 años, y entonces algunos fragmentos de tan extraño sueño volvieron a ella, desordenados, algunos más borrosos que otros, pero con la calidad suficiente para reconstruír toda la historia. Sonrió, mientras secaba su cabello, ante la idea de ver a Asura derrotado y a KarmaTrón encarnado por ella.

Esa misma tarde, al reunirse con los amigos de Ka-Boom, les contaría sobre su sueño. Les contaría cómo era el traje nuevo de Lis-Ek al convertirse en la Molécula; del mercenario que se había expuesto a la obscuridad y dejado sus memorias de Guerrero Kundalini para ayudarla a salir de la prisión de luz dejando sólo a Asura en ella; de Josh y Bala-Ek, los nuevos Guerreros Kundalini, y de aquellos otros como Gelius y Rogaciano (o Rog, como le habían llamado durante el sueño) que habían crecido. Hablaría también de las batallas de los Transformables e incluiría a Lancelot, el primero de muchos otros a los que no había tenido ya la oportunidad de ver; le dedicaría un momento a la descripción de los Gladiadores Cibernéticos con sentimientos y otro al curioso piloto de piel roja cuyo nombre ya no recordaba pero le parecía terminaba en "cat". Hasta contaría, algo emocionada, cómo se veían Cord y Bantar.

Pero sobre todo, les hablaría del mensaje que la niña que ella misma había sido le llevara a cada uno de los Guerreros Kundalini en su sueño... les hablaría de lo importante que era cuidar y mantener luminoso lo que se encuentra en el interior de cada corazón y del precio que en el sueño la Tierra había pagado por no hacerlo a tiempo.

Al llegar la noche, ya de vuelta en la cama, en la fase entre el sueño y la vigilia, vendría a su mente una duda: ¿A dónde había llegado Galar al cruzar la puerta?

En otro lugar, quien había sido un tal Galar en un sueño la noche anterior se preguntaba lo mismo por Evita, pero al ir quedándose dormido, llegaba a la conclusión que de alguna forma ambos volverían a encontrarse.



IX


La quinta puerta se abrió.

Frente a Galar y Evita se encontraban Mihzu y Tahre. Galar no entendía cómo antes de cruzar el portal él había estado en el cuerpo de Tahre y ahora estaba en el propio, cuando este se suponía se había quedado con Vikaasa, pero prefería no pensar por ahora en todas esas cosas.
-¡Lo logró! -exclamó Mihzu con los ojos brillantes de emoción-. ¡Pudo rescatar a la defensora!
-¡Por el Gran Espíritu! -sonrió Tahre.
-Creo que recuerdo algo de este lugar, pero ¿dónde estamos? -dijo Evita mirándolo todo.
-Esta es la dimensión que usted protegía antes de marcharse -dijo Mihzu con gran respeto, y la niña no pudo evitar sentirse como al ser recibida por Gelius cuando se conocieron.

Al anochecer una gran fiesta se celebró en ese y en todo los planetas aliados de esa dimensión, pues la defensora había vuelto victoriosa de su largo viaje. Tanto para Galar como para Evita, iba a tomar algo de tiempo acostumbrarse a su nueva y a la vez vieja dimensión.

Y mientras en aquella dimensión se festejaba, de vuelta en Nivaasa, Josh estaba sentado sobre un pequeño monte mirando las dos lunas con los ojos húmedos, hacía varios días que iba a ese lugar cada noche. Podía sentir que Evita estaba bien, pero no se acostumbraba a la idea de no tenerla junto a él.
-Tal vez un día puedas venir a visitarme directamente y no sólo a través de los sueños -dijo a las lunas como si estas pudieran entregarle el mensaje a su amiga. Sonrió con nostalgia y se dispuso a regresar a la base, pero antes de hacerlo, volvió a mirar a las lunas y agregó: -Y por cierto... Te lo prometo-. Y comenzó a caminar hacia Dhairya.

La sexta puerta se abrió.

Galar despertó a lado de Vikaasa, le dolía la cabeza y estaba algo desorientado.
-¿Dónde está la niña? -preguntó.
-Puedo sentirla, está en este planeta -respondió Vikaasa con una sonrisa-. Lo hiciste bien.
-No sé qué hice... pero fue lo más extraño que he vivido.
-¿Y ahora ya sabes cómo liberarte de tus visiones molestas?
-No -dijo el mercenario mientras miraba la extraña lanza en su mano-. Pero no estoy ya tan seguro de si eso es lo que quiero...
-Dáte tiempo -dijo la joven ciega quitándole la diadema que traía puesta, misma que le quedaba muy ajustada. De inmediato, el dolor de cabeza se redujo un poco.
Galar sonrió, pero esta vez, su sonrisa no tenía el rastro cínico que la caracterizaba.
-Gracias -dijo sentándose.
-Pensé que agradecerías hasta que terminara de curarte esta mano, pero de nada -dijo Vikaasa tomando la mano herida del mercenario y con su energía comenzó a sanarlo.
Mientras, en otro punto del planeta, Josh miraba hacia las lunas con los ojos húmedos sobre un pequeño monte.
-Y por cierto... Te lo prometo -dijo antes de encaminarse hacia la base.
-Gracias por prometérmelo al fin... significa mucho para mí -dijo Evita sentada del otro lado del montecito, sorprendiendo a Josh de tal forma que este casi dejó escapar un grito.
El muchacho corrió hasta el otro lado del montecillo y vió ahí a su amiga.
-¡Evita! -exclamó llorando y abrazó a la niña como si no la hubiera visto en milenios.

Las buenas noticias se fueron juntando en los próximos meses. El regreso de Evita, la derrota de Asura, la liberación de varios planetas entre ellos la Tierra, la ruptura de la alianza de Plutón con Metnal.

Avlesha trató de tomar el trono del emperador, pero murió asesinada poco después. La Alianza del Mal comenzó a desmoronarse, pues como dijera Gelius, los varios líderes pelearon entre ellos por el control del Imperio.

Galar se quedó en Nivaasa, por alguna razón no sentía ánimos de continuar con su vida de mercenario cazarecompensas. Además había otras dos razones para quedarse, una era Evita y la otra que, aunque rara, Vikaasa le agradaba. Claro, estaban esos malos recuerdos de vidas pasadas, pero creía entender a qué se había debido todo y que también ella había sufrido por eso. Pero ahora ya no había razón para que las cosas no salieran bien. Tal vez un día ellos dos... pero prefería dejárselo al destino. Y el destino sonrió un día. Galar se convirtió en un Guerrero Kundalini, aunque el camino no le fue fácil, y él y Vikaasa formaron una familia. Las visiones que habían sido la causa de su búsqueda ya no volvieron a presentarse, pero los recuerdos de estas quedaron en su memoria por siempre.

En cuanto a Evita, no volvió a portar el kalpé. Tuvo un nuevo objeto de poder, pero no otra armadura. Tampoco volvió a manifestarse en más de un lugar a la vez... bueno, no muy seguido. Su vida fue feliz, hubo algunas aventuras más en las que se vió involucrada y conoció muchos lugares y personajes interesantes.

Lis-Ek volvió a asumir sus responsabilidades de emperatriz, aunque siempre con Bantar como su consejero. La GAU se fortaleció nuevamente y el universo fue libre y se encaminó hacia el equilibrio.

Así pues, la historia tras el regreso de Evita es todavía muy larga. Pero ya habrá ocasión de contarla completa en otro tiempo y lugar.

La séptima puerta se abrió.

Evita y Galar sintieron que algo los atraía hacia una luz color violeta, entraron en ella y se convirtieron en una infinidad de pequeñas chispas brillantes, algunas de las cuales fueron convirtiéndose en letras que formaron palabras, líneas y párrafos que después se volverían nuevas chispas dentro de las mentes de quienes leían todas esas letras.
-Creo que ya está -dijo quien escribía, sentado frente al monitor de su computadora, al acercarse al final de la historia. Sonrió satisfecho, pero antes de dar por terminada su labor envió un mensaje electrónico que decía: "¡Hola! Terminé mi fanfic. ¿Sabes? Al final, con todo y los errores de sintaxis, letras de más y de menos y otras barbaridades, terminó gustándome lo que escribí. Espero tu opinión una vez que hayas leído las últimas partes de la historia. Nos vemos. ^_^".
Y luego de eso, escribió con un suspiro:


"FIN".



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NOTAS FINALES



Bueno, este es el fin.
Me divertí escribiendo todo esto y puede que hasta extrañe el seguir con ello, pero estoy feliz por haber logrado terminarlo. Ahora sólo faltan unas breves notas de despedida.
Estas notas son sólo para dos cosas: Incluír algunos agradecimientos que quienes leyeron el final de la versión 1.0 ya vieron, y aclarar algunos puntos de esta historia que bien podrían dejar confundidos o hasta molestos a algunos.

Primero van los agradecimientos, así que quisiera darle las gracias a Ixtab2k (Abraham) por sus dibujos, la cicatriz de Josh y el traje de Molécula malvada que después se volvió el traje oficial de superheroína para Lis. A Lex por el mechón blanco en el cabello de Lis y por compartir su propia versión de una muchacha con la armadura de Karma, además de su adaptación de la historia a guión de cómic. A Alfak (Antonio) por el dibujo de Báratro. A Carbono (Crox) por su dibujo de Gelius. A todos los que me echaron porras pese a los errores épicos que cometí, en especial a Kat y a Hugo por no dejar de postear desde el principio de la historia. A Rebeca, que aunque opinó una sola vez, fue por ese comentario que me hizo saber que no estaba tan mal mi fanfic como creía, que me atreví a seguir con las continuaciones. Y a Salvador que me mandó un e-mail con la mejor porra de todas.
También debo incluír otro par de agradecimientos, uno para Oscar por prestarme sus personajes para hacerles lo que quise (aunque la verdad ni le pedí permiso :p , así que van unas disculpas junto al agradecimiento, pues creo que rompí muchas de las reglas de su universo, algunas con intención y otras por ignorancia).
Y el otro agradecimiento va para Oscar papá porque por él sigo escribiendo de vez en cuando.

Ahora vamos con los detalles de la historia que pueden parecer extraños:

*En la versión 1.0 de la historia, cometí el error de llamar a Lis-Ek princesa y a Zacek príncipe, cosa que he arreglado en esta, la versión 1.1, pero además de esto hay otros errores que no pude arreglar, ya sea porque no los encontré o porque ya era imposible hacerlo. Algunos de estos siguen a continuación.

*El hecho de que un Guerrero Kundalini se debilita al estar separado de su objeto de poder es algo que no recordaba (y que aún no recuerdo del todo) al momento de escribir sobre Lis y sus brazaletes en la caja.
En cambio, al llegar a la parte de Evita dejando su kalpé como centro de la prisión interdimensional de Asura en la versión 1.1, las cosas fueron distintas, pues en esta escena siento que no hay un error, pero la razón es algo que quise dejar para quienes quisieran meditar al respecto. :)

*Otra parte problemática de esta historia está en los nombres de personajes y planetas que son desconocidos.
El hecho es que varios personajes no pertenecen a la línea de historia original de KarmaTrón (supongo que esto es obvio), otros son personajes que han crecido ya y que aparecieron en los últimos números de la revista (como Gelius y Rog), y hay incluso un personaje que es descendiente de otro que apareció en los últimos números pero aquí sólo se le mencionó de paso (Bala-Ek, hija de Kin).
El caso de los planetas es todavía peor, pues he de confesar que Nivaasa y el sistema de Esmoz donde ocurre la mayor parte de la historia, no existen en la línea de la revista. Disculpas a los fans más especializados por no haberme documentado mejor para incluír planetas oficiales del mundo de KarmaTrón.

*El siguiente detalle está en los poderes aumentados de KarmaTrón y la Molécula, pues en la revista siempre mantuvieron un límite muy marcado. Lo que es más, ¿de dónde sacan tanta energía para usar semejantes habilidades?
Bueno, en esta historia alterna la batalla ya no será tanto física, sino interna. Asura está condenado a la derrota para que el universo tenga la oportunidad de equilibrarse una vez que sus habitantes, empezando por los Guerreros Kundalini, purifiquen su corazón (la razón de ser de Evita. Y por cierto, ¿alguien se preguntó porqué su mirada triste?).
Así, ahora el poder físico de los Guerreros Kundalini aumenta para acabar con la batalla material, que a fin de cuentas es una ilusión, y pasar a la lucha real y más importante: La interna.

*El punto de la memoria en la transmigración dimensional he de admitir que fue sólo un elemento para justificar todo lo que estaba por venir en la historia, aunque profundizar en las posibles razones de este sacrificio de memoria puede ser un buen ejercicio mental.

*En lo que respecta a Lis, las cosas son algo complicadas. Es una Guerrera Kundalini y además no cualquier guerrera. ¿Entonces porqué se olvida de sus obligaciones y se entrega a la tristeza y el rencor tras la muerte de Zacek, llegando incluso al punto de negarse a ver a Katnatek y volver a Merú?
Para quienes vean a un Guerrero Kundalini como un ser más cercano a lo humano, capaz de equivocarse y con la capacidad de sufrir tras una pérdida tan traumática como la de ella, no son necesarias las explicaciones. En cambio, para quienes ven a los Guerreros Kundalini como seres que saben mantenerse en Silencio y superar las ilusiones del mundo físico al ser guerreros espirituales, esto parecería por demás inverosímil. Yo creo que un Guerrero Kundalini está en balance entre ambas cosas.
Tal vez el meterse en Lis por un momento podría explicar su dolor por la pérdida de Zacek y su resistencia a despedirse de él, pero sé que esto no dejará conformes a quienes piensen (muy probablemente con razón) que un Guerrero Kundalini como ella debe saber cómo superar sus traumas. Así que en vez de pedir comprensión a las razones psicológicas y afectivas de Lis, prefiero pedir que al menos se le de el valor de la metáfora a todo esto.

*Por último, el punto que a mi parecer es el más polémico de todos: Galar. Hay algo en común entre él y el caso de Lis.
Si Galar era un Guerrero Kundalini, ¿cómo es que se expuso a la obscuridad para convertirse en un mercenario? Un Guerrero Kundalini jamás haría algo como eso y los guías espirituales tampoco lo permitirían, sin mencionar que le hubiera sido imposible el usar su lanza al volverse negativo.
La razón de salvar a Evita de la obscuridad en la que la vió, lo que después se convirtió en sacarla de la prisión que compartiría con Asura, puede parecer poca, sin mencionar que seguramente habría muchas otras formas de hacerlo sin necesidad de eso. ¿Pero en verdad la razón sería poca? ¿En verdad habría otra manera? Y lo que creo más importante, ¿en verdad Galar sería un ser negativo?
Tal vez el exponerse a la negatividad para volverse resistente a ella no sea algo que un Guerrero Kundalini promedio podría hacer. En cambio, un Guerrero Kundalini con una enorme fuerza espiritual tal vez podría pasar por esto sin terminar convirtiéndose realmente al lado obscuro, en cuyo caso, tal vez los guías espirituales podrían permitir un intento tan arriesgado. Pero claro, esto es sólo una suposición.
Quiero aclarar que no se trató en ningún momento de una alabanza del lado obscuro ni de la sugerencia de que un ser realmente negativo pudiera ser un Guerrero Kundalini (ese es terreno exclusivo de Asura, aunque este no sea técnicamente un GK).
Tampoco traté de decir que la involución fuera posible, pues a mi parecer, Galar no involucionó realmente. Su parte de GK despierto bien pudo ocultarse en su interior, pero la chispa seguía ahí. Aunque por supuesto, la opinión final a todo esto estará en quien lea esta historia.
En fin, en este importante punto tal vez rompí casi todas las reglas de los Guerreros Kundalini y puede ser que se trate en verdad del error más grande de todos, así que pido una disculpa a todos aquellos que no puedan encontrarle una justificación a este personaje y a su participación en la historia.

Supongo que alguotras cosas que debí incluír aquí las he pasado por alto y lo siento, pero al menos he puesto las que más me inquietaron.
Por último, con todo y fallas y reglas rotas, espero que esta historia les haya resultado amena. Esa era y es su razón de ser.

¡Suerte!

LAA. ^_^

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CENTRAL KARMATRÓN

Estamos de vuelta, poco a poco ire restaurando toda la info que tenía la vieja central karmatrón y agregando alguna más, como siempre es bienvenida la ayuda del fandom karamtrónico, una de las secciones más exitosas en la antiguedad fue precisamente la del FanArt y el FanFic. Que este sea un granito más de arena para impulsar el regreso de nuestro superheroe favorito.

Hay que agradecer a todos los que contribuyeron en el pasado con CK, Greg, Chalpa, Ciber, Tlalocman, Jair, Pakotron, Hans, Kat, Paco Falcon, Azter, Arturo Velazquillo, por supuesto al gran Oscar y los Kaboones; a mi amigo Alfredo Cosio que nos facilita el hosting... seguro faltarán muchos por mencionar ( ya es la edad jejeje), casi toda la info esta todavía conmigo, así que por aqui debería de andar... muchas gracias a todos; conocidos y por conocer... bienvenidos!

PRODUCTOS PROMOCIONALES MUY PRONTO

Lamentablemente se ha suspendido la venta de los productos promocionales, aun se pueden conseguir ejemplares del comic en su nueva era, si conseguiste adquirir un pakete de estos productos guardalos bien, eres de los pocos, esperamos que pronto nuestros amigos del estudio nos sorprendan con noticias de nuevas opciones de productos karmatrónicos....

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Una terrible batalla ha comenzado, la eterna batalla entre el Ying y el Yang por el equilibrio de las fuerzas energéticas. El universo ha sido dominado por la oscuridad y el materialismo por incontables eones rompiendo con el equilibrio... cuentan las leyendas que llegará el gigante salvador el universo, ese momento ha llegado... Karmatrón esta aquí para equilibrar la balanza en favor de los seguidores de la luz.

Que tiemblen aquellos de corazón negro y espíritu corrupto, su momento ha llegado...
Esta es la historia de esa lucha de contrarios, la luz y la oscuridad, el bien y el mal, ying y yang, Zuyuas y Metnalitas...



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